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La ludopatía nace del vicio hacia los juegos de azar, se relaciona con dinero, poder y ambición y es una realidad que cada día es más latente en nuestro país debido al considerado aumento de tragamonedas piratas en las poblaciones, poniendo en cuestionamiento la labor de la dueña de casa, padres e hijos. Un vicio que ha pasado los límites de elegancia, hoy se concentra en nuestra cotidianidad como un estilo de vida.
¿De dónde nace la ludopatía? La Ludopatía ha sido definida por la OMS (Organización Mundial de la Salud) como un trastorno del comportamiento, entendiendo éste como expresión de la psicología del individuo consistente en la pérdida de control en relación con un juego de apuestas, llevándola a la categoría de enfermedad crónica en el apostador y/o jugador obsesivo.
Su auge en los sectores medios
A pesar que esta enfermedad se conocía en los círculos de la alta sociedad (concentrada en los lujosos casinos y loterías de apuestas), hoy con el excesivo aumento de máquinas tragamonedas piratas en barrios más bajos, esta enfermedad ha logrado posicionarse dentro del sector medio de la sociedad: vicio adoptado mayoritariamente por la dueña de casa, en donde puede satisfacer su tiempo libre o como punto de encuentro con pares o vecinas para comentar la “última novedad del barrio”.
Pero más allá de eso, esta tendencia suele provocar la pérdida de comunicación familiar y conyugal, descuidar sus quehaceres hogareños o reemplazo del dinero para alimentarse o el sueldo en apuestas consecutivas según estudios y experiencias propias.
María José González, estudiante Licenciada en Psicología de la UNAB analiza la situación del afectado: “El juego ocasional lleva al juego habitual, sin embargo en muchas ocasiones estas personas se avergüenzan de la situación e intentan que los demás no se percaten de su problema”.
In Situ
Llegar al almacén “Dacogi” en un sector bastante poblado de La Calera es tan fascinante para un niño como para Evelyn, Paula y Marianela, vecinas del sector, dueñas de casa y según ellas “casi ludópatas” en tono de broma. Mientras jugaban en la última joyita del almacén (una aparatosa máquina, luminosa y con pantalla tipo ruleta) era posible notar la concentración, dominio del tema y léxico característico de un jugador: “Generalmente venimos después de almuerzo, entre las 16.30 horas y 19.00 horas, siempre y cuando no haya nada que hacer. Hacemos un descanso para tomar once y volvemos”, comenta Evelyn entre juego y apuestas, que en ese momento llevaba 9 jugadas.
Apuestan entre $2000 y $500 pesos diarios, lo invierten jugando o lo guardan. Según ellas las ganancias son mayores que las pérdidas. “Acá hemos armado un grupo, mas que jugar lo utilizamos como punto de encuentro. Se ha generado una gran confianza entre vecinos, comentan las tres jugadoras.
Un buen tratamiento
Según María José González todo tratamiento psicológico debe partir con el reconocimiento del sujeto y su enfermedad (con intervención de terceros, familiares generalmente). “Personalmente recomiendo trabajar a nivel de la familia, incentivando la comunicación y el buen diálogo, buscando otras actividades recreativas que ayuden al paciente a aprovechar sus habilidades y tiempo de forma adecuada”. Además dentro del tratamiento es relevante que se le enseñen técnicas al paciente para que administre bien su dinero, sólo así se irá dando cuenta que con esto derrocha dinero que va en desmedro de la calidad de vida en el hogar, recomienda la especialista. |