|
SANTIAGO. Diábolos, cintas, bloques, bolas, clavas, fuego, zancos y entre otros tantos instrumentos, se han tomado las distintas esquinas de Santiago en los últimos 5 años, ofreciendo en varios casos espectáculos callejeros de calidad.
La mayoría de los malabaristas muestra un trabajo atractivo, pero todos tienen sus propias maneras de entretener. "Nosotros practicamos el arte de la Eutonía que viene de mucho tiempo atrás, en la época del Renacimiento, en que consiste en que uno se debe quedar quieto durante un tiempo como una "estatua humana" con disfraces de personajes como vaqueros, viejo pascuero, etc. y hemos recorrido por varias partes de Chile mostrando lo que nosotros hacemos", dicen Leonardo Gallego junto a su compañera de trabajo en la esquina de Pocuro con Tobalaba.
Estos artistas callejeros realizan distintas y creativas presentaciones que hacen que se diferencian entre sí con gritos, piruetas, malabares y un sin fin de cosas y actividades. Para realizarlas, se necesitan años de experiencia y práctica, junto a la creatividad y el humor. "Yo hago malabares desde hace mucho tiempo atrás y por la simple razón de que me gusta. Pero a esto se requiere mucho esfuerzo y años de práctica, porque sino no se hará un gran trabajo", dijo Eduardo Vargas, malabarista de la comuna de Providencia.
Algunos hacen estos espectáculos para mantener a sus familias y hasta para poder pagarse sus estudios, algunos por entretención, otros para vivir nuevas experiencias, etc. "Ganamos dinero de acuerdo a la reacción de la gente: si les gusta, dan dinero, si no, no dan nada y hasta te cierran la ventana", dice René, en la esquina de Américo Vespucio con Colón.
Como él, la mayoría de los artistas que entrevistamos señalan que trabajaban de lunes a viernes, pero que las horas van cambiando según como se encuentren anímica y físicamente”. |