Trenes, túneles, puentes; un camino, una historia: San Antonio pasado y presente

Trenes, túneles, puentes; un camino, una historia: San Antonio pasado y presente

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A través de un paseo de cerca de tres horas o más el museo local enseña el por qué llegó el ferrocarril a la ciudad, y cómo este dio origen a su principal actividad económica; inmiscuyéndose en las raíces de su pueblo.

Autores: Florencia Abarca, Gisela Abarca y Catalina Bórquez

Diario Noticias a Flote, Liceo Gabriela Mistral de Llolleo (San Antonio)

A eso de las 9:30 horas el equipo de Noticias a Flote se reunió junto a José Luis Brito, director del museo de San Antonio, la razón iniciar una aventura por los túneles y puentes ferroviarios de la ciudad, a través de ellos se escribe parte de la historia del puerto, su gente, su ciudad, su cultura, su patrimonio.

“Sin estas líneas ferroviarias, San Antonio, el puerto, los terminales donde llegan esos tremendos buques que vemos desde los cerros y casi todos los puntos de la ciudad, no sería posible, se habría demorado muchos años en estar operativo; en aquellos años la maquinaria, las grúas, tenían que ser transportadas por tierra y para eso era necesario el tren”, fueron las palabras con las que José Luis Brito inició el recorrido.

“Las tierras por las que transita el tren guardan centenares de historia, que datan incluso de antes de Cristo, es ahí donde las raíces culturales y patrimoniales de Llolleo y San Antonio comenzaron a escribirse”, dijo, para captar aún más la atención de los asistentes.

El punto de partida fue en la localidad de Agua Buena, nombre otorgado en honor a una planta, desde ahí comenzó un largo recorrido hasta llegar al primer puente y túnel ferroviario, durante ese trayecto los encargados de estas visitas guiadas explican parte de la historia de la ciudad de San Antonio, su flora y fauna, sus habitantes, los diferentes sectores que la conforman, entre otras.

Brito comenzó explicando la historia de la ciudad, donde recalcó la importancia de los pueblos originarios de la zona, como era la cultura Bato, Aconcagua y Llolleo; dando realce a estos últimos que fueron los que asentaron sus campamentos en parte de los lugares visitados.

wp_20160802_12_02_38_pro-3El recorrido consiste en conocer las líneas del tren que atraviesan la zona de Malvilla, la quebrada El Sauce, hasta llegar a la vieja estación de ferrocarriles en el sector de San Pedro en Llolleo. Según lo comentado por el director del Museo de Historia Natural e Histórico de San Antonio estos paseos surgieron como una iniciativa en el Día del Patrimonio Cultural, pero posteriormente se abrió la posibilidad de que las personas interesadas agendaran una salida.

Túneles

Los protagonistas de este recorrido, los túneles, fueron construidos durante cerca de dos años comenzando en 1907, pero fueron terminados a finales del año 1909, sin embargo, el primer tren llegó en 1912 hito que fue presenciado por el Presidente Ramón Barros Luco; la importancia de estas vías era el traslado de los materiales y grandes grúas para dar origen a la construcción de los terminales portuarios de la ciudad de San Antonio; el que actualmente es considerado el puerto más grande de Chile.

Según indicó José Luis Brito estos túneles reciben los nombres de La Bandurria, El Pineo, La Paloma, El Guanaco y El Guairao, además, de puentes; y fueron construidos por arquitectos ingleses y franceses, encabezados por Emilio Recart. La aparición del tren ayudó a mejorar la calidad de vida y conectividad de los habitantes de San Antonio de comienzos del siglo XX.

img-20160802-wa0005“La construcción de estos túneles comenzaron a finales del año 1907 y finalizaron el 10 de diciembre de 1909, siendo inaugurados un poco más de un año después por el Presidente Ramón Barros Luco, mandatario que también colocó la primera piedra para conformación del nuevo puerto de San Antonio, ya que el anterior era un sencillo aparato portuario y había sufrido grandes daños por el terremoto de Valparaíso de 1906”, contó.

El primer túnel por el que se transita, recibe el nombre de El Guairao, es el más largo, cuenta con tres refugios por si a los peatones los pilla el tren, y está ubicado a 98 kilómetros de Santiago; mientras que el segundo El Pineo se encuentra a un poco más de 100.

Complejo Cultural Llolleo

Antes de existieran estas líneas ferroviarias, incluso más allá de la actual civilización, en estos lugares se asentó el complejo cultural Llolleo; parte de cuyos vestigios son mostrados durante el recorrido que realizan los guías del museo; poco antes de ingresar al primer túnel.

“Los Llolleo fueron un grupo de indígenas, que convivieron junto a las poblaciones Bato de la zona central y Molles en el norte chico, aproximadamente 200 años antes de Cristo, pero hay registros que los sitúan hasta el 800 d.C”, relató el director del museo.

“Vivieron durante el periodo conocido como agro alfarero temprano. El nombre original de esta zona era Llollehue, un valle picunche, entre los ríos Maipo y Mapocho, entre los actuales Talagante y San Antonio, lugar hasta donde llegó el comandante Inca Ilabe, para establecer una colonia”, detalló Brito.

“Otro dato de estas tierras es que pertenecieron en algún momento a los familiares de Catalina de los Ríos y Lisperguer, más conocida como La Quintrala, según dicen pertenecieron a su bisabuelo”, añadió.

Flora y Fauna

A pesar de la importancia histórica que revierten los túneles y puentes del ferrocarril José Luis Brito durante el recorrido se dedica a explicar las características de la vegetación presente en el lugar; llaman la atención la gran existencia de musgo, y la presencia de plantas húmedas y secas; de los nombres más atractivos está la Quintrala, una especie de parásito que se aloja en los grandes árboles.

“En la ladera norte se aprecia gran cantidad de flora nativa como molles, peumo y quillay, pero también existen boldos y maitenes; al lado sur encontramos vautros, chagual, tevo y cactus”, explicó.

“Lo curioso de estas especies es que nos permiten si estamos perdidos en este lugar, y no sabemos dónde está el norte o el sur, las características de esta vegetación nos ayudan orientarnos al norte encontramos la flora que depende de un clima más húmedo y al sur la más seca; esto es producto de la ubicación del sol”, agregó Brito.

El director del museo hizo alusión a los animales presentes en la zona de la quebrada El Sauce, fauna que es caracterizada principalmente por las aves; especies nativas como el aguilucho.

“Visualizamos aves nativas como lechuzas, tordos, chirihues, cachuditos, aguiluchos, carpintero pitio, picaflor y encontramos madrigueras de roedores, entras otras abundantes especies», detalló José Luis.

Experiencias visitantes

Los paseos son solicitados por grandes y chicos, durante el recorrido que realizó el equipo de este diario, se encontró con un grupo de jóvenes madres y sus hijos, que también habían coordinado una salida con Brito a los túneles ferroviarios.

El más pequeño del grupo fiel a su espíritu aventurero no se despegó del lado del guía y se mostró atento a cada una de las explicaciones; al finalizar el recorrido expresó sentirse feliz y no paraba de describir lo vivido.

“Pasar por los túneles del tren y cruzar los puentes fue una gran experiencia, bajar de las colinas y encontrar oro y el llamado oro del tonto, me llevo algunas piedritas; también conocer de las plantas, aves y animales de toda especie presentes en el lugar; fue un viaje espectacular, sobre todo saber que los incas estuvieron en la zona, mi civilización favorita”, relató Manuel de 10 años.

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