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El compositor, intérprete, luthier, agricultor, constructor e inventor, oriundo de Puerto Montt, hoy se dedica a sus artesanías y hace clases en la escuela de Alepue.

Autor: Alonso Llancafil

Diario Mariquina se Plantea, Liceo Mater Populi Dei (Mariquina)

A 40 kilómetros de San José de la Mariquina, en medio de la cordillera de la costa, alrededor de grandes cerros y esteros, en el sector de Alepue bajo, se encuentra la morada de Rigoberto Lienlaf, quien a sus 63 años, continúa sus oficios de compositor, intérprete, luthier, agricultor, constructor e inventor. Desde su infancia fue un amante de la música y los inventos, pasión que lo llevó a construir sus propios instrumentos.

Oriundo de la Región de Los Lagos. En la ciudad de Puerto Montt vivió sus primeros 18 años de vida, residencia que cambió abruptamente con el exilio y el inicio de una nueva vida en Francia. Retorna 12 años después para habitar el territorio perteneciente a su padre y a sus abuelos, desde donde ha construido su existencia en paz y libertad con la vida.

Hoy se dedica a la creación de artesanías como muebles e instrumentos musicales. Una pasión que lo ha movilizado desde su niñez. «Junto a mi hermano Jorge, con quien pasé la mayor parte de mi infancia, nos dedicábamos a la habilidad manual, a través de juegos. Hacíamos todo tipo de manualidades, hacíamos arco y flechas, carritos o papel maché. También, soñábamos con poder mostrar nuestros dibujos en la pantalla grande, ya que la televisión en esos tiempos no era muy común, pues no llevaba mucho tiempo en el mercado. Además, con nuestras manos éramos capaces de transformar los materiales de nuestro entorno fácilmente», explica el artesano.

¿Cuál fue el primer instrumento que logró construir?
Mi primer instrumento fue un pequeño charango que construí mientras era niño, comencé con unos pedazos de madera de pino, con ayuda de un formón cuadrado que poco a poco fui manejando para conseguir mi objetivo, mis hermanos se reían y decían ¡Rigo está haciendo una puruña me decían!, pero cuando logré terminarlo y lo hago sonar, mis hermanos se quedan todos callados, porque sonaba muy bonito. Desde ahí me dedico a esto, ocupando maderas de mi sector.

¿Hace cuánto tiempo vive en este sector?
Llevo viviendo aproximadamente 30 años en este hermoso sector, luego de ser un exiliado político y vivir en Francia alrededor de 12 años, pero soy originariamente de Puerto Montt. Mi padre nació aquí junto a sus hermanos y familia. Vivían en una ruca que se encontraba detrás de esta casa que construí. Decidí seguir los pasos de mi padre y vivir una vida tranquila y en paz en este bello sector, del cual no me canso.

¿De qué manera afectó el golpe militar y posterior exilio a su vida cotidiana?
Trato de sobrellevar aquello, pero diría que fue algo que marcó un antes y un después en mi vida, así que trato de estar en paz conmigo mismo para así poder despejar mi mente y enfocarme en mi trabajo diario. Pero siempre tendré un conflicto humano, el cual tendré que mejorar, para así también mejorar mi “espíritu” y los conflictos con este. Yo estuve tres años preso y al salir me fui exiliado a Francia, fue difícil, pero logré aprender el idioma en un año e igual logré superar las adversidades, luego trabajé en una construcción con los conocimientos que ya había aprendido en Chile y que fui perfeccionando allá, ya que las ansias de aprender están siempre, más si se necesitan.

Mientras transforma la madera en instrumentos, ¿ocurre lo mismo con su interior, encuentra la paz luego de lo que le ha tocado vivir?
El tema es que luego de mi experiencia del exilio, mi vida se vio truncada, como que sentí cortada mis alas, en un principio fui muy desconfiado y me costó encontrar la paz, me sentía desconfiado tanto en Chile como en el extranjero, me llevó años entender qué había ocurrido conmigo y superar mi malestar para poder estar bien de espíritu, porque estando bien en eso se pueden dar pasos muy grandes como ser humano, porque todo no es por la política, el ser humano tiene conflictos emocionales, afectivos o de propiedad. Humanamente hay que ir superando las dificultades, ya sea desde lo mínimo a lo más importante y encontrar la paz y libertad para vivir, cuesta vivir así.

¿Cómo fue volver a Chile? ¿Qué hizo al retornar?
Alrededor del año 1996, me sentí demasiado alegre al poder volver a mi país natal, fue una emoción gigantesca la cual llenó de gozo a mi corazón, volví a ver mi familia, los lugares que tanto extrañaba los cuales recorrí hace tantos años. Admito que no fue fácil, como lo es todo proceso, algunas veces aún suelo recordar lo que esto trajo a mi vida y como la marcó definitivamente y para siempre, pero nada se compara al estar en la tierra de uno. Y cuando regresé me quedé con mi madre en Puerto Montt, donde estuve viviendo, y trabajando en la realización de talleres en una escuela rural del sector, después de eso el 97 me vine finalmente a vivir a Alepue.

Arte, educación y medio ambiente

Actualmente se dedica a realizar artesanías, a la construcción y a la restauración de instrumentos. Además, ocupa su tiempo en construir su casa, cuidar la huerta y a los animales. Actividades que lo mantienen concentrado en el desarrollo de su comunidad.

También hace clases en la escuela de Alepue. «Se encuentra aquí cerca, y tiene aproximadamente 15 alumnos. Además de enseñar mapudungun, puedo decir que les enseño algo básico como la construcción de artesanía, además trato de motivarlos cada día a que no pierdan el asombro y las ganas de aprender. Es increíble que cada uno de ellos es una semilla de conocimiento y autoaprendizaje si así se lo proponen, hay que despertar el autoconocimiento de las nuevas generaciones y en nosotros también. Estudiar hasta de viejo, el conocimiento está para compartirlo y para el que quiera escucharlo», comenta Rigoberto.

Con un gran espíritu lúdico también relata que «con los niños hacemos juegos en madera, creamos figuras geométricas y construimos estructuras del estilo de Leonardo da Vinci. Se trata de jugar y aprender de manera divertida», agrega el artista.

¿Le gustaría dejar un legado a las futuras generaciones con su trabajo?
Creo que dejarles un legado en sí no me parece, pero si enseñarles para que ellos puedan mantener esta actividad y así aplicarla en su vida cotidiana para un futuro próximo, ya que estoy seguro les servirá saber estos conocimientos de construcción y cuidado de la naturaleza. Según mi opinión un alumno de 4° medio debería salir con el conocimiento de saber construir una casa, pero eso ya se está perdiendo. Pero también sé que todos los seres humanos pueden hacer y ser maravillas y eso es lo que me gusta, abrir paso al conocimiento. Despertar eso en los jóvenes que como nunca tienen más acceso a la información y es cuando menos se lee. Recuerden que la potencialidad del hacer la tenemos todos y cada ser humano es poseedor de un granito de creador, sólo hay que saber despertarlo.

¿De qué manera ayuda al medio ambiente?
Poseo un productor de gas biodegradable, gracias a un amigo de Temuco el cual me dio la idea de tener “mi propio gas”, este trabaja gracias a abono orgánico producido por animales, los cuales producen metano y también me ayudan para el huerto que tengo detrás de mi casa para plantar mis verduras las cuales son mis alimentos diarios y tengo gallinas las cuales me producen huevos y carne sin la necesidad de sobreexplotarlas.
Desde que estuve en Europa recibí esas ideas para así combatir el denominado cambio climático ya que allá son muy conscientes acerca de ello, así que decidí empezar a poner en marcha ese plan en Chile, actualmente podría decir que me ha funcionado, pero aún debo luchar por esta causa. Hay mucho por hacer y pretendo vivir muchos años más para seguir compartiendo y creando, porque eso no se termina nunca.

La paz y tranquilidad de Rigoberto, se manifiesta a través de los gestos y palabras que utiliza para explicar sus ideas. Los recuerdos de un pasado que marcó su vida, no han logrado nublar su mirada de amor y cariño hacia su comunidad, su huerta y vivienda y quizás lo más importante sus alumnos, a los que incansablemente busca despertar al conocimiento, a través de la enseñanza del Mapudungun y de las manualidades en madera.

 

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