Autora: Constanza Hidalgo
Diario Letras del Chena, Colegio San José (Santiago)
La historia alberga muchas maravillas, pero con el pasar de los años, la inconsciencia produce destrucción y las maravillas se transforman en efímeros recuerdos que denotan el triste olvido de las personas por lo que ya no sirve.
El actual Hospital Parroquial de San Bernardo, comenzó su construcción en el año 1887, denominado por ese entonces como un recinto de salud magnífico, dado que era el primer hospital de la localidad, provisto de la más moderna tecnología por esos años. No obstante, fue recién por 1975, cuando se erigió la Fundación Hospital Parroquial de San Bernardo, encargada de administrar el establecimiento en nombre del Arzobispado de Santiago y conociéndose desde aquel momento con la denominación actual.
La realidad de hoy del recinto, dista mucho lo que fue en un comienzo. Sectores mal estructurados, en lo que antiguo se refiere, una importante decadencia de materiales, en donde la seguridad no es tomada como importante. Se está realizando una construcción en el sector norte, lo que se considera positivo e influyente en la baja reputación que el Hospital presenta actualmente, sin embargo, no existe una intención por corregir de fondo las deficiencias.
Numerosos miembros de mi familia y círculo de amigos han nacido en este Hospital, erigiéndose como un espacio en el cual se marca el principio y fin de muchos relatos. Es lamentable, en cierto sentido, que con el pasar de los años este histórico hospital se deteriorara de tal forma que su reputación se redujese notoriamente, pero, aun así, día a día nacen más infantes y se siguen atendiendo jóvenes, adultos y ancianos cuyas historias han llegado a su punto final.
Se ha perdido la esencia del hospital que, pese a haber sido administrado por religiosos y seres cargados de bondad, presenta una escasa presencia de la iglesia hoy en día, sin obviar que es constantemente acosado por el fenómeno de la decadencia y el prejuicio que reviste la zona sur en cuanto a salud.
Se hace necesario destacar la escasa cantidad de salas de atención de urgencia, además de la poca seguridad en cuanto a implementos se refiere. Pasillos estrechos que cosechan la incomodidad, tiempos de espera de meses para realizarse exámenes y mucho más si nos referimos a operaciones, menos entrar con la tranquilidad que saldremos sanos o mejor de salud del recinto una vez atendidos.
Actualmente, el Ministerio de Salud, se refiere al recinto como un hospital que pretende una atención integral a pacientes ambulatorios y hospitalizados. A su vez, sus profesionales y funcionarios están altamente capacitados, constituyéndose así en el más importante hospital privado para el sector Sur de Santiago.
Posee especialidades médicas y unidades de tratamientos intensivo e intermedio para pacientes adultos, pediátricos y recién nacidos. Se encuentra en una ubicación privilegiada, a cuadras de la Plaza de Armas de San Bernardo. Realiza anualmente más de 47.000 consultas ambulatorias y 103.000 de urgencia, más de 30.000 procedimientos, 8.500 cirugías, 520.000 exámenes y más de 12.000 hospitalizaciones, entregando una atención cálida e integral. Tiene 197 camas y 6 pabellones quirúrgicos.
La Misión del recinto es satisfacer las demandas de salud con óptima calidad, acorde con los principios cristianos a todos los que lo soliciten, en especial a los más necesitados de San Bernardo. Su Visión, por lo demás, es ser una fundación que sirva con dignidad humana a los enfermos, acentuando el quehacer profesional en el cuidado cariñoso a los pacientes, con la intencionalidad generosa del espíritu de servicio. No obstante, las cifras, cualidades o definiciones virtuosas, sólo quedan en el papel, porque en la práctica y en el sentir de las personas, el recinto padece de una enfermedad terminal producto de su mala alimentación y pésima calidad de vida.
El Hospital Parroquial de San Bernardo, conserva en sus fachadas e interiores historias inimaginables, dignas de contar, pero que si no reparamos en su esencia, nunca vamos a perpetuarlo en la historia ni dignificarlo en el ámbito de la salud.


















