Autora: Catalina Paz Dinamarca Figueroa
Diario La Memoria de Las Estrellas, Colegio La Memoria de Las Estrellas (La Serena)
Atados de manos se encuentran algunos pescadores y trabajadores de la zona. Restablecerse fue todo un desafío y la reconstrucción del puerto fue uno aún mayor. Debieron comenzar desde cero, el terremoto y tsunami que ocurrió en el año 2015, consumiendo por completo el puerto de Coquimbo y junto con ello la gran cantidad de embarcaciones que allí se encontraban, instrumentos fundamentales en la ardua vida de un pescador, teniendo cada uno su rol significativo, siendo muchos de ellos extraviados debido a la vesania de las olas que se desencadenaron tras el fenómeno natural repentino.
Factor que determina de cierta manera una barrera para el sustento diario de los hombres del mar.
No obstante, fue un golpe pernicioso, en donde todos unidos como trabajadores esforzados, que cada día se levantan, jubilosos, hoy piden ayuda, la cual no está demás. Tener un respaldo ante algo futuro.
“Ponerse de pie cuesta, sí, pero con ayuda de otros será más fácil y memorable”. Estas son algunas de las palabras de un pescador evidentemente esforzado.
Pero, no todo es positivo respecto al pensamiento de los trabajadores de este ámbito. La indignación es notable por parte de ellos. Aquella insatisfacción, al no ver la ayuda por parte del Estado o fue muy escasa como hacer un incremento en cuanto a los respectivos daños.
Ante esta problemática, los hombres dedicados a extraer alimentos marinos (los cuales nos benefician a todos, es innegable) han hecho de todo para conseguir alguna información respecto a las posibles soluciones que se establezcan. Para poder dar su punto de vista y si es positivo o no. Todo con la finalidad que su trabajo y lo que aman no sea desperdiciado.
“Porque esto es una maravilla, algo que de cierta manera nos beneficia. También somos capaces de ver cómo funciona la naturaleza y cuánto la necesitamos”.

El hecho de que al menos la estructura física se haya levantado no quiere decir que todo lo relacionado a este problema se le haya puesto fin, quedando muchas cosas sin completar, las cuales aún se esperan con ansias.
Tomando en cuenta que de cierta manera el tiempo es un factor determinante. Pero, siempre se presenta ese aire de esperanza, tras un reciente proyecto y algunas de las palabras significativas por parte de la Administración Pesquera (FAP).
Algo que se inició en el mes de agosto y hoy toma por buen camino este desempeño. Cifras demuestran, que hubo un 17% de incremento en relación a la operación portuaria.
Un hecho es que en este año, 2017, las operaciones suban de rango, superando así al resto de los años anteriores.
Tras visitar la zona, percatarse de cómo el puerto, trabajadores y estructura, se ha puesto de pie, (aún así haya sido larga y compleja) es notable.
Al conversar con los pescadores si pudieran calificar del 1 al 10, la ayuda del gobierno frente a la pasada catástrofe, uno de ellos responde:“La ayuda del gobierno no fue del todo eficiente, a tal punto, que la cantidad de clientes ha bajado en comparación a los años anteriores, ya que la reconstrucción no fue la “esencial” y no quedo como antes. Le daría un 6.”
Si, se brindó ayuda por parte del gobierno, pero el auxilio que se necesitaba en ese momento era de carácter monumental, debido a que no fue tan solo un simple sismo de baja magnitud, sino que fue un terremoto seguido de un devastador tsunami, a pesar del daño, se consiguió levantar el puerto nuevamente y devolver la esperanza a los nobles pescadores que allí trabajaban.
Acudiendo al lugar de los hechos, trabajadores restablecidos nos cuentan cómo vivieron la catástrofe y, junto con ello, como estos pudieron superarla.
“Fue un desamparo total, se sintió como si el trabajo de tu vida fuera en vano, luego del terremoto y tsunami perdí mi fuente de trabajo. En ese entonces uno se pregunta ¿Y ahora qué hago? si uno pierde su trabajo no tiene manera de obtener ingresos, no tengo con qué alimentar a mi familia, pescar era mi sustento con eso conseguía la plata para llevar a mi casa.”

La situación natural, no solo afectó al trabajo pesquero que se daba en el puerto, también a la temporada de exportación frutícola que se llevaba a cabo en el mismo y que fue interrumpida e impedida debido a la situación dada.
Bajando así el sistema laboral y los ingresos económicos que se recibían gracias esta labor.
“Queremos ser grandes”
Algunos de los deseos de los trabajadores coquimbanos-serenenses, es que este puerto, al igual que muchos otros, se pueda interconectar con el resto de Chile y así ampliarse en lo comercial, donde los productos marinos sean diversos y puedan ser degustados por la mayoría.
Para la rehabilitación de la infraestructura del puerto, organizaciones como Terminal Puerto Coquimbo (TPC), un ejemplo, que se manifestó recientemente, es una nueva pescadería, la cual será denominada “Pescadería y marisquería Varela”, en honor a Arturo Varela, trabajador por más de 10 años.
Futura estructuctura ubicada frente al nuevo Mall de Coquimbo. Estudios, ensayos, diagnósticos, fueron algunas de las cosas que llevaron a cabo, realizando esta vez dos embarcaciones simultáneas.
Además de integrar una protección ante futuros catástrofes naturales, como en este caso las lluvias intensas, integrando un sistema para evitar que el agua ingrese y dañe el puerto, además de una cámara de hidrocarburo, entre otros. “Después de todo, igual salimos adelante”.





















