En la Caleta Grande hay restos de Plesiosaurios de la era Cretácica e indicios de que la Isla Quiriquina estaba unida al continente.
Autora: Valentina Isidora Pino Ortiz
Mirada Penquista, Escuela Particular San José (San Pedro de la Paz)
Cuando uno llega a Tomé tiene que viajar 3.6 km para llegar a la Caleta Grande de Cocholgüe, que es una localidad que tiene alrededor de 2000 habitantes y que basa su sustento en la pesca de la merluza, que los pescadores extraen con sus lanchas.
Y aunque parece una de las tantas pequeñas localidades pintorescas por su atractivo en la pesca y la gastronomía asociada a los productos extraídos, tiene una riqueza de patrimonial incomparable.
En la caleta existe gran cantidad de fósiles que van desde el Período Jurásico hasta el final del Período Cretácico. Hay indicios de que vivieron los Plesiosaurios, al igual que en la isla Quiriquina, situada frente a la caleta, pero más cercana a Talcahuano.
En el año 2008 los pescadores hallaron restos fosilizados de un Plesiosaurio , que recibe el nombre científico de “Aristonectes quiriquinensis”, y que data de hace sesenta y cinco millones de años.
En la oportunidad el Alcalde de Mar dio aviso al Servicio Nacional de Pesca, que se hizo cargo de la situación. La roca donde estaba el hallazgo mostraba extracto de columna vertebral de un animal prehistórico.
Se dio aviso al Conservador del Museo de Geología de la Universidad de Concepción, el señor Gerardo Flores y el paleontólogo, doctor Arturo Quienzio, designado por el Ministerio de Educación, quienes se encargaron de hacer las gestiones formales para avisar al alcalde de ese entonces, don Eduardo Aguilera, del hecho, para que se hicieran los trámites necesarios para la adecuada conservación, protección y manipulación de los restos.
En 2016 la agrupación “Amigos por Tomé” y la alcaldesa Ivonne Rivas deseaban rescatar la zona y gestionar la construcción de un museo. En la oportunidad ella declaró al diario digital “Tomé al día.com” que habían solicitado a la Armada que la zona fuera resguardada para evitar la extracción ilegal de los fósiles que quedaban en el lugar.
Mirada Penquista, en octubre de 2017 conversó con don Horacio Fernández, Encargado de Turismo del municipio tomecino, y pudo informarse acerca de otros detalles del descubrimiento. Como por ejemplo, que la Universidad de Concepción y una Universidad de Alemania estuvieron gestionando el traslado del fósil hasta Europa.
Sin embargo, la Ley 17.288 de Monumentos Nacionales, lo impidió. El artículo 21 dicta que son monumentos Arqueológicos de propiedad del Estado los lugares, ruinas, yacimientos y piezas antropo-arqueológicas, que existan sobre o bajo la superficie del territorio nacional.
De este modo, los restos no fueron sacados del país y están en el Departamento de Historia Natural, que se encuentra en Quinta Normal, en la Región Metropolitana. En ese lugar, están las condiciones de infraestructura para conservar el hallazgo.
Horacio Fernández explicó que “En este momento el municipio está desarrollando un proyecto para construir una réplica del Plesiosaurio de unos dieciocho metros. Se está buscando el financiamiento para este museo, y se está buscando a los expertos y a los artesanos interesados para llevar a cabo esta idea que acercaría este descubrimiento al ciudadano común y corriente, que podría visitar este lugar acá en la caleta, potenciando el turismo”.
El encargado de Turismo además explicó a este diario que la UCSC está gestionando la Ruta Geológica, compuesta por 11 hitos geológicos, de los cuales Tomé tendrá dos localidades : Purema y Cocholgüe, debido al atractivo geológico de la formación rocosa de sus costas.
Si la UNESCO aprueba este proyecto será el primer Geoparque de Chile y el tercero de Sudamérica, debido a su importancia científica, territorial y geológica.
Los habitantes de Cocholgüe, también tienen su opinión sobre el hecho. Solange Poblete de 39 años manifestó a Mirada Penquista: “La verdad es que aquí estábamos todos impresionados, porque fue un descubrimiento muy importante, ya que nunca pensamos que se iba a encontrar un Plesiosauro acá; fue súper importante. Estábamos todos contentos porque a la caleta iba a llegar mucha gente a visitar el Plesiosaurio, pero después nos decepcionamos ya que llegaron los científicos de la Municipalidad y gente de Alemania. Después se llevaron los restos junto con nuestras esperanzas de que la caleta llegara a tener más fama. Teníamos todo y quedamos sin nada. Nos contaron que los restos están exhibidos en Santiago, pero para nosotros igual es lejos llegar al lugar, así que nos quedamos con la decepción de perder algo tan importante para nuestra caleta.”
El equipo de Mirada Penquista se trasladó al sitio del hallazgo y pudo constatar que en 2017 el lugar se encuentra falto de toda custodia que resguarde la riqueza patrimonial del lugar. Tampoco está señalizado, pero los habitantes y pescadores saben muy bien donde está el sitio en el cual encontraron un dinosaurio marino de imponente presencia que vivió hace ya miles de años atrás.
Todo indica que este pequeño lugar del Biobío tiene en sus costas el mudo testimonio del pasado prehistórico que muestra científicamente que el planeta sufrió grandes cambios, y que aquí habitaron dinosaurios marinos de gran majestuosidad durante el Cretácico.
| El Impacto K-T y la formación quiriquina
La Era Cretácica corresponde al periodo en que se extinguió el 76% de las especies debido a la caída de un gran meteorito de origen extraterrestre en la Península de Yucatán y el Golfo de México, provocando lo denominado impacto K-T. Los vestigios de esta época prehistórica pueden observarse incluso en las costas de Chile. Hay teorías que aseguran que la caleta de Cocholgüe y la Isla Quiriquina estuvieron unidas, antes de este impacto, que provocó un cráter de 200 km de diámetro, un excesivo calentamiento del planeta y, posteriormente, un gran enfriamiento, que modificó radicalmente la vida en la Tierra. Luego, un gran terremoto los separó, tomado la geografía que hoy día conocemos. Ahí desaparecieron la mayoría de los dinosaurios, los reptiles voladores (pterosaurios), casi todos los reptiles acuáticos (plesiosaurios, pliosaurios e ictiosaurios) y los ammonites. Existe similitud de los restos fósiles de las formaciones de Cocholgue y la isla, pues los sedimentos de la superficie terrestre tiene invertebrados marinos como moluscos, tales como bivalvos, caracoles y los amnonites (tipos de pulpos) que se encuentran en las formaciones rocosas de ambos lugares. Además en esta formación quiriquina se aprecian granos de polen, hojas de araucarias, mañíos y varias clases de helechos. Los hallazgos arqueológicos y paleontológicos de la zona son el mudo testimonio del pasado milenario que espera para ser descifrado y de este modo contribuir a la lectura de la historia actual. |
El municipio está desarrollando un proyecto para construir una réplica de unos 18 metros





















