Estación de Talca: recorriendo la historia

Estación de Talca: recorriendo la historia

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Desde su construcción ha contado con una gran infraestructura, un buen servicio y es considerado monumento nacional. Es el “El Último Ramal” de Chile.

Diario El Trueno, Colegio Adventista Maranata

Denominado patrimonio cultural en el año 2007, la estación de ferrocarriles de la ciudad de Talca, es una de las más importantes del país. No solo conecta la ciudad con otros puntos importantes del norte y del sur, sino que también alberga el histórico recorrido del ramal con destino a la ciudad de Constitución. Este lugar se encuentra en funcionamiento desde el año 1874. Sin embargo, al transcurrir los años, ha sufrido diversos inconvenientes que además de afectar a los usuarios, rebaja el prestigio de este servicio.

El terremoto del año 2010 dejó su impacto en gran parte de Chile, con daños considerables. Perjuicios materiales, que hasta el día de hoy son una de las principales causas del retraso de la ciudad.

La estación desde su construcción ha contado con una bonita infraestructura, un buen servicio y posee un importante ferrocarril que es considerado monumento nacional, es “El Último Ramal” de Chile, que recorre sectores rurales, desde Talca hasta Constitución. Se caracterizó en sus inicios por ofrecer distintos servicios ferroviarios, trenes a vapor, eléctricos y automotores, que a través de los años recorrieron sus vías conectando el país. Incluso en el año 2001 se realizaron trabajos de remodelación que mejoraron los servicios ofrecidos.

Luego del terremoto, esto sufrió un cambio radical, ya que la infraestructura fue afectada, con peligro de derrumbe y obviamente dejándola sin funcionamiento parcial. Se habilitaron unos containers que servían como oficinas de boletería, mientras llegase la solución a lo ocurrido. Pero esto no servía de mucho, ya que el usuario luego de comprar su boleto quedaba a la intemperie en espera del servicio, sufriendo con los climas, muchas veces inviernos con lluvia y la gente mojándose.

A esto se le añade la incomodidad por el acceso que debió ubicarse en un costado del recinto, sumado a que los pasajeros no recibían una buena atención dando como resultado que escogieran otros servicios de transportes como los buses interurbanos, dejando el lugar prácticamente abandonado. Además de estar en mal estado, la estación se convirtió en refugio de delincuentes y personas adictas.

El municipio tenía el deseo de reconstruir, pero se quedó de manos atadas pues por tratarse de un patrimonio cultural no podía intervenir en ello, menos derrumbarlo, o por lo menos rescatar su arquitectura y arreglarla. Durante 7 años los talquinos y la gente de otras ciudades que utilizaba este servicio tuvo que ver como la estación seguía en ruinas, sin solución alguna.

El ministerio de Bienes Nacionales, encargado de administrar, gestionar y reconocer el patrimonio fiscal no tomaba cartas en el asunto. Entrampado en la burocracia del sistema, no podía intervenir y hacer algo para tener una solución. Transcurridos 7 años recién la solución salió a la luz.

Reconstrucción

Los encargados de dar la solución comenzaron a movilizarse para comenzar con la reconstrucción, buscaron las personas, presentaron el proyecto y comenzó la labor. En 6 meses de trabajo lograron demoler los materiales y estructuras en mal estado, para luego comenzar a construir la nueva estación de ferrocarriles de Talca, nueva, linda y reforzada, dándole vida nuevamente a lo que se pensaba que se había perdido.

Además de reconstruir la nave principal, también se querían ocupar los sectores aledaños para que la estación tuviera usos complementarios, como locales de servicio. A finales del año 2016, se tenía pensado la finalización del trabajo para luego reinaugurarlo. Pero finalmente, un día muy esperado por algunos llegó, el 31 de marzo de 2017 se abrieron las puertas de la nueva estación de ferrocarriles de la ciudad de Talca, haciendo una ceremonia para su reinauguración, con el corte de cinta hecho por un tren histórico, se dio el vamos a la operación de esta estación.
Autoridades de Talca asistieron al evento, para ver cómo comenzaban a trabajar nuevamente las máquinas con la mejorada estación. Todo resultó sin ningún problema, la estación comenzó a funcionar, pero pasó algo que no se esperaba, algo insólito sucedió.

A sorpresa de todos, la estación de trenes solo funcionó el día de su inauguración, causando un malestar por todos los usuarios que esperaban con ansias la ocupación de este servicio. Se dio la orden de que se colocaran barreras en el frontis, la entrada de la estación para que no siguiera funcionando. Algunas autoridades tomaron cartas en el asunto, pidiendo explicaciones, y lo único que les dijeron fue que la construcción presentaba fallos en las líneas y en el diseño. Tras varios altercados y explicaciones pedidas, finalmente, la estación en el día de hoy ya está en funcionamiento, contando con una linda fachada, la nave central, con boletería y los andenes, en donde la gente pueda esperar cómoda los trenes.

Quedaron muchos recuerdos en la estación, se trató de conservar un poco el pasado, dejando la infraestructura que ya estaba hecha y en buen estado, pero a la vez ir progresando hacia el futuro, haciéndola más firme, más bonita y que demuestre a la gente el gran patrimonio que hay en la ciudad, la fuerza y devoción de los talquinos ante parte de la historia, identidad y cultura de la ciudad de Talca que con los años ha sido sobrevalorada cuando su existencia es vital en la historia de nuestro país.

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