Autor: Diego Bragado Tapia
Diario Letras con verdad, Colegio Sol del valle
Disfrutamos de tener frutas y verduras cerca de nuestros hogares, pero muchas veces no tomamos conciencia de todos los procesos que se llevan a cabo para que estos productos lleguen a nuestra mesa. Partiendo por la siembra y cosecha, procesos que he tenido el privilegio de conocer personalmente al vivir en una zona rural de Santiago, como es la comuna de Lampa. A diario se pueden ver agricultores y campesinos, plantando, desmalezando, cosechando, entre otras actividades propias de la tierra.
Sin embargo, lamentablemente he visto como muchos terrenos que eran destinados a la agricultura han estado desapareciendo para dar espacio a empresas y proyectos inmobiliarios. Es común escuchar a nuestros padres quejarse de cómo han subido de precio frutas y verduras, según los feriantes esto es porque se deben traer de regiones una gran parte de ellas ¿Qué ocurrirá entonces cuando Santiago tenga que abastecerse solamente de productos provenientes de cientos de kms? Les quitaremos productos a las regiones y además subirán de precio frutas y verduras.
Podría ocurrir que nos centremos tanto en la ganancia material que olvidemos nuestra propia sobrevivencia. Un terreno puede valer más si se le da un uso industrial o inmobiliario, pero ¿estamos dispuestos a asumir el costo de acabar con las zonas de cultivo? O en un caso más extremo ¿a quedarnos sin alimento?
La vega central se ubicó ahí porque antiguamente ese era el sector de “La Chimba”, zona dedicada a labores agrícolas desde la época prehispánica. Poco a poco la ciudad le fue ganando el espacio a las chacras, haciéndolas desaparecer por completo. ¿Ocurrirá esto en Lampa y otras comunas rurales de Chile? ¡Tomemos conciencia! Valoremos la tierra.


















