Autor: Yordan Quilapán
Los humedales son un terreno plano, cuya superficie se inunda de manera intermitente o permanente, cubierta por leves capas de agua, que permiten el crecimiento de ciertas algas y microorganismos que son la base de alimentación de una gran variedad de aves y fauna que vive en sus terrenos, por lo que es de vital importancia cuidarlos y protegerlos por ser una constante fuente de vida, que entrega un refugio para aquellas aves y animales que hacen de estos espacios su hogar.
En la localidad de Mehuin, ubicada a 24 kilómetros de la ciudad de san José de la Mariquina, se pueden apreciar los humedales, cerca de los bordes costeros, y en medio de los campos, se observan sus brazos de agua serpenteando entre los campos.
Estos humedales no existían hace años, ya que aparecieron con el terremoto del año 1960, el cual afectó a la ciudad de Valdivia. Debido a los grandes movimientos de las placas terrestres, las inundaciones que provocó el movimiento telúrico en la región dio lugar a diversos humedales en toda la región de los Ríos, siendo un lugar de interés para la comunidad, turistas y para los científicos que se sienten atraídos además de diversidad de especies marinas y plantas lo cual en su conjunto provee a las comunidades de su alrededor de un gran atractivo.
A nivel nacional los humedales se encuentran protegidos, siendo CONAF el encargado de velar por su cuidado y permanencia, sin embargo los realmente responsables somos todos los que vivimos y visitamos el sector, demostrando nuestro cuidado y preocupación necesaria que requieren. No obstante el cuidado que se les ha dado no es el necesario que requieren. Nuestra comuna no demuestra una verdadera preocupación por ellos, ya que al visitarlos es posible apreciar gran cantidad de basura en sus orillas, gran cantidad de neumáticos y desperdicios plásticos de personas que ven estos terrenos con pocas viviendas como una oportunidad de vertedero clandestino.
Además durante estos últimos años el lugar ha sido afectado por sequias producidas por el calentamiento global, y la sobre plantación de pinos y eucaliptos que se encuentran a poca distancia de ellos, lo cual ha afectado la permanencia de flora y fauna del lugar, que en un futuro de seguir así quizás disminuyan la cantidad o quizás se extingan.
Es importante educar a las comunidades y a las ciudades que se encuentran alrededor, ya que existe poca información sobre la importancia que entregan los humedales a la biodiversidad del ecosistema, siendo mayoritariamente vistos como “pantanos” que muchas veces se busca secar a través de rellenos de materiales sólidos para poder construir en ellos y hacerlos terrenos “útiles”.
Es importante entregar información cercana a la comunidad y visitantes, presentando a los humedales como fuente de oportunidades turísticas y económicas de ser bien proyectados. Se debe aprender a preciar su belleza y participar más como colaboradores de la naturaleza y no como enemigos de esta. Si bien los humedales en ciertas épocas del año no son atractivos visualmente, hay que entender que sólo se encuentran en un estado de descanso esperando renacer para recibir a los animales y aves que se refugian en ellos para reproducirse, descansar y ganar fuerzas para comenzar nuevamente el ciclo de sus vidas.
Cabe decir que este es el momento de cuidarlos, ya que durante los últimos años se ha visto muy reducido su tamaño, ahora solo queda la mitad de su majestuoso tamaño, con las sequias, el mal manejo y los rellenos el territorio que abarcaban los humedales, se han ido secando, y consigo se ha alejado a muchas especies de su hogar, por lo cual se ha afectado de manera grave la biosfera.
Si este problema sigue, no solo afectará a la vida que vive allí, sino también a la comunidad pesquera, la cual debido a las malas condiciones del tiempo y los pocos recursos que quedan en nuestros mares, proyectan en nuestros humedales una nueva fuente de ingreso a través del cuidado y educación de estos, potenciándolos como atractivos turísticos pero de manera responsable.





















