Autor: Benjamín Ignacio Cires González
Diario El Renacer de Quinchamalí, Escuela Quinchamalí (Chillán)
En marzo del año 2015 las comunas de Cobquecura, Coelemu, Ninhue, Portezuelo, Quirihue, Quillón, Ránquil, San Nicolás y Trehuaco, fueron declaradas por la Subsecretaría de Desarrollo Regional como Zona de Rezago.
¿La razón? ocho de las nueve comunas se encontraban dentro de las 100 con más pobreza en el país, además de un aislamiento que impedía a más de 6.300 personas del territorio a acceder a prestaciones de salud, educación, bienes y servicios básicos.
Desde aquella fecha autoridades se comprometieron a inyectarle a la zona la suma de 50.000 millones de pesos, provenientes de aportes del Gobierno Regional (GORE); el Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR) y recursos sectoriales de diversos ministerios.
Sin embargo, a más de dos años de decretado la condición de rezago, un lento avance ha experimentado el programa, situación que tiene molestos a alcaldes de las comunas antes mencionadas.
Según datos aportados por el Diario La Discusión de Chillán, aparecidos el 27 de julio del 2017, solo un 30% de avance de los proyectos proyectados en el periodo 2016-2020 está en ejecución.
De esos proyectos los que experimentan un mayor avance son los de Agricultura Familiar Campesina, Turismo, Educación e infraestructura Pública, quedando en deuda saneamiento de servicios básico (agua potable principalmente) y Conectividad Vial.
De acuerdo a antecedentes manejados por los encargados de la Zona de Rezago en Ñuble aún existen a la fecha 157 sectores sin agua potable, es decir, 30.486 personas en condiciones de saneamiento básico deficitario.
En lo que respecta a conectividad solo se ha avanzado en el diseño de caminos básicos y en la reconstrucción de puentes y viaductos menores en las nueve comunas, que superan los $325 millones.
Proyectos mayores como la ruta costera Cobquecura-Trehuaco-Coelemu, de una extensión de aproximadamente 72 kilómetros, está en etapa de factibilidad, mientras que proyectos de pavimentación como el de la N50 Portezuelo-Ránquil-Confluencia, Trehuaco-Portezuelo, San Ignacio-Ranguelmo y San Carlos-Torrecillas-Ninhue, se mantendrán en etapa de estudio al menos por cuatro años.
Bajo este escenario es pertinente preguntarse si se ha hecho lo suficiente por las comunas en condición de rezago, pues los índices de pobreza y aislamiento continúan tal como hace dos años atrás.
Vale la pena replantear la iniciativa y priorizar de verdad proyectos que le cambiarán la vida a miles de personas. También hay que revisar si los profesionales a cargo de llevar adelante la Zona de Rezago en Ñuble han cumplido con las metas propuestas desde un principio.
La Región de Ñuble necesita más que nunca que se aceleren proyectos de envergadura, que permitan un desarrollo sostenible no solo de nueve comunas, sino que de las 21 territorios de esta nueva región.
Espero que esta nueva condición administrativa sea el despegue definitivo de Ñuble y se respeten los recursos comprometidos. Espero sea así por el bien de miles de ñublesinos que claman por mayor desarrollo.


















