«La escuela» de Peñalolén

«La escuela» de Peñalolén

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Autores: Guillermo Abarca y Giuliana Yánez, colegio San Fernando, diario Secretos de la quebrada.

En este hermoso lugar existen diversos tipos de talleres a la comunidad. Una escuelita que pertenecía a los Cousiño, en donde estudiaban los inquilinos de estos, pasa a ser propiedad de la municipalidad, acondicionandola con talleres educativos para la comunidad.

La escuela se fundó cerca de los años cuarenta y pertenecía a los Cousiño, en donde se educaron sus inquilinos. Luego, en el año 1985 se traspasó a la corporación municipal para que sea usada con fines educativos. Hasta el 1 de junio de este año La Escuela volvió a ser de la municipalidad, por que antes era de la corporación municipal de Peñalolén, y hoy en día es administrada por el centro de desarrollo económico YUNUS.

El principal objetivo de este lugar, es ofrecer un espacio cultural y de formación a la población de Peñalolén.

La cantidad de alumnos que reciben en cada taller todos los años es de aproximadamente 15 a 20 personas. Algunos talleres son: medicina complementaria, estética, musicales, deportivos, entre otros. Todos ellos poseen un horario distinto al colegio, ósea los días sábado para los niños especialmente y los días de semana para la gente adulta.

Cabe mencionar que en este espacio se integran también a personas con discapacidad las cuales no reciben ningún mal trato, sino que todo lo contrario son tratadas adecuadamente son respetadas. “Hemos recibido a niños con autismo, síndrome de down, etc” comentó Ximena Maldonado, coordinadora del área de formación de terapias complementarias, estética, y actividades culturales.

Los talleres que realiza Ximena son totalmente distintos a los que se realizan en las colonias urbanas, acá los talleres son pagados. Es por eso que la gente que viene tiene un real interés en aprender a tocar instrumentos, hacen karate, o aprenden a tocar música. Las clases duran 2 horas.

Para poder inscribirse a un taller es necesario revisar bien los horarios en que se llevan a cabo, ya que puede haber un taller en cual te quieras inscribir y sea en la tarde noche, y algunas personas vienen de lejos entonces ese es un impedimento. Eso si no hay límites de edad para inscribirse en algún taller. Obviamente los niños pequeños no pueden acceder a los talleres de formación, ya que requieren una técnica, pero el resto de la población sí.

En este año cerca de 300 personas ya han salido tituladas de este centro. “Algunas personas que han salido tituladas consiguen trabajos, pero también hay personas que lo hacen en forma particular, creando así unas micro empresas”, dijo Ximena.

Dentro de La Escuela hay un grupo llamado “La oficina de jóvenes” que se conformó en el año 2007 bajo la gestión de Claudio Orrego, ya que surge la necesidad de crear un espacio dirigido especialmente a los jóvenes, entre 15 y 29 años según lo que dice el INJUV (Instituto nacional de la juventud), pero ellos trabajan con jóvenes desde los 13 a los 29 años. Las principales líneas de trabajo tienen que ver con la participación y asociación juvenil. “Tenemos una línea artística cultural, en donde tenemos talleres artísticos gratuitos para los jóvenes, además poseemos un área de participación comunitaria y ciudadana, en donde hacemos trabajos en los colegios con conversatorios, ayudamos a las agrupaciones si se quieren constituir en sacar personalidad jurídica como se le llama”, explicó Ingrid Martínez, coordinadora del grupo de jóvenes.

Estos talleres son gratuitos y solo pueden participar jóvenes, ósea en este grupo si se posee un límite de edad, no como los otros talleres. En los meses de marzo hasta junio hay una mayor participación de jóvenes en talleres, pero en lo que sin los meses de invierno no vienen tantos, ya sea por las temperaturas o por las fuertes lluvias, aunque en los meses que restan del año vuelven a inscribirse más jóvenes obviamente por el tema del clima.

Entre uno de los talleres de actividad física, en este grupo es el parcur, ellos adhieren muy bien lo que tenga que ver con culturas urbanas, ya no solo son los deportes tradicionales como el fútbol.

“Aquí trabajamos mucho con la autonomía de los jóvenes, cuando vienen a inscribirse vienen solos, sin sus padres, porque ellos ya saben que es lo que les gusta y lo que no. Notros poseemos un reglamento en el cual cuando los jóvenes vienen a inscribirse con sus papas, los papas no son los que inscriben. Ya que si un familiar del joven llama para inscribirlo se le solicitara hablar con el joven”, comentó Ingrid.

En el grupo no existe una división entre lo que puede ser de hombre o de mujer, todos pueden participar en el taller que deseen, ósea los talleres no se definen por el sexo.

Los jóvenes mantienen la limpieza del lugar, todos cuidan el entorno. No se encuentran rayones en baños ni en paredes. Se nota que todos tienen un respeto por el espacio y por el otro. “Hace tres años que remodelamos los baños, y en estos tres años no ha habido ningún tipo de rayón en ningún baño. Aquí no es como que los chiquillos vengan a hacer vandalismo ni nada por el estilo. Los chicos y chicas tienen toda la libertad de fumar por ejemplo si es que es mayor de 18 años, pero esto no se ve acá, yo nunca he visto a ningún chiquillo fumar, porque ellos saben que este lugar es para fines educativos y culturares, son muy respetuosos en ese ámbito”, nos contó Ingrid.

El principal objetivo del centro de jóvenes, como se mencionó anteriormente, es que cada joven sea autónomo y no dependa de sus padres para hacer las cosas, ya que al ser mayor de edad y entrar por ejemplo a una universidad el golpe es muy fuerte, porque debes hacer papeleos por aquí y por allá, y nadie más puede ayudarte.

Cabe mencionar que La Escuelita no tiene nada que ver con un colegio al contrario los horarios son distintos, existe más libertad y no se enseñan asignaturas como lenguaje, matemáticas, etc.

En cuanto a la inclusión de personas con discapacidad en el centro de jóvenes no hay nada que decir, ya que estructuralmente no están preparados, pero entre los mismos jóvenes se ayudan a bajar escaleras o trasportarlos por el centro, se nota solidaridad por parte de ellos.

Finalmente, podemos decir que La Escuela ha sido un gran apoyo para nuestra comunidad y merece un reconocimiento.

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