Cerro Ñielol: El verdadero pulmón verde de Temuco

Cerro Ñielol: El verdadero pulmón verde de Temuco

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Es un símbolo de nuestra ciudad, su atractivo turístico más importante y uno de los monumentos naturales más visitados del país, por encontrase dentro del radio urbano. Un paseo obligado para el visitante nacional y extranjero, que representa además la lucha del pueblo Mapuche durante la llamada “pacificación” de La Araucanía y la fundación de Temuco.

Autora: Martina Cornejo Matamala

Diario Semillas del Ñielol, Liceo Camilo Henríquez (Temuco)

Está ubicado en la IX Región de La Araucanía, específicamente, en el radio urbano de su capital, la ciudad de Temuco, lo cual convierte al cerro Ñielol en el monumento natural más accesible en Chile, siendo por esto también una de las “unidades” (como son llamadas por los guardaparques) más visitadas.

Declarado Parque Nacional Turístico en 1939, el cerro Ñielol pasó a ser administrado como Área Silvestre Protegida del Estado en la década del 70 por la Corporación Nacional Forestal (Conaf).

Su acceso principal, ubicado al final de la avenida Prat, se alcanza a divisar desde la Plaza de Armas en el centro de Temuco, al igual que su salida puede verse fácilmente desde la avenida Caupolicán, siendo el atractivo natural más importante de la capital regional. Es un paseo obligado para el turista nacional y extranjero.

Según el Plan de Manejo del Cerro Ñielol, elaborado por el Ministerio de Agricultura y la Conaf el año 1997, esta unidad es parte de una formación volcánica denominada cordón Huimpil-Ñielol, que se ubica en la depresión intermedia o valle central de la Región de La Araucanía; el canal Gibbs actúa como límite natural en el sector sur, el cual impide el ingreso de visitantes a la unidad de forma ilegal.

Flora y fauna

Esto y mucho es lo que conversamos con el guardaparque de Conaf, Rodrigo Molina, quien señala que, “el monumento, que en ese entonces era parque, fue inaugurado el año 1987. Tiene 84,5 hectáreas y posee sobre 100 especies de flora, siendo su principal característica la de bosque valdiviano, es decir, qué tiene vegetación que no está en el resto de la región, pero sí desde Valdivia hacia el sur, por eso se llama así. Encontramos muchos nothofagus como el roble, raulí y coigüe, que son las especies más abundantes”.

“Hasta hace 10 años era habitual ver zorros, liebres, conejos e incluso pumas, además de aves como el peuco o el zorzal, y así, una infinidad de especies; pero hoy es muy difícil verlas por la invasión del hombre, ya sea por la parte de construcción, de urbanismo o por la misma forestación. Si llegamos a ver un puma o a un zorro es porque el invierno ha sido muy crudo y tienen que bajar de la cordillera a las zonas urbanas, para poder alimentarse”, dice el administrador subrogante de la unidad, quien además es Técnico Universitario Forestal e Ingeniero en Prevención de Riesgos.

Don Rodrigo recuerda haber visto un zorro hace unos 7 u 8 años en su estado natural, igual que la güiña, “la gente viene a hacer deporte, camina por los senderos, recorre lugares que no están habilitados y eso mismo hace que la fauna se asuste y se arranque”.

Los turistas

Le preguntamos cuántas visitas recibe el monumento en un fin de semana, “en invierno se reciben 300 personas aproximadamente, dependiendo de las condiciones climáticas, mientras que en verano podemos recibir más de mil personas semanales; el deportista tiene entrada librada desde las 8:30 hasta las 11:00 horas, por eso viene mucha gente a hacer deporte sobre todo en el verano”.

El cerro cuenta con 5 senderos, pero en este tiempo (primavera) hay solo 2 o 3 habilitados, por un factor climático y por estar en periodo de mantención para el verano, ya que según explica el guardaparque, somos una región pionera en cuanto a senderos para discapacitados a nivel nacional: “El Huepil” y “Despierta tus Sentidos” cuentan con 215 y 220 metros respectivamente, con señalética y sistema de lectura Braille con información de la unidad.

Un poco de historia

Los antecedentes históricos del Ñielol están íntimamente relacionados con la historia del pueblo Mapuche, en la fundación de la ciudad de Temuco, hecho de conocimiento popular que además confirma una investigación periodística realizada en la edición N°10 del año 2006, de la desaparecida revista regional de turismo, Travesía.

En el año 1861, se dio inicio al Plan de Pacificación de La Araucanía, cuyo propósito era someter e integrar como territorio de la República de Chile la zona de La Araucanía, incentivando la colonización de esta área.

Esto consistió en el avance gradual de las líneas de la antigua frontera al sur del río Bio-Bio mediante la fundación de fuertes militares y ciudades. La mal llamada “pacificación” fue un proceso tremendamente dificultoso para el Estado chileno, debido a la resistencia del pueblo originario que no se dejaría dominar tan fácilmente como creyeron.

Finalmente, el pueblo Mapuche y el Ejército de Chile firmaron una tregua el año 1881 frente a un añoso árbol, que después daría el nombre a este lugar: “La Patagua”. Aquí encontramos cuatro enormes esculturas que parecieran vigilar el lugar, los “chemamuil” (“hombres de madera” en mapugundún).

Años más tarde, narra el reportaje de revista Travesía, ante la amenaza de que el bosque fuese talado un grupo de ciudadanos se reunió en defensa del cerro. Nace así en el año 1938 la Sociedad Amigos del Árbol, entidad que es reconocida por el gobierno de la época mediante la entrega de 5 hectáreas de terreno en la cumbre del parque, donde actualmente está el tradicional restaurant “La Cumbre de Ñielol” y el mirador principal.

Su aporte a la descontaminación 

Si bien Temuco presenta la ventaja de encontrarse cerca de la zona rural, lo cual permite mantener una limpieza constante del aire, el cerro inserto en la ciudad ayuda a que la contaminación disminuya. La diversidad es abundante por lo que el ecosistema se beneficia al estar regulado desde su base trófica.

Así lo señala la profesora de Biología del Liceo Camilo Henríquez, Erika Donoso, “al ser una reserva natural otorga la seguridad de no ser intervenida negativamente por el ser humano, aun cuando existen sectores donde la contaminación es evidente y dañina para esta biodiversidad. Al estar dentro de la ciudad actúa como pulmón de descontaminación atmosférica, más ahora que, producto del avance de la pseudomodernidad vial, se han destruido avenidas que aportaban con vegetación arbórea necesaria para minimizar la contaminación del aire”.

Consultada si el cerro Ñielol se enseña como materia en el liceo, responde que, “como estudio institucionalizado dentro del currículum pedagógico no existe, pero sí se hace referencia a éste en forma teórica y eventualmente práctica, con salidas a terreno, en la unidad de Ecología y Medio ambiente. En 1º y 3º medio, en el Plan Diferenciado se ve la importancia de tener un pulmón verde cerca de las ciudades, ayudando a minimizar la contaminación”.

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