Autora: Catalina Ignacia Andrea Vargas Flores
Diario Generación XXI, Escuela Particular San José (San Pedro de la Paz)
El Trap, también conocido como Trapahton o Trapstep es uno de los tantos tipos de música popular entre los jóvenes. Es una mezcla entre hip hop y música electrónica.
Un ritmo que proviene de cantantes urbanos de países de Latinoamérica, como Puerto Rico, Colombia, Panamá y otras regiones de habla hispana. Y su nombre se relaciona con el trapiche, que es el lugar donde se vende ilegalmente droga; por eso las letras apuntan a temáticas callejeras.
Los jóvenes desde muy temprana edad lo escuchamos por su ritmo pegadizo y además para seguir la moda que es difundida, principalmente, por internet. Una música que tiene seguidores y detractores.
Si nos ponemos a analizar cautelosamente su contenido nos damos cuenta que hay un lado B que puede cuestionarse. Su letra desvaloriza al sexo femenino y muestra que los hombres sienten que las mujeres se pueden tomar y dejar como si fueran un objeto que sirve para complacer solo las necesidades físicas, sin importar su dignidad ni mucho menos sus sentimientos.
Como ejemplo, el video del tema “Diles” de Bad Bunny, Ozuna, Farruko, Arcángel y Ñengo Flow es considerado muy subido de tono y no apto para que todo tipo de público lo pueda ver, pero como se viraliza en una plataforma abierta, no hay control de quién lo ve. Un verdadero riesgo, ya que puede ser visto por niños y adolescentes que carecen de criterio formado para discriminar entre lo correcto y lo incorrecto.
Si comparo las letras de la música anterior a los años 90, que es cuando surge el trap, me doy cuenta que era más romántica. En general, la música actual da gran importancia a las relaciones sexuales por sobre el sentimiento del amor romántico de otros tiempos. Además se incluyen como parte de lo cotidiano la venta y el tráfico de drogas, que son realidades que agobian a la sociedad.
El psicólogo del establecimiento educacional donde estudio, Miguel Ángel Osorio, afirma que a la mayoría de los padres no les gusta que su hijo escuche trap ya que creen que el contenido sexual de esta música afectará la vida de los jóvenes de forma negativa, inculcando conductas sexuales irresponsables y promiscuas.
En general, los adultos tienen ideas prejuiciosas. A este paso, y según estos criterios, quizás las letras musicales que escuchen las futuras generaciones sean más agresivas, más explícitamente sexuales y más perjudiciales para la educación.
Sin embargo, este género ha evolucionado y cada vez son más los artistas de reggaetón y pop que crean esta música.
Por otro lado, creo que los exponentes de este polémico ritmo hablan de lo que ellos ven donde viven, pero sin querer ofender a las mujeres por lo que dicen sus canciones.
Pienso que los padres deben relajarse un poco y tener más confianza en la educación valórica que nos entregan. Tiene más peso en nuestro comportamiento el ejemplo que vemos de ellos como pareja que lo que una canción con ritmo contagioso puede decir.
El trap es solo música para divertirse mientras bailamos. No pretendemos educarnos a través de sus letras.


















