En el contexto contemporáneo el uso de los dispositivos móviles en los infantes es un tema bastante curioso que se ha vuelto habitual y ha dado de que hablar con el pasar de los años. Ahora, teniendo en cuenta que lo mencionado es un hecho real y cotidiano, es razonable comenzar a plantearse las siguientes interrogantes; ¿Son los teléfonos los nuevos cuidadores de los niños? o ¿Cuáles son las consecuencias que puede traer para su crecimiento sano y regular?
Es frecuente ver a pequeños utilizando teléfonos, incluso de mayor tecnología que el de adultos o jóvenes. Así como también es habitual mirar a personas cediendo su teléfono a algún menor para que se tranquilice o entretenga.
El acceso de los niños a la tecnología en pleno siglo XXI parece no tener límites. Y ahora, con la aparición del “chupete electrónico”, esta no resulta ser muy favorable para su desarrollo en general.
En el día a día se logra evidenciar varios ejemplos de cómo el uso de estas tecnologías se están convirtiendo en una herramienta esencial para el cuidado y/o entretención de los niños, creándose así una dependencia nociva hacia estos aparatos. Por qué nociva, se preguntarán algunos, y es que la agencia “Health Canada” emitió una advertencia en el 2011 con respecto a los dispositivos móviles. La compañía asegura que los niños son altamente sensibles a diversos agentes de radiación puesto a que su cerebro y su sistema inmune se encuentran en un proceso de desarrollo.
No obstante, el teléfono celular no es del todo un aparato maligno como muchos dicen que es. Al contrario, es un producto que ha facilitado mucho la intercomunicación instantánea, además de haberse convertido en una herramienta muy eficaz al momento de entretener o informar. Sin embargo, hay que saber darle un uso responsable, adecuado y a su tiempo.
Por los distintos inconvenientes que podría causar el uso excesivo de estos dispositivos, (como por ejemplo, la obesidad infantil a causa del sedentarismo o los efectos de la radiación que el teléfono emana), es recomendable que se tome conciencia sobre el tema expuesto y se regule el uso de estos artefactos.
Las pruebas sobre el efecto negativo que tienen los celulares y otros dispositivos electrónicos en menores de edad, siguen sumando más antecedentes; “La hiperactividad motora, se da 3.5 más veces entre los niños de 2 a 5 años que usan el dispositivo móvil por más de media hora al día”, publica El Mercurio.
La verdad es que resulta una realidad decepcionante que los mismos hechos que ocurrieron con la llegada del televisor, se estén reiterando hoy en día con el teléfono móvil.
¿El teléfono o el chupete? Esta es una pregunta que se ha sido recurrente durante el último tiempo, ya que de manera inconcebible hemos llegado a un punto en el que la importancia de que el niño tenga una mamadera y/o chupete es igual a que posea un celular.
Indudablemente, existe un gran debate sobre si es beneficioso o es dañino. No obstante, es evidente que se debería regular y tomar conciencia sobre el uso excesivo de estos aparatos, ya que, es probable que si se ocupan de manera moderada, estos sean capaces de brindar mayúsculos beneficios.
Sean consecuentes y denle un uso deliberado al celular, que todo en exceso es malo.

















