Surgido en los años 80 en EE.UU., el también llamado «estilo libre» ha presentado un constante auge en el último tiempo en Chile, despertando cada vez mayor interés por parte de jóvenes de localidades más pequeñas.
Autor: Diego Cancino
Diario Voces del Alba, Colegio Sol del Valle (Lampa)
Hace ya 30 años que el estilo libre, o “improvisación” como lo traducen algunos, llegó a Chile. Por allá por los años 80, en plena dictadura, se masificaron diversos movimientos, modas y culturas, entre ellos el freestyle, una tendencia que se presentó como una manera de expresar todos los descontentos frente al contexto que se vivía.
Con el tiempo, el freestyle se masificó y perpetuó a nivel nacional, repercutiendo y generando trascendencia en las diferentes localidades de Chile.
Donde todo comenzó
En marzo de 2018 se llevó a cabo un evento en Valle Grande (Lampa) organizado por raperos reconocidos de distintas comunas de Santiago. Allí se gestionó una competencia de libre acceso para todos los amantes del freestyle.
El evento fue un completo éxito, convocando a una gran cantidad de personas y haciendo un llamado a que los locales se interesaran por el movimiento urbano que hoy en día causa tanto furor.
El llamado no fue en vano, todo lo contrario: se presentó como una excelente oportunidad para consolidar lo que tantos años había permanecido inconsistente.
Los asistentes al evento no dudaron en reunirse lo más pronto posible, le dieron un total provecho a la coyuntura y tan solo a la semana siguiente, se realizó la primera junta oficial del grupo de freestyle de Valle Grande, el que fue bautizado como «Valle del Free».
En sus inicios eran apenas tres personas las que componían las agrupación, y nadie nunca se imaginó que esta llegaría a ser todo lo que actualmente es: un espacio de comunicación, recreación y sociabilización.
Al día de hoy, ya es un hábito para ellos encontrarse cada viernes para llevar su talento a la práctica, disfrutar y dar conocer lo que es el freestyle, como tal, a los que recién se integran a esta cultura urbana.
Un estilo de vida
Nicolás Quiñones, uno de los creadores del grupo, comenta al diario Voces del Alba que para él este movimiento es un estilo de vida, una forma de expresarse y una manera muy eficaz de salir de su zona de confort.

“Cuando chico me hacían bullying y el freestyle fue de gran ayuda para salir de ello. Y así como me ayudó a mí, puede ayudar a otros”, asegura.
Nicolás Quiñones también señala que él junto con un par de amigos, siempre tuvieron la idea de formar el grupo; sin embargo, no existía la instancia, ni el lugar ni la iniciativa, manteniéndose de esta manera durante tres años hasta el día del evento.
Identidad y autenticidad
El fundador de la agrupación menciona que el origen del nombre, “Valle del Free”, proviene de la necesidad de tener una identidad como grupo, ya que querían rapear y competir contra otras comunidades pertenecientes al género del estilo libre, y para ello precisaban de un nombre que los representara.
Pensaron en nombres como “Sexto Escalón”, haciendo referencia a una popular competencia; sin embargo, querían algo original y llamativo, algo que en realidad los identificara, llegando al acuerdo de autodenominarse “Valle del Free”.
Prejuicios y problemas
Tomás Anríquez, uno de los participantes más frecuentes de los eventos que Valle del Free organiza, hace un paréntesis para reflexionar sobre los prejuicios que a veces sufren los integrantes del movimiento. “Las personas que juzgan siempre van a estar, son personas de mente cerrada que no les gustan estos movimientos urbanos, porque piensan que nosotros hacemos vandalismo o que estamos ensuciando el parque”, sostiene, revelando una de las problemáticas que tienen los raperos a la hora de reunirse.
No obstante, y a pesar de que casi nunca pueden desarrollar sus actividades en completa tranquilidad, jamás han echado pie atrás e intentan constantemente demostrar lo contrario. Por ejemplo, hace ya un par de meses comenzaron a llevar sus propias bolsas de basura para mantener un espacio aseado y pulcro.
Primeros pasos para próximos grandes saltos
Con el pasar del tiempo, los freestylers vallegrandinos fueron creciendo tanto en número como en aptitud, siempre con ganas de seguir mejorando, por lo que un día se animaron a organizar su propia competencia.
Ya tenían el número, la instancia, el lugar y las ganas, solo hacía falta ponerse en acción. Esta competencia tuvo precio de entrada para recaudar fondos y darle un buen premio al primer lugar.
“Resultó excelente. Fue un ambiente agradable, como ya todos nos conocíamos bien, nadie tuvo ningún percance o contratiempo y nos enfocamos solo en divertirnos, que es lo más importante”, señala Tomás Anríquez.
Luego de la exitosa competencia, comenzaron a tomar mayor confianza en sí mismos, llevando su talento a competir amistosamente con grupos de comunidades en las que el freestyle ya es algo mucho más masivo, como Colina, Quilicura y Lampa.
Hoy por hoy, Valle del Free se encuentra más activo que nunca, acogiendo a personas de todas las edades y nacionalidades, sin distinción alguna. Se mantienen pensando en el futuro y en nuevos proyectos. Todos más optimistas que nunca, creyendo en su progreso y, por sobre todo, disfrutando al máximo cada momento.
A 30 años del surgimiento del freestyle en Chile
El freestyle, también llamado «Batalla de Gallos», tiene sus inicios en Norteamérica y Europa por parte de comunidades afroamericanas y latinoamericanas de barrios populares como Brooklyn o Queens (Nueva York), extendiéndose a lo largo y estrecho de todo el mundo.
Entre fines de los 80 y principios de los 90, esta tendencia llegó a quedarse en Chile. Se presentó como un movimiento revolucionario en épocas de dictadura, pues al existir toque de queda, los jóvenes se reunían a compartir este modo de expresarse con fines recreativos.
El movimiento se ha mantenido y perdurado durante los últimos años, aventurándose cada vez con mayor masividad en las localidades nacionales y planteándose a los chilenos como una gran herramienta para expresarse e incluso para el desarrollo de diversas habilidades.
Hoy en día, este movimiento se ha reconocido notablemente gracias a las redes sociales, como YouTube, Instagram y Facebook, los cuales permiten a la gente informarse en tiempo real sobre esta tendencia. Todo ello ha ayudado a que se les dé reconocimiento a los talentos del país y se extiendan las oportunidades para triunfar dentro de un género tan complejo como el freestyle.
En la actualidad, Red Bull Batalla de Gallos Nacional, en nuestro país, ha gestionado batallas desde hace años, obteniendo excelentes resultados y convirtiendo a freestylers nacionales en gigantescos referentes a nivel continental.





















