Alumnos de primer y segundo año de enseñanza media motivados por un libro leído en conjunto, organizaron la primera feria ecológica, que contempló interesantes talleres y charlas sobre contaminación oceánica, huella ecológica, entre otros.
Autores: Vicente Díaz, Pablo Díaz de La Vega y Alex Knuth
Diario La Quinta Estación, Colegio Montessori Millantú (Villa Alemana)
En el colegio Montessori Millantú de Villa Alemana los docentes motivaron a los alumnos mediante la lectura de un libro de divulgación científica a gestionar diversas actividades interdisciplinarias y abrir el establecimiento por primera vez a la comunidad del barrio norte de Villa Alemana, donde se encuentra el colegio.
Una de las acciones más relevantes, se realizó un sábado de agosto, cuando el colegio recibió en sus dependencias a los vecinos del barrio norte de Villa Alemana. Los alumnos de primer y segundo año de enseñanza media organizaron la primera feria ecológica.
Esta muestra, que fue guiada por la profesora Tatiana Espinoza, contempló charlas y talleres interesantes impartidos no solo por los estudiantes sino también por expertos invitados. La alumna Antonia Lagos junto con Felipe Olguín de primero medio expusieron sobre la contaminación en el océano frente a un público muy participativo compuesto por alumnos, apoderados, profesores y muchos vecinos que se sorprendieron por el trabajo realizado.
Margarita Carvajal, vecina y emprendedora consciente señala que «fue un privilegio estar ahí, como espectadora y vecina. Además fue una posibilidad de mostrar mi trabajo especialmente en lo que respecta al reciclaje».
Sí, por más extraña que parezca esta conexión de trabajo colaborativo, tiene una fácil explicación apoyada en las bases de la metodología Montessori implementada en el colegio.
Metodología Montessori
Según lo exige el método Montessori, los más pequeños utilizan material concreto, juegos diversos y trabajan siempre con dos profesores por aula, en un nivel que mezcla dos cursos.En tanto, en la enseñanza media un profesor especialista en cada área colabora en el paso a lo abstracto. Por esto, trabajar en base a proyectos transversales con libertad creativa ya es común para los estudiantes.
Más de una vez se habían realizado lecturas de libros fuera de la asignatura de lenguaje, sin embargo este año el desafío fue mayor. Se solicitó a todos los estudiantes de primero a cuarto año medio que leyeran un libro de divulgación científica titulado Somos polvos de estrellas del astrónomo y astrofísico viñamarino, premio nacional de ciencias exactas en 1999, José María Maza.
La profesora de Lenguaje, Lorena Marchant, explicó que en su área «los estudiantes elaboraron un comentario crítico en base a tópicos presentes en el libro». La lectura en distintas áreas motivó a profesores y alumnos, según el profesor de historia, Andrés Valenzuela, «existen autores que permiten analizar y criticar la sociedad, cómo se va desarrollando o cómo va evolucionando».
Los estudiantes también escribieron poemas con respecto al universo, elaboraron comentarios literarios, además organizaron la feria de ciencias que incluye astronomía y filosofía. La lectura dejó la impresión de lo diminuto que somos dando paso a exposiciones interesantes sobre el espacio y el tiempo en literatura y en física.
El libro atrajo a varios alumnos que estaban interesados en la astronomía e incluso algunos se inscribieron en un curso dictado por el mismo José María Maza en la página de U abierta de la Universidad de Chile.
Francisco Morales, profesor de ciencias, señaló que “fue una buena instancia para acercar la lectura a la ciencia, pero que se deben utilizar diversos textos para cada nivel, debido a que los conceptos utilizados en ellos eran complicados para los más pequeños. El desafío que nos queda como docentes es buscar nuevos textos que despierten el interés por la ciencia y el conocimiento de nuestro entorno”
Resultados
En la comunidad Millantú gracias a esta lectura y trabajo colectivo se fue expandiendo el conocimiento de la misma manera como lo hace el universo.
Que los estudiantes se aproximaran a esta temática de manera interdisciplinaria les hizo entender la importancia de su presencia en el universo. Presencia minúscula e imprescindible en la historia evolutiva del universo.
Esta lección de humildad de reconocer que había ya mucho antes de nuestra presencia como especie, los hizo conectarse profundamente con el cuidado del medio ambiente al punto de conseguir los permisos necesarios para abrir por primera vez abrir el colegio a la comunidad de vecinos de Villa Alemana y vivir en verdadera comunidad, cuidando y queriendo de manera conjunta y masiva a la comuna, reconociendo que efectivamente , como lo decía el título del libro leído, somos polvos de estrellas.





















