En los últimos años, las mujeres están tomando protagonismo en el ámbito laboral. Ejemplo de ello, es el primer taller mecánico femenino del país que se instaló en Temuco y el programa “Küme mognen pu Zomo» que apoya a mujeres mapuche para que desarrollen actividades productivas.
Autor: Nelson Nahuelhuen
Diario Las Voces de La Araucanía Escuela Campos Deportivos de Temuco
Durante años se normalizó la segmentación de los trabajos tanto para hombres como para mujeres. Hoy, luego de una gran lucha por la igualdad de género, se observa que esta división laboral está disminuyendo y generando así, mayores oportunidades laborales para las mujeres.
Es así que, en Temuco se inauguró el primer taller mecánico chileno atendido solo por mujeres. Esta iniciativa nació de Walezka Morales Morales de 29 años de edad, estudiante de Ingeniería en Mecánica de Inacap y apasionada por las tuercas, que se dio cuenta de las pocas oportunidades laborales que tienen sus pares en este rubro.
“Desde pequeña vi que faltaban mujeres en esta área, siempre hubo trabas para que nosotras trabajáramos, ya sea por infraestructura y/o protocolos”, comentó la joven.
Es por esto, que hace pocos meses decidió inaugurar su taller mecánico ubicado en el sector Fundo El Carmen de Temuco, donde 12 mujeres son parte de “Mecánica Integral WM”, entregando así una nueva alternativa para reparar vehículos.
La Fundadora de Mecánica Integral WM, también afirma que, “además, veía que al resto de las chicas les complicaba encontrar trabajo, y centros de prácticas. Sentí que eso era injusto, porque creo que las cosas injustas no son las que me pasan a mí, sino las que nos pasa a todas y por eso decidí abrir este taller mecánico”.
Respecto a la repercusión mediática que ha tenido el taller, manifiesta que “varios medios de comunicación se han acercado para conocer más de este taller, me han contactado medios de comunicación de México, Uruguay, Argentina y Polonia”.
Con gr
an satisfacción explica que “nos han visto como un símbolo de feminismo pero más que nada, yo quiero dar oportunidades al resto para que puedan superarse y que en un futuro veamos más de cinco mujeres en talleres grandes, que el trabajo sea equitativo más adelante. De cierta forma, nosotras estamos formando un nicho, creando la confianza en las mujeres para poder seguir”, agregó Walezka.
Fuerza laboral femenina
Durante el presente año, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos informó que la integración de las mujeres al mercado del trabajo mejora cada año. En nuestro país, su incorporación en la fuerza laboral ha subido más de 14,3% en los últimos veinte, llegando a 50,6%.
Así lo corrobora la Directora Regional Subrogante de SERNAMEG de La Araucanía, Leticia López Sandoval quien señala, “paulatinamente la mujer se ha ido incorporando en todos los ámbitos de la sociedad, se ha ido incorporando en el mundo del trabajo, participando en política y cada día abriéndose a trabajar en rubros no tradicionales”.
Esto ha surgido por diversos motivos, en el último tiempo “ha existido un cambio cultural donde podemos incorporar de manera más equitativa y con igualdad, se han generado modificaciones legales, los distintos gobiernos han ido promulgando leyes que favorecen la participación de las mujeres en distintos ámbitos de la sociedad”, enfatiza la autoridad.
Por otra parte, reconoce que “las formas como hemos organizado nuestra sociedad y las relaciones de género han influido en esta segmentación de las mujeres en el espacio del trabajo. Culturalmente, se han asignado trabajos para las mujeres y trabajos para los hombres y eso se ha ido rompiendo gracias al trabajo de las políticas públicas. Hemos demostrado que las mujeres pueden estar en distintas áreas y los hombres también” concluye.
Mensaje de optimismo
Walezka Morales Morales, junto a sus compañeras de trabajo del taller, entregan un mensaje de optimismo para las mujeres. “Esperamos que las mujeres pierdan el miedo que genera la sociedad. Si quieren trabajar en algo que les gusta, no hay nada mejor que levantarse en las mañanas y decir ¡voy a trabajar! con alegría”. La líder del taller, añade que “hay que tener en claro que no hay rubros por géneros, es la sociedad la que va catalogando los géneros de los trabajos, pero si a ti te gusta algo; realízalo. Si alguien no te abre las puertas, ábrelas tú o fabrica tu la puerta, tal cual yo lo hice”.
Si bien los patrones culturales tradicionales se están rompiendo y las mujeres están abriendo camino en la inserción laboral, aún queda mucho por hacer.
Hay que continuar alentando estas iniciativas. Para que en el futuro se pueda vivir en una sociedad más igualitaria y más justa. Soñar que no sea novedad la existencia de talleres mecánicos femeninos o que el hombre esté al cuidado del hogar y la mujer sea la proveedora principal de la familia. Hay que seguir luchando para generar las mismas oportunidades para todos.
Programa para Mujeres Mapuche
Otro buen ejemplo de iniciativas para fomentar la igualdad de género en Temuco, es el programa de la Conadi para mujeres mapuches “Küme mognen pu Zomo-Conadi”, que en poco tiempo ha obtenido resultados positivos. Así lo declara la encuesta CASEN, en el año 2015, tan solo un 29,94% de las mujeres indígenas de zona rurales declaraba tener un trabajo. Hoy el escenario es más alentador.
Según diferentes índices de desarrollo humano y de pobreza, las mujeres mapuche que viven en zonas rurales en comparación con sus pares que viven en zonas urbanas, están en desventaja. La Casen del año 2007 registró que un 48,62% de las mujeres mapuche que viven en zona urbana señala tener un trabajo. Por su parte, solo 34,03% de las mujeres que viven en zona rural manifiesta tener una ocupación u oficio.
Así lo confirma, Camila Salazar Riveros antropóloga de la Unidad de Desarrollo de la Subdirección de CONADI, a cargo del programa Küme mognen pu Zomo-Conadi (Buen vivir para las mujeres) “las mujeres indígenas de zonas rurales tienen más brechas en cuanto a servicios, educación, recursos, empleabilidad, autonomía más baja que sus congéneres mapuche de zonas urbanas y también, en comparación a las no mapuche. No obstante, la situación general de las mujeres, tiende a estar en desmedro a la situación de los hombres”.
Es por esto, que se creó un programa de emprendimiento para las comunas de Ercilla y Curarrehue, que surge el año 2016 como respuesta a la inquietud por el buen vivir y el autocuidado de mujeres de estos sectores.
Salazar Riveros, señala que este programa se diferencia de otras iniciativas de la Corporación, “en que este tiene una cobertura comunal sin distinción entre el área urbana y rural, lo cual genera un impacto ampliado a nivel comunal. La inversión para cada comuna es de 90 millones de pesos, por lo tanto es una inyección para el desarrollo territorial que va aparejado al mejoramiento de la calidad de vida de las mujeres que obtienen estos subsidios y de sus familias”.
Estos proyectos de negocios, aportan a que las mujeres se desarrollen en ámbitos laborales que anteriormente se segmentaban al trabajo masculino, como la producción de hortalizas, crianza de animales menores, apicultura, agricultura orgánica, artesanía, entre otras áreas.





















