Autora: Martina Anabalón Freire
Diario Il Giornale della Gioventú, Scuola Italiana Girólamo Longhi (Villa Alemana)
Desde los inicios del hombre hasta la sociedad compleja en la que vivimos hoy, el ser humano se ha cuestionado el por qué de las cosas, ocupando en un principio la mitología y la religión para darles sentido. Tiempo después, fueron reemplazadas por el uso de la razón y de la ciencia para responder esas preguntas que todos nos hemos hecho alguna vez.
La filosofía es exactamente eso: un arte de cerrar los ojos y abrir la mente, un intento del hombre por saber y por explicar su situación en el mundo y lo que los rodea. Hoy en día, la filosofía está presente en toda nuestra sociedad, tanto en la organización política de los países, como en las actitudes cívicas.
Sin embargo, a pesar de lo anteriormente mencionado, ¿por qué no forma parte de manera transversal en la educación escolar? ¿Por qué no se está incentivando una educación y preparación a los jóvenes para enfrentarse y comprender la vida adulta? Definitivamente, no se observa un interés de parte del ministerio de Educación en impulsar una educación filosófica que promueva todas sus competencias en los estudiantes chilenos.
En nuestro país, actualmente, la asignatura es obligatoria para los cursos de 3º y 4º medio, pero gracias a la decisión unánime del Consejo Nacional de Educación (CNED), en abril de este año, aún se encuentra en debate la expansión del ramo para Técnico Profesional, Artística y Científico Humanista.
Cabe destacar que esto no fue siempre así, ya que a principios de 2018 estas mismas instituciones pensaron en eliminar la asignatura, pero ante el desacuerdo y la respuesta negativa de las personas -como profesores, ideólogos, profesionales, escritores, entre otros-, esta reforma se reconsideró, obteniendo como resultado la permanencia en los últimos cursos de enseñanza media.
A pesar de la posible y alentadora reforma educativa que se podría realizar, considero que el Mineduc y el CNED deberían plantearse la idea de incluir la filosofía obligatoria desde 1º medio e igualmente enseñar a los cursos de básica, porque desde 1º básico hasta 4º medio los alumnos están capacitados para recibir una formación filosófica, puesto que la filosofía no es solo una reflexión de adulto, sino que una de niños también.
¿Por qué lo veo así? Desde un sentido común, y de alguna manera, todos filosofamos al preguntarnos o afirmarnos cosas del mundo que son explícitas, y al estar ahí siempre tratamos de resolverlas. ¿Es que un niño no puede cuestionarse ciertos actos? Al privarnos de la filosofía, lamentablemente nos están coartando nuestras libertades desde temprana edad, sin pensar en las consecuencias que esta acción podría provocar en nuestras vidas.
Cabe señalar que a lo largo de nuestro país, existen ciertos colegios que están tratando de cambiar esta situación, incorporando a sus planes educativos la enseñanza de la asignatura desde 1º básico, como es el caso de nuestro colegio, Scuola Italiana Girólamo Longhi, donde se considera que es una de las materias más importantes, debido a que es una de la pocas asignaturas en que nos piden que pensemos por nosotros mismos y que nos hacen reflexionar sobre cuáles son nuestras ideas y si estas se pueden mejorar. El mundo en que vivimos está empapado de imágenes filosóficas, y en función de ellas, actuamos y percibimos el mundo de un modo u otro.
La Asociación Chile de Filosofía (ACHIF) asegura y explica que las habilidades que promueve la filosofía sirven a las demás asignaturas, y que si se elimina, se despoja a los jóvenes de la posibilidad de cualquier ejercicio de reflexión y en que se asientan las preguntas definitivas de la vida, ocupando esta como un instrumento en la sociedad y en la vida, ya que la “filosofía es aún uno de los pocos reductos de humanización”.
En síntesis, la filosofía en sí, y como asignatura, es sumamente relevante que sea impartida por todos los establecimientos educacionales del país a lo largo de sus planes educativos. Es innegable la importancia que ella tiene en la formación de los estudiantes, y así de las personas, ya que no podemos olvidar también que se está educando a seres humanos y no únicamente a autómatas. ¿A dónde se fue el amor a la sabiduría?


















