El estresante sistema de educación en Chile

El estresante sistema de educación en Chile

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Autor: Nicolás Andrés Allendes

Diario Sin Escrúpulos y sin Fronteras, Colegio Alborada de Curauma

Este último tiempo me he dado cuenta de que la mayoría de los estudiantes se «comen la cabeza» preocupándose por los estudios o por aprobar todos los exámenes. Es ahí cuando me pregunto, ¿realmente nos sirven las pruebas? ¿Lograríamos prestar atención en clases sin ninguna evaluación que mida nuestros conocimientos?

Creo que una hoja no debería decidir si aprendí algo o no, ya que al realizar un examen no siempre estoy dando mi cien por ciento por distintos motivos, o simplemente no tengo la misma velocidad de aprendizaje que el resto de mis compañeros y no por ello soy menos inteligente.

Creo que eso es algo que realmente debería aprender el sistema educacional: una calificación no refleja mi aprendizaje, pues hay millones de factores que pueden influir en ese número.

Lamentablemente, las generaciones actuales llevan prácticamente toda su vida realizando distintos tipos de evaluaciones, y  deshacerse de estas tan repentinamente podría no dar los resultados esperados.

Quizás la mayoría de los estudiantes sientan la obligación de prestar atención en clases y estudiar solo porque saben que después serán evaluados,  por lo tanto, una vez eliminadas las notas es probable que  muchos ya no se tomen con la seriedad requerida el aprendizaje que les entregan sus profesores, viendo la educación sin notas como símbolo de «libertad» y sinónimo de no tener responsabilidades escolares.

Sin embargo, considerar la eliminación de los exámenes no se puede llevar a cabo sin antes empezar por lo básico. Se debe tener una conciencia objetiva de los contenidos que son realmente relevantes y los que no (y también, la forma de enseñarlo y evaluarlo). La educación requerirá un cambio de enfoque completo que tomará probablemente varios años.

Si nos ponemos a meditar durante algunos minutos, no es chiste cuando los alumnos dicen: «Profe, ¿de qué sirve saber eso para comprar el pan?» Hay que reconocer que hay muchas cosas que nos enseñan en el colegio, y sea cual sea la carrera que vayamos a escoger, la probabilidad de que usemos algunos de esos aprendizajes es muy poca.

Me parece absurdo que pasen semanas o meses enseñándonos un contenido que poca o nula relevancia tendrá a la hora de que nos convirtamos en parte de la sociedad o personas capaces de enfrentar todas las dificultades que se nos interpongan en nuestra vida adulta, que es para lo que supuestamente los colegios nos están formando.

Algo muy común después de rendir una prueba es el recurrente «materia pasada, materia olvidada», lo cual no es algo que debamos ignorar. Si lo pensamos profundamente las cosas realmente importantes cuestan que se nos olviden porque probablemente hayan afectado en nuestras experiencias de vida. En cambio, todo aquello que sabemos que quizá nunca volveremos a escuchar, inconscientemente lo sacamos de nuestro memory note cerebral una vez puesta la calificación.

Entonces la pregunta que debemos hacernos es: ¿por qué debemos ser obligados a aprender cosas de mínima importancia para nuestro día a día en lugar de priorizar y potenciar, talentos, habilidades, pensamiento crítico, etc? ¿Por qué estamos más preocupados de memorizarnos todas las capitales del mundo, en lugar de conocer y analizar sus culturas, sus costumbres y creencias? Lo más seguro es que esto sea así porque es más fácil evaluar nuestra capacidad de memorizar que nuestra capacidad de comprender el mundo, pues ¿cómo podrían ponernos notas del 1.0 al 7.0 solo por nuestra forma de pensar?

La desmotivación, la frustración y el estrés escolar se están haciendo cada vez más presentes, pero aún así se insiste en ignorar las problemáticas emocionales que nos impiden rendir académicamente.

Es hora de que se nos escuche y que se dejen de tomar decisiones por nosotros, al fin y al cabo deberían ser nuestras voces, de quienes sufrimos la competitividad del sistema educativo actual, en lo que deberían basarse las autoridades cuando planifiquen el futuro de la educación en Chile.

Se puede lograr una educación sin notas, pero antes se nos debe considerar como personas y no como una cifra o un número más en la lista.

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