Autora: Mata Valdés
Diario Mata o te Poki Ma’ara, Colegio San Sebastián de Akivi (Isla de Pascua)
En la actualidad Isla Pascua, según el Censo 2017, tiene una población de 7.750 habitantes, de los que solo el 40% es Rapa Nui. Estas cifras indican la fuerte presencia de migrantes que en su mayoría son chilenos continentales, pero también hay presencia de ciudadanos polinésicos (de otras islas), latinoamericanos y de otros continentes.
El aumento sostenido de la población residente se debió a la permisividad y nula regulación en el ingreso, lo que desencadenó la llegada de personas que, en calidad de turistas, decidieron quedarse a residir y trabajar en Rapa Nui para, posteriormente, traer a su familia.
Además de los residentes son más de 70 mil visitantes los que llegan a la Isla cada año causando un fuerte impacto en el entorno natural, social y económico, ocupando los escasos recursos naturales que junto con los problemas de electricidad, provocan el desabastecimiento de alimentos e insumos.
Luego de una serie de reuniones y presencia rapa nui en el congreso, es que el año 2016, bajo la presidencia de Michelle Bachelet, se formula la ley 20.070.
En agosto de este año entró en vigencia, generando situaciones a las que la comunidad isleña está sobreponiéndose. Esta ley, que si bien regula el ingreso y permanencia de turistas, también condiciona la permanencia de actuales residentes. Esto último ha provocado una serie de nuevas problemáticas, debido a que no considera las diferentes realidades de los migrantes.
Muestra de ello es lo que está sucediendo con los cupos para la reserva y compra de pasajes aéreos. Rapa Nui, al ser una zona extrema tiene ciertos beneficios en el costo de los pasajes aéreos, los que tienen una rebaja para las personas que son residentes. La disponibilidad de pasajes era la misma para todos los residentes de la Isla. Posterior a la aplicación de la ley, la cantidad de cupos mensuales cambió, quedando establecida en 45, 30 cupos para personas rapa nui y 15 cupos para residentes no pertenecientes a la etnia.
Esto último nos parece un acto discriminatorio, pues todos tenemos el mismo derecho a viajar y visitar a nuestros familiares en el continente.
Por esta razón es que la ley, en cierto modo, no logra traducir el verdadero deseo por parte de la mayoría de los habitantes de la Isla de Pascua, que es velar por la continuidad sustentable del territorio, pero jamás incurrir en la expulsión de los chilenos continentales residentes.
No debemos olvidar que la Isla se ha nutrido gracias a la migración desde que Hotu Matu’a llegó justamente por la necesidad de mejorar las condiciones de vida de su pueblo. Sin embargo, la llegada masiva e irregular de migrantes nos ha hecho reflexionar y hacernos cargo de esta situación.


















