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Es uno de los lugares más antiguos de la ciudad de Temuco, que inició su funcionamiento en 1892 y hoy, ya son más de 600 locales que ofrecen diversos productos. 

Autor: Ervin Jaramillo

Diario Las Voces de La Araucanía, Escuela Campos Deportivos de Temuco

Ubicada en la Avenida Aníbal Pinto a un costado de la Estación de Ferrocarriles, se destaca por ser un lugar donde comerciantes ofrecen una gran gama de productos como frutas, verduras, carnes, pescados, mariscos, existen pasillos de cocinerías, venta de artesanía y de aliños.

Esta feria, es uno de los lugares más antiguos de Temuco, el cual comenzó a funcionar a fines del siglo XIX, luego de la aprobación del primer Plan Regulador en el año en 1892, el cual estableció varios de los sectores que todavía se mantienen. Una zona importante de la ciudad, donde existen interesantes historias de vida, esfuerzo y humildad, que ha resistido el paso del tiempo y que sigue trabajando por superar las adversidades que surgen.

En sus primeros años fue una feria al aire libre, donde las personas debían improvisar techos en épocas de lluvia y viento, además debían trasladar a diario todos sus productos para así evitar robos en las noches. Así lo afirma Ernesto Méndez Medina más conocido como “El Tata”,  ya que su local se denomina así. A fines de octubre cumplirá los 82 años de edad, y dice que desde 1977 vende condimentos para aliñar las comidas de sus clientes o como él les llama sus “caseros”.

“Durante muchos años, los vendedores debíamos tener una carreta de mano para trasladar todas las cosas diariamente, porque los productos no podían quedar a la intemperie, debíamos guardarlas en una bodega y al día siguiente sacarlas para armar de nuevo. Ahora, queda todo guardado en los propios puestos y existe un nochero que cuida la feria y se le paga semanalmente. Estos han sido adelantos para que las personas estén más cómodas”, explica «El Tata».

Gran variedad de ofertas

En la actualidad, existen más de 600 locales en la feria, donde los clientes pueden optar de acuerdo a sus gustos o bolsillos, como es el caso de Ana María, quien visita la feria dos veces al mes y señala que le gusta porque, “en primer lugar, me encanta venir, todo es fresquito y es más barato, y en segundo lugar porque tiene una gran variedad de ofertas y todo es muy rico”.

Ana María perdió la cuenta desde hace cuánto tiempo que visita la feria, pero dice que desde muy pequeña su mamá la llevaba para que la acompañara y le ayudara con las bolsas con la mercadería que compraba ahí.

Una situación similar comenta Ernesto Méndez, “una señora una vez me dijo: yo antes compraba con mi abuelita y mi mamá, ahora paso a comprar con mis hijos. Y así sigue la hebra, tengo que cuidar los clientes, porque yo vivo de ellos. Eso es algo que aprendí con el paso de los años».

Por su parte, Nicolás Martínez, prevencionista de riesgos de profesión,  es actualmente vendedor del local “Provisiones Santa Rosa”, que está cercano a la feria. Vende alimentos para perros y yerba mate, trabaja en el sector desde el año 2014 y afirma «siento una profunda admiración por los locatarios de la feria, ya que el trabajo de ellos es muy sacrificado, sobre todo por el frío”.

Con respecto a ser vecinos con los feriantes,  agrega que, “es positivo estar al costado, porque estamos al paso de los colectivos, así que los clientes aprovechan el viaje para ir a la feria y para comprar nuestros productos. La mayor parte de la clientela son personas de campo, de muy lejos”, agrega.

Avances y carencias

Si bien durante los años 2001 hasta el 2005 hubo una remodelación con una importante inversión de 1.900 millones de pesos y en 2012 se inauguró el bandejón entre las calles Balmaceda y Francisco Bilbao – trabajo que se realizó por un monto superior a los 1.100 millones de pesos – , aumentando así a cuatro la cantidad de bandejones del lugar.

Aún existen problemas de seguridad. Es por esto, que en mayo de este año los dirigentes del sindicato de comerciantes de la Feria Pinto se reunieron con autoridades de Gobierno para solicitar apoyo para aumentar la seguridad en el lugar, proponiendo una mesa de trabajo que incluya participación de representantes de la Municipalidad de Temuco, Carabineros y la Gobernación de Cautín.

Ana María coincide con varios dueños de locales sobre la delicada situación que se vive con respecto a los robos y  explica que, “lo negativo es el tema de la seguridad, yo no he tenido problemas, pero sé que mucha gente sí ha tenido, por eso yo no vengo con cartera y con nada de valor”.

Por su parte, Nicolás Martínez, añade que “hay muchas personas que roban las pertenencias a los clientes, andan muy pocos carabineros resguardando esto, más se preocupan de sacar a los vendedores ambulantes,  en vez de los mismos ladrones”.

A pesar de las cosas negativas que tiene este lugar, lo positivo es mucho más, es un importante lugar de comercio que le da vida a la ciudad de Temuco. Es un lugar que entrega trabajo a más de dos mil personas, quienes por años se han dedicado a vender productos frescos y de alta calidad.

En todo lugar hay que tener resguardos y es importante la organización que tienen los siete sindicatos de la feria, ya que unidos pueden lograr más cosas. Ellos agradecen el trabajo que se está ejecutando en conjunto con las autoridades de Gobierno, para que exista mayor resguardo de Carabineros, Seguridad Ciudadana y aumento en las cámaras de seguridad. Todo con el fin que la feria se mantenga por mucho tiempo y en un entorno 100% seguro.

“Estoy feliz con trabajar aquí, con todos los años que llevo, ya no aspiro a nada más, mientras mi Diosito me de la salud, voy a seguir acá, porque me siento bien”, expresó emocionado Ernesto Medina.

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