Autora: Alejandra Carolina Bravo Mondaca
Diario La Cruz del Sur, Colegio Particular Elena Bettini (La Serena)
Hace algunos días atrás me encontraba leyendo un artículo que trataba acerca del Kakán, la lengua diaguita. Entre más avanzaba la lectura mayor era mi sorpresa al ver la triste situación de esta lengua ancestral, la cual no es más que una anécdota del pasado, un legado “muerto”.
Una de las teorías que explica la desaparición de este habla es la llegada de los españoles, quienes en un principio promovieron el uso del Quechua como idioma general de los grupos amerindios, posteriormente intensificaron el español, lo que sepultó definitivamente a el Kakán.
No fue hasta ese día que recién percibí esta gran pérdida, tanto para las personas de nuestra región y su pasado diaguita, como para todo Chile, porque de haber seguido vivo el Kakán se hubieran formado ricos constructos lingüísticos y hoy sería parte de nuestro idioma.
Pienso que todos tenemos que ser conscientes de que el Kakán no es una lengua más, sino que representa a toda una cultura que aún tiene mucho que aportarnos y que debemos preservarla hasta la última instancia, pues estamos hablando de algo que viene de nuestras raíces y tener su legado vivo sería como tener a nuestros antepasados con nosotros.
Sin embargo no todo está perdido, pues aún podemos conservar lo que queda del idioma, pero para esto hay que esforzarse en pos de preservar un elemento tan importante de la cultura diaguita.
Finalmente me gustaría llamarte a ti, que estás leyendo esto, a preservar esta lengua ancestral, darle más énfasis a la importancia cultural que posee, para que no quede como olvidado. No podemos permitir esto, pues si se pierde un idioma, se pierde una cultura, una identidad y si dejamos que eso ocurra habremos fracasado como humanos.


















