Se establecieron ocho hogares en toda la ciudad de Valle Grande, con el principal objetivo de generar un refugio para los animales que viven la mayor parte del tiempo sin un techo propio.
Autor: Diego Cancino
Diario Voces del Alba, Colegio Sol del Valle (Lampa)
Un proyecto de ayuda canina tomó lugar en Valle Grande el año 2017, con el fin de cubrir las necesidades de todos los perros que no tienen la suerte de gozar del calor hogareño.
El proyecto ha ayudado notoriamente al cuidado y a la disminución del número de canes abandonados en los espacios públicos de Valle Grande, además, cabe mencionar que en más de un año de trabajo, se han instalado ocho hogares y se han asistido numerosos perros en situación de calle.
Fernanda Pérez, fundadora de la iniciativa, junto con la colaboración de varios habitantes de la comunidad vallegrandina, constituyeron paso a paso y cuesta arriba, este arduo pero reconfortante trabajo.
El comienzo de las frías lluvias
A mediados de mayo de 2017 comenzaron a aparecer las primeras precipitaciones, poniendo en cuestión el bienestar de los «amigos peludos» que habitan desde hace ya tanto tiempo en las calles.
Varias eran las personas que sentían gran pesar sobre estas criaturas, sin embargo, era poco y nada lo que podían hacer al respecto.
Y es ahí donde la labor de Fernanda Pérez comienza, desde la necesidad y la inquietud que provocaba a la comunidad quedarse de brazos cruzados.
El principal objetivo de esta iniciativa fue siempre darles un hogar a los perros que desafortunadamente en esa instancia no disponían de uno, proporcionándoles refugio, cobijo y protección, teniendo en cuenta el mal clima que se aproximaba.
Apoyo y colaboración con la iniciativa
La idea, las ganas y la iniciativa estaban; sin embargo, aún requerían ayuda y muchos materiales. La principal herramienta ocupada por la joven entusiasta para recaudar los recursos necesarios fueron las redes sociales, principalmente Facebook.
En esta plataforma existían diversos grupos y páginas que se encargaban de rescates animales, esterilizaciones de perros y la protección de estos mismos, entre otras acciones. Como por ejemplo lo era la Agrupación de Protección Animal (APA), en donde frecuentemente se rescataban perros en situación de calle, se cuidaban y trataban con especialistas, para que luego estuvieran en condiciones de ser entregados en adopción. APA fue una de las principales colaboradoras en el proyecto.
Más tarde se creó un grupo en Facebook llamado “Animalistas Valle Grande”, de donde también se logró conseguir un gran apoyo, tanto en ámbitos morales como materiales.
Principalmente las colaboraciones consistían en cosas como madera o casas en desuso, ya que de este modo Fernanda podría progresar, construyendo o restableciendo hogares en mal estado. También, las personas que disponían de automóviles ofrecían el servicio de traslado de las casas, ya que era muy complicado y requería de mucho esfuerzo transportarlas, dado que de por sí, estas son muy pesadas.
Cabe mencionar que Fernanda Pérez trabajó junto a muchísimas personas de la comunidad, pero a pesar de eso, la única persona que siempre estuvo trabajando con ella fue Ángela Magallanes, también fundadora de esta iniciativa. El resto de los colaboradores siempre aportaban con su granito de arena, pero rotaban constantemente.
El motivo y la incidencia del proyecto
La creadora de esta iniciativa, en entrevista con el diario Voces del Alba, comenta el motivo que la incentivó a comenzar este proyecto: “Siempre, desde muy pequeña me han gustado los animales, especialmente los perros, por lo que, siempre que hay uno en la calle se me parte el corazón verlo”, agrega Fernanda.
Además de este proyecto, surgió la idea de hacer chalecos impermeables para los perros, aunque en esta ocasión recurrieron a la municipalidad para que les facilitara los materiales. Pero para su lamento y el de los perros, esta petición no tuvo resolución pertinente.
María Ignacia Kurte, residente vallegrandina desde hace 10 años, señala lo siguiente “desde que llegué aquí hasta la fecha, jamás había visto un proyecto similar a este, que promoviera el cuidado y generara conciencia con los perritos. Ellos no tienen la culpa de vivir en esas condiciones y es bueno que alguien se preocupe por ellos”.
Esto evidencia la gran incidencia que provocó el proyecto y la novedad que fue para la comunidad esta iniciativa.
El impacto del proyecto en la comunidad
A partir de la idea de Fernanda y Ángela, varios habitantes de la ciudad comenzaron a tomar iniciativa y a generar conciencia respecto del tema, manifestándose así por medio de diversas ideas, como la construcción de más hogares, el cuidado constante de estos y hacer platos de comida para los perros.
Era de esperarse que existieran diferencias en relación a la iniciativa, personas que no estarían de acuerdo con las ideas propuestas y que expresarían su molestia frente a los hechos.
Fernanda Pérez acudió a un grupo de Facebook de Valle Grande antes de conocer las asociaciones. Dentro de este, las diferencias no tardaron en llegar.
La mayoría expresaba su descontento señalando que el hecho de que se instalaran hogares para perros en la ciudad, haría que los perros creyeran que ese lugar era suyo, debido a su “instinto territorial”, y además provocaría que se pusieran agresivos con cualquier transeúnte que estuviera invadiéndolo.
No obstante, Mariana Zúñiga, vecina del sector, indica que “Los perros jamás han atacado a nadie, de hecho, vecinos han tomado la decisión de cuidar de sus hogares, por la simple razón de que uno termina encariñándose”.
Objetivo cumplido
A lo largo de la historia de Valle Grande han existido diversos tipos de proyectos, sin embargo, ninguno nunca había causado un impacto similar a este, uniendo a decenas de habitantes por un mismo objetivo y moviéndolos para cumplirlo, generando conciencia y por sobre todo, promoviendo un progreso.





















