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Amante de la conservación, profesor de ilustración y reconstructor de animales extintos, cuenta sobre su profesión y sus pasiones, dando a conocer su vida personal y  compartiendo  sus “esculturas”.

Autora: Sofía Cisternas

Diario El Yalito Colegio España, San Antonio.

Ramón Leal es sin duda una persona muy interesante al hablar de su vida. Enamora completamente por su entusiasmo, su capacidad de expresarse y por darnos a conocer tan llamativa y lúcidamente sus puntos de vista, pues tiene sus ideas sumamente claras.

Le encanta su trabajo, ama su trabajo. Es modelador e ilustrador a escala del Museo de Ciencias Naturales e Histórico de San Antonio (MUSA) y del Museo de Historia Natural, en Santiago.

Su inspiración es su familia, su mujer, sus padres. Tiene un profundo amor por los animales, la naturaleza, la flora y fauna que lo rodea. Por esa razón es que se dedica también a fomentar el cuidado de los animales y del medio ambiente.

Está enamorado de su ciudad, San Antonio, la ama profundamente. Cuenta que jamás dejaría su ciudad de origen. Le encanta este lugar, sus paisajes, el campo, las playas. Considera que los poetas oriundos de esta localidad tenían toda la razón en buscar inspiración aquí, ya que para él es el lugar más bello de todo Chile, teniendo en cuenta que ha viajado por varias ciudades a lo largo del país.

Ramón simplemente es un hombre brillante, que transmite una confianza inexplicable. De él fluye una inspiración que fortalece y que nos alienta a seguir trabajando para lograr nuestras metas propuestas.

Fomenta en nosotros y nos entrega algo tan hermoso como la pasión. Nos explica que, sea lo que sea que hagamos, sea por amor, por algo que sabemos que nos apasiona, no por lo que obtendremos a cambio, sino que porque tendremos la fe de que todo saldrá bien si hacemos lo que nos gusta, a pesar de las “batallas” y de las “luchas”, como por ejemplo la experiencia académica que le tocó vivir.

Cuando se encontraba cursando su carrera, su instituto quebró, y posteriormente tuvo la compleja tarea de buscar una solución, ya que se quería graduar. Pero con constancia y perseverancia pudo salir adelante.

Una persona asombrosa, dinámica y entretenida a la hora de conversar. Nos podemos dar cuenta de que él es una persona con grandes valores, pues sabe cómo dar y entregar esperanza, cueste lo que cueste, nos brinda su apoyo y entusiasmo. Simplemente, un hombre maravilloso.

¿Cuál es su nombre, edad y qué es lo que hace?

Mi nombre es Ramón Eduardo Leal Toro, tengo 41 años, hace mucho tiempo que ya pasé la juventud. En estos momentos hago clases, tan solo dos días a la semana, en Santiago. Hago clases de Ilustración, ya que soy ilustrador, modelista de escala, pero de reconstrucción de animales extintos o animales actuales.

¿Dónde trabaja?

Hago clases de Ilustración a mitad de semana, que son los días martes y miércoles, donde doy clases de flora y fauna e ilustración científica. Lo otro es Reconstrucciones, que es el curso que se desarrolla de reconstrucción y ficción. Y además me dedico a hacer ilustraciones y modelos a escala.

¿Dónde inició su carrera?

Comencé a trabajar en el Museo de San Antonio, que es el mismo que está acá arriba en el Cerro el Cristo, y que anteriormente estaba abajo en Barrancas, en San Fuentes. Ahí comencé haciendo mi práctica. Yo había estudiado Diseño Gráfico, me devolví a San Antonio y conversé con el conservador del museo, que en ese momento era José Luis Brito, lo es hasta el día de hoy, y le comento que mi idea era poder hacer reconstrucciones y también hacer una propuesta de ilustraciones para el interior del museo. Entonces José Luis me dice: “Ok, pero, primero que nada, veamos el tema desarrollado”, y me propone también reconstruir ciertos lugares más emblemáticos dentro de la zona de San Antonio.

¿Cuál es el punto inicial de lo que es hoy en día?

Yo estaba recién dando mis primeros pasos como ilustrador, porque estaba estudiando diseño, y todavía no conocía la carrera de ilustración, y me insiste: “Acoge la idea de hacer esta reconstrucción”. Y creo que es el punto inicial de lo que soy hoy en día. Gracias a Dios se pudo dar la oportunidad con José Luis, que a él también le gustó la idea y que también me dio la oportunidad, mi inquietud la acogió y me dijo que la hiciéramos. Se hicieron las primeras reconstrucciones, y si ustedes se dan cuenta, todavía están en el museo. Ha dictado mucho de lo que yo hago hoy en día, son mis primeros trabajos de ilustración. Se comenzó a trabajar con arcilla, yo no conocía muchos materiales.

¿Qué materiales usó para reconstruir?

Trabajé con acrílicos y acuarelas, para reconstruir zonas emblemáticas de San Antonio, y tuvo un muy buen resultado.

¿Qué aprendió en el MUSA?

Aprendí disciplinas distintas de lo que es el trabajar dentro de un museo. Pude conocer el orden de vida de algunos animalitos vivos, aprender sobre la flora y fauna, ir a terreno. Incito a conocer y a compartir con animales, ir en rescate de ellos. Aprendí muchas cosas, en realidad, además de poder ilustrar y reconstruir modelos a escala.

¿Cómo terminó estudiando Ilustración?

Todavía no me había titulado como diseñador, solamente estaba haciendo mi práctica. Volví a mi instituto en Santiago y el instituto quebró en ese momento. Pasaron unos cinco meses y traté de ver la posibilidad de cómo terminar mi carrera, porque quería titularme. Encuentro un instituto que se llama Alpes, instituto que hace más de treinta años imparte las carreras de Ilustración, Fotografía, etc. Ahí pude terminar mi carrera como ilustrador.

¿Cómo terminó trabajando para el Museo de Historia Natural de Chile?

Terminé mi carrera en el Instituto Alpes en Santiago. Fui al Museo de Historia Natural de Chile, que está en Quinta Normal, con un profesor que era mi mentor como ilustrador, Pancho Ramos. Me dijo: “Ramón, tú tienes la inquietud de ir al museo. ¿Quieres hacer la práctica allá?”, a lo que obviamente respondí: “Claro que sí”. Entonces me tomó y me dijo:” Vamos, que yo te presento algunas personas para que puedas hacer nuevamente tu práctica y, obviamente, con lo que quieres proponer”.

Mi idea era ir desde la ilustración, pasando por el proceso de la reconstrucción de un plesiosaurio, y llevarlo a algo tridimensional, o sea, a una maqueta. Y esto está expuesto en la Sala de Paleontología del Museo de Historia Natural. Es una de las pocas especies de plesiosaurios, que es un reptil acuático prehistórico que estaba semicompleto. Entonces, les propuse reconstruir este bicho, así es como llamo a los animalitos, hasta su imagen tridimensional.

¿Dónde se expuso esta reconstrucción?

Se acogió la idea, me puse a trabajar con la parte de Diseño del museo, en la Sala de Paleontología, donde están todos los datos científicos. Luego se llevó a cabo este proyecto y se empezó a desarrollar en un tramo de tres meses. Se reconstruyó este animal y, gracias a Dios, se pudo exponer en la Sala de Chile Biogeográfico.

¿Lo han vuelto ha llamar del Museo de Historia Natural?

Después de un tiempo, me llamaron nuevamente del museo y me preguntaron si es que puedo hacer un carnosaurio, ya que estaba el esqueleto, pero necesitaban que yo hiciera la maqueta. Iba a haber una exposición en Quinta Normal sobre dinosaurios mesozoicos. Estuve casi cuatro meses desarrollando este bicho y se expone en la Sala de Paleontología. Lamentablemente, en el terremoto del 2010 la Sala de Paleontología quedó muy mal, entonces se tuvo que desalojar. Ahora el bicho está en bodega. En algún momento tendrá que exponerse, pero el bicho está ahí.

¿Cómo llegó a reconstruir las Momias Chinchorro?

Nuevamente pasó cierto tiempo, me llamaron del museo y me dijeron si es que existe la posibilidad de que pueda reconstruir cuatro personajes, que son las Momias Chinchorro. Y este es otro desafío distinto a lo que es reconstruir animales, hay que hacer la reconstrucción antropológica de los personajes. Y me dije “Sí, hagámoslo”, e invité a un ex compañero para que lo hiciéramos juntos. Se me mostraron las momias y no median más que un metro cincuenta, eran pequeñitos como yo.

¿Qué hizo después de eso?

Luego me llamaron del instituto donde estudié y me dicen que el profesor de Flora y Fauna se había retirado y que si yo quería tomar el ramo. Dije que sí. Tomé el ramo y empecé a depositar mi experiencia en todos los jóvenes. Se me pidió modificar un ramo que se llamaba Museología y Montaje. Entonces propuse hacer Reconstrucción y Ficción. Y en el año 2018 se insertó dentro de la malla curricular del instituto.

¿Trabaja en conjunto con otras personas en reconstrucción?

Me llamaron nuevamente del Museo de Historia Natural para hacer una reconstrucción de animales extintos, unos mamíferos, y me dijeron que podía llamar a otra persona para que la hiciéramos juntos. Esta especie era un ambulocetus, un cetáceo pariente de las ballenas. Fue un escultor conmigo, que se llama Miguel Barreras y es un muy buen escultor, y trabajamos haciendo la maqueta y las placas fósiles.

¿Ha vuelto a trabajar en MUSA?

Me llamó nuevamente José Luis Brito y me pidió que ilustrara todo el museo. Es impresionante trabajar en eso.

¿Por qué no estudió Paleontología?

Porque siempre me ha gustado la parte artística, el desarrollo artístico. Pero aun así me gusta la Paleontología y con eso pude desarrollar más sobre la Ilustración. Y además se me dio la fortuna de conocer a un experto en Paleontología que me está ayudando hoy en día a hacer mis trabajos más profesionales.

¿Usted tiene pareja e hijos?

Sí, estoy casado hace más de 14 años, y es maravilloso estar con pareja, porque a uno lo mantiene equilibrado y más cuando te ayuda a desarrollar todo lo que uno hace y te apoya. No tengo hijos, pero sí me gustaría tener alguno. Creo que es lindo dejar un «conchito» de uno.

 ¿Cuál es su pasatiempo aparte del trabajo?

Mi pasatiempo es hacer maquetas. También tengo siete perros, me encanta estar con ellos, sacarlos a pasear en la parcela, mantenerlos con mucho cariño, amor, tenerles su comida y respetarlos. Hay que respetar a todos los animalitos, tener un contacto con la naturaleza, tener contacto con la gente, que es lo más bonito de todo.

 ¿Sus padres también tenían que ver con el arte?

Sí, tuve la gran fortuna de tener el profesor en la casa. Mi papá hace muebles, pinta y hace maquetas. Pero todo eso que yo aprendí, lo quise hacer relacionado con los animales, y con mayor razón si son dinosaurios o animales extintos.

¿Ha participado en la creación de algún libro?

Sí, en dos libros, uno que se desarrolló con la antropóloga Pamela Orozco, que trabajó en el Museo de Historia Natural. Ella me  propuso ilustrar el libro de antropología de la Cultura Chinchorro, Aconcagua y Llolleo, si no me equivoco.

¿Cuál ha sido su trabajo favorito?

Creo que fue mi primer trabajo con José Luis Brito, porque ese fue el inicio para mi carrera, ahí se me dio la oportunidad. Esa oportunidad me entregó de alguna forma el peso para poder seguir trabajando e interactuar con otras personas.

¿Por qué vive en San Antonio si tiene su trabajo en Santiago?

Amo San Antonio, yo creo que es una de las zonas más lindas que existen en Chile. Creo que la más linda. No lo digo por ser de acá, sino porque tenemos Llolleo, y el centro de este es maravilloso, es precioso. Se me ha dado la oportunidad de poder viajar por hartas zonas de Chile y creo que los sanantoninos somos privilegiados, hay un aire increíble, hay playas hermosas, tenemos un bosque maravilloso, es el litoral de los poetas. Es simplemente precioso. Lo mejor es que tengo a mis padres acá, vivimos en la misma parcela juntos, pero jamás revueltos.

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