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Detrás de miles de árboles, arbustos y rosas se encuentra un hombre de rostro humilde, manos gastadas y encalladas por el trabajo. A sus 61 años habla de su intimidad, de su vida llena de esfuerzos y dificultades y de un talento que ha marcado su historia: el canto.

Autora: Marthina Anttonia Ascencio Velásquez

Diario La Quinta de Abril, Colegio Particular Alicante (Maipú)

Hombre de pocas palabras, pero de una sonrisa tatuada en el rostro, Enrique Emelino Guajardo Zaldívar llegó hace más de un año a desempeñar funciones de jardinería en el Colegio Alicante de Maipú.

Entre miles de estudiantes que desconocen su historia, pasa desapercibido el tremendo talento que esconde este hombre, quien se define a si mismo como honesto, riguroso y correcto.

Sanmiguelino de origen proviene de una familia humilde y numerosa. Diez son los hermanos que están repartidos por el mundo, cuando se juntan la casa se llena de música, pues la veta artística es una herencia familiar.

A parte de tener un gran talento por la música tiene dos hijos profesionales, una esposa que trabaja en el mismo establecimiento y con quien lleva más de 30 años, declara que la ama y que actualmente su gran sueño es convertirse en abuelo y así poder enseñarle canto a su nieto.

Los orígenes y la familia: “soy un hombre demasiado recto”

¿Cómo fue su infancia?

Bueno yo crecí en San Miguel, éramos 10 hermanos. Mi papi trabajaba en la construcción, con pala y picota en esos tiempos, ahora hay maquinaria, y mi mami tenía que vernos a nosotros. Fue duro, igual, pero todos logramos salir adelante. El único profesional que tenemos en la familia es el menor, es Ingeniero Eléctrico (expresa con orgullo).

¿Son unidos ustedes como hermanos?

Sí, nos vemos poco, pero nos llevamos muy bien. Cuando nos juntamos armamos tardes de canto, con mi hermano cantante que vive en Estados Unidos y mi tío que toca piano, hacemos shows familiares.

¿Usted tiene estudios?

Bueno yo estaba estudiando Técnico en Aire Acondicionado por las noches, pero me faltaban dos meses y no, no pude ni terminar ni el cuarto medio. Porque estaba estudiando los dos cursos a la vez y me retiré antes porque no aprendí bien la profesión. Pero sé que cometí un gran error, porque tú sabes que ahora no puedes entrar a trabajar sin 4° medio, así que tuve que hacer el 4° medio laboral.

Y, actualmente, ¿cómo es su familia?

Mi familia está compuesta por María Castro, una morenita (sonríe), mi señora hace 35 años y que trabaja aquí en el mismo colegio y mis dos hijos.  Mi hija es profesora de historia, tiene 33 años, y mi hijo es técnico veterinario, tiene 30 años.

¿Cómo es la relación con su familia hoy en día?

Muy bien, ahora muy bien. Aunque igual, como todo matrimonio pasamos por altos y bajos. La mayor causa de nuestros problemas son los relacionados con el genio. Soy demasiado recto. Soy o era muy correcto frente algunas situaciones, un poco intransigente y eso no sirve muchas veces para un matrimonio.

Pero además de ser recto, ¿cómo se definiría usted?

¿Cómo me defino?, bueno una persona tranquila, humilde y que le gusta ayudar a la gente también. Aquí, bueno, ando para todos lados y si me piden ayuda yo ningún problema, me dicen que soy caballero. Esa es la rectitud que te digo, algo que me gustaría que tuvieran otros también.

De la jardinería al escenario

La jardinería es un oficio más que ha tenido que desempeñar para sacar a su familia adelante, hoy reconoce que le gusta lo que hace, pero que su gran hobby es el canto.

Reconoce que las labores desempeñadas en el día a día nada tienen que ver con el canto, ya que en una desarrolla la paciencia y el silencio, mientras que en el escenario debe ser extrovertido y carismático: “uno tiene que dar lo que vale, lo que uno sabe hacer”.

¿Cómo llegó a ser jardinero? Y antes de eso, ¿en qué trabajaba?

Bueno, llegué por necesidad de trabajo. Antes trabajaba en una fábrica de elementospero nos fuimos a huelga y el dueño no nos quería dejar entrar y nosotros tampoco queríamos trabajar. Entonces, pasó que nos indemnizaron a todos, pero como yo pertenecía al sindicato nos fuimos como tres meses a huelga en la calle, imagínate. Claro que después de ese tiempo yo ya estaba sin trabajo.

¿Y eso más o menos hace cuánto fue?

Hace aproximadamente tres años, acá entré porque trabaja mi señora, que hace aseo. Como ya llevaba tiempo sin trabajo, un día mi señora me dijo que necesitaban un jardinero, así que yo le dije ´ya, poh, vamos no más´.

¿Qué fue lo más difícil de aprender este nuevo oficio?

Para mí no ha sido difícil, porque yo me muevo mucho y todo eso me ayuda, porque ustedes saben que yo ando acá, allá, en todos lados (apuntando hacia diversos lados del colegio). Y ando solo porque no tengo otra persona. Ahora, claro que requiere paciencia y es muy distinto a lo que hago cantando, pero eso para mi es un hobby, nunca he querido cobrar por eso.

Ya que usted se mueve en este mundo de la jardinería, ¿cuál es su planta favorita?

La rosa, en la parte de adelante del colegio cuido un rosal, está bonito e inmenso. Es una planta que encuentro delicada.

¿Cree que hay algún elemento en común, entre la jardinería y el canto?

Ah, no, no veo ninguna relación con lo que yo hago; porque el canto, lo he llevado siempre. En cambio, esto de la jardinería es nuevo, el canto lo he llevado toda mi vida. Además, este es un trabajo solitario, en el canto se trata de compartir. Por ejemplo, con el canto me he enfrentado a más de mil personas y es terrible la sensasión. Pero uno tiene que dar lo que vale, ¡lo uno sabe hacer! que en mi caso es cantar.

¿Cómo ha sido la percepción de los estudiantes dentro del colegio respecto a su talento? ¿Qué le han dicho?

Bueno ellos no me conocen mucho, son los profesores los que me conocen, pero ningún problema con los alumnos. Los profes me saludan, me felicitan, los alumnos me respetan igual.

Vida de cantante: “quiero entregarle música a la gente, quiero hacerme más conocido”.

Un hombre que además de recto, reconoce que jamás puede estar quieto. Enrique, nos cuenta cómo comenzó en el canto, que música lo apasiona, cuáles son sus experiencias más significativas en el escenario y nos sorprende con un simple sueño: «Siempre he añorado tener un nieto».

¿Usted podría contar su día a día, cómo es su rutina, es decir, como es el día de Enrique?

Lo normal mío es levantarme temprano, hago hasta aseo en la casa si está sucio, limpio. Después, en la tarde, llego a mi casa del trabajo hago otra vez lo mismo, no puedo estar quieto, me siento bien poco para ver tele. Eso sí el programa que me gusta y no me pierdo es Rojo, lo encuentro bien artístico. Además, ahí yo puedo opinar, puedo decir: ´Sí, ese cabro me gusta o esa chiquilla lo hace bien´, pero hay gente que no ve eso porque no entiende las cosas artísticas.

¿Tiene algún nombre artístico o le gustaría tener un nombre artístico?

No, no, como Enrique me han presentado no más. Bueno acá en el colegio todos me dicen tío.

Usted proviene de una familia numerosa y ligada a la música, pero podría contar ¿cuándo comenzó a interesarse por la música?

Bueno, yo ya les contaba que vengo de una familia bien artística. Mi abuelo era cantante de ópera de los años 1900 más o menos, cantaba en el Teatro Municipal de esos tiempos y mi tío era pianista en el Barrio Franklin, que era el pop de ese tiempo. Mi papi también canta, al igual que mi hermano de Estados Unidos. Y cuando nos reunimos hacemos buenos shows.

¿Cómo se dio cuenta de que tenía talento para el canto?

Yo debería haber sido cantante. Cuando era niño cantaba, me invitaban a fiestas me hacían cantar y uno se imagina, se cuestiona por qué, no sé, alguna actitud debí haber tenido. Pero después mi señora comenzó a participar en una Iglesia Católica, hacían actividades y necesitaban a alguien que cantara, un vocalista y claro ahí comencé, me solté, recién ahí, a los 35 años aproximadamente.

Entonces, ¿qué pasó?, ¿por qué no se dedicó al canto?

No, no pude dedicarme, por lo que les contaba de mi familia. Lo del canto es un hobby. Yo he participado en festivales, cosas así, pero nunca lo quise tomar como tan formalmente.

¿Qué es lo más bonito que le ha pasado en los años que lleva de cantante?

Lo más bonito, fue cuando participé en un Festival, donde canté mis canciones antiguas frente a miles de jóvenes, que me recibieron de una forma inconcebible. Eran chiquillos de 15 a 20 años y el animador tuvo que subir a decirles que yo cantaba otro tipo de canciones y que venía a cooperar no más y ahí yo dije: “¡Ah, ¿qué va a pasar aquí?!”, pero me planté bien en el escenario y canté canciones muy antiguas y los cabros después, cuando me bajé, me palmoteaban y eso fue realmente bonito.

¿Usted tiene canciones propias, es decir, escritas por usted?

No, yo solo canto las canciones que otros han creado, por eso más que nada me considero intérprete, no cantante.

¿Ha compartido escenario con algún cantante famoso?

No, nunca he tenido esa posibilidad

Ah, pero entonces, ¿le gustaría conocer algún cantante famoso?, ¿quién?, ¿qué le diría si pudiese compartir con él?

Me gustaría conocer a José Alfredo Fuentes, el Pollo Fuentes, cantante chileno y… ¿qué le diría? Le diría que me gustaría cantar con él.

¿Tiene alguna canción favorita o que lo haya marcado en su vida?

¿De José Alfredo Fuentes? De él puede ser la típica que tiene: “Te perdí, la culpa fue mía, pues no pensé…” (expresa cantando). Me gusta porque es la primera letra de él y todos lo conocen por esa canción, yo creo que hasta los niños lo conocen por esa canción.

Además del Pollo Fuentes, ¿tiene algún otro cantante favorito?

Rafael, Sandro, bueno de ellos canto canciones. También me gusta José Luis Rodríguez, todas esas canciones antiguas, porque a mi me gusta el estilo de música romántica.

¿En qué se inspira cuando canta?

O sea, yo me considero más un intérprete, que un cantante, porque el intérprete actúa las canciones que no son de él; en cambio, para mí, el cantante las crea.

¿Dónde realiza sus presentaciones?

Donde me llamen. Pero en general en beneficios, siempre que puedo ayudar lo hago. Aquí yo canté en el colegio para el aniversario, los profesores no tenían a nadie así que me ofrecí y no me achiqué nada, porque eso es lo que me gusta.

¿Cuál o cuáles son sus sueños de cantante?

Mira yo a esta edad ya no tengo sueños, pero si quiero entregarle música a la gente, quiero hacerme más conocido. He cantado para dos mil o tres mil personas de repente y eso me llena. He ganado en concursos de canto como mejor intérprete, en el colegio de mi hijo, cuando iba en octavo, imagínate, en el San Martín.

Ya comentó que le gusta mucho el programa Rojo, ¿qué piensa de los programas de talentos, le gustaría enseñarle canto a alguien?

Creo que son espacio para sacar a los chicos adelante y mostrar su talento. Ahora, con respecto a si me gustaría enseñar canto. Siempre he añorado tener un nieto, pero todavía no he podido tener un nieto. Tengo muchas pistas que me mandó mi hermano de Estados Unidos, pistas son la pura música, y ese es el regalo que le tengo a mi primer nieto. Ojalá sea cantante, pero internacional.

¿Qué les diría a todos los jóvenes que quieren dedicarse al canto o alguna disciplina artística?

Si quieren hacerlo, que lo hagan bien profesionalmente, que vallan a esos estudios de canto, cosas así. Que se preparen bien y que se la jueguen totalmente.

¿Cómo resumiría su vida, podría decir que ha cumplido sus metas, sus sueños?

Sí, me siento muy conforme, lo único que me falta es un nieto, pero si no lo logro, no hay problema. Puedo morir feliz igual.

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