Alejandra es una alegre, chispeante y bromista carabinero, la única mujer que integra la Patrulla Comunitaria de San Antonio; quien con sus cualidades aporta especiales características al uniforme que van más allá de respeto y temor que muchos pueden tener.
Autoras: Sofía Jiménez, Antonia Pino, Maira Valenzuela y Jacinta Villagra.
Diario La Quinta Verdad, Liceo Gabriela Mistral
Decepción y desesperación, por qué no llamarlo así, se apoderó del equipo de reporteras de La Quinta Verdad. Ya estaban cerca de la fecha y el horario de cierre de la edición, y la entrevistada estrella no aparecía por la esquina de la plaza de Llolleo donde sería el encuentro. Kathie Álvarez, la juguetera de la imaginación, no logró pintar el mundo de colores y lo sucumbió en una nube gris de desilusión.
Derrotadas volvían a la sala de redacción, debían comunicar la triste noticia, que no había entrevista y que había que salvar la situación. En su camino de regreso se toparon con un vehículo color verde con blanco que les dio una idea La Patrulla Comunitaria y una de sus peculiares integrantes.
A pesar del calor de aquel día, caminaron un par de kilómetros desde la plaza de Llolleo hasta la plaza de Barrancas, para encontrarse en las puertas de la Prefectura de Carabineros de San Antonio, con Alejandra, una jovial y bromista carabinera, más conocida como la sargento Quezada de la Patrulla Comunitaria.
Alejandra Quezada tiene 41 años, 18 de los cuales ha estado ligada a la institución de orden y seguridad. El verde del uniforme le asienta bien, combina con sus siempre alegres ojos que entregan confianza apenas ella dice hola. Y así partió esta entrevista, improvisada pero llena de anécdotas, experiencias y consejos.
¿Por qué quiso ser carabinero? Fue la primera pregunta que se formuló en la cabeza de estas pequeñas periodistas, que no alcanzaron a realizar, ya que, pareciendo que ella lo sabía, comenzó a decir: “Para empezar yo entre adulta a Carabineros, a los 23 años, antes trabajé desde los 18 en la vida civil, como se dice, y después decidí entrar a esta noble institución porque bueno, me gusta la labor que se hace aquí”.
La familia patrullera
Una pregunta ya había sido contestada, casi por arte de magia, pero se empezaron a preguntar qué era lo que más le gustaba de su trabajo, y no dudaron ni un segundo en tomar su bolígrafo y hacer la pregunta sobre el por qué amaba tanto ser carabinero.
Alejandra Quezada, ya un tanto emocionada con recordar las razones por las que ingresó a la institución de la policía uniformada y se alejó por algunos años de su familia, respondió: “La verdad es que hay muchas razones que me motivan a amar mi trabajo todos los días del año, por ejemplo, el área motorizada me encantaba, me gustaba andar en moto. Sin embargo, como a lo largo de la carrera de un carabinero hay que ir cambiando de función, me destinaron a San Antonio, en donde estoy trabajando en la oficina comunitaria que es lo que en realidad más me ha gustado hasta el momento”.
Parece sorprendente como un funcionario de carabineros puede optar a una serie de actividades para realizar dentro de la institución, en donde creen que un trabajo es su favorito, pero luego expanden tus fronteras, dudando de qué es lo que más te apasiona de la carrera como funcionario policial, de eso tiene mucho que contar la sargento Quezada, quién de un día para otro decidió dejar la moto para servir a la comunidad.
Esa decisión la llevó a trasladarse de Santiago hasta su ciudad natal, donde vive su familia. Fue destinada a un gran desafío la Patrulla Comunitaria, la cual sirve de nexo entre la comunidad y la institución de orden, dando a conocer un lado diferente a los controles de tránsito, detenciones, investigaciones, entre otras.
¿Se siente cómoda en su trabajo?
Sí, ya que tengo mucha confianza con todos mis pares, debido a que el tiempo que uno pasa en la oficina o patrulla te permiten adquirir cierto sentimiento de hermandad y afecto hacia los demás.
¿Cómo describirías tu trabajo en una palabra y por qué?
Comunidad, porque con eso trabajamos, la gente llega acá con muchos problemas y nosotros tratamos de apoyarlos, ayudarlos y de gestionar, entre comillas tratar de darle solución a los problemas porque de repente no podemos, y que tú tienes que ser matrona porque hay muchos funcionarios que dan a luz a bebés, cierto, psicólogos, profesores. Hay veces que tú dices: pucha, yo estudié para ser carabinero, pero de repente estás teniendo a un bebé en brazos; o das clases de algo, y pasas a ser de todo eso.
¿Se siente como en casa?
Se puede rescatar la buena amistad y el cariño de esta zona de trabajo, observando a compañeros como hermanos y a la oficina como un hogar, aunque existan discusiones sobre diferencias de opiniones, todas son momentáneas, y nunca se pierde el respeto y la empatía.
Otro punto que ella destaca, de su patrulla, es que es la única mujer en su oficina, que la ubica en un puesto mayor socialmente, ya que, según lo que comenta, nada funciona sin una presencia femenina. “Siento que acá soy la única, y me gusta ser la única”, comentó, orgullosa de sí misma.
¿Qué es lo que más le gusta de ayudar en la oficina comunitaria?
Aquí trabajamos con hartas cosas, trabajamos con las juntas de vecinos, trabajamos con los colegios, damos charlas en los colegios sobre el bullying, violencia en el pololeo, ley penal adolescente, paseos con colegios y participamos en actividades de Gobierno, y el gobierno esta activamente con lo que tiene que ver con la comunidad, entonces acá somos más compañeros, no soy solamente, entonces aquí hay un grupo humano que se dedica a esto diariamente.
¿Y aquí estuvo siempre trabajando en la oficina comunitaria?
No, antes estaba como estafeta, llevaba la documentación a las oficinas, tribunales, a las oficinas de los tribunales a la fiscalía y después optaron por mandarme acá, y acá encajé súper bien.
¿De las cosas que hacen en la ayuda comunitaria, cuál es la que más le gusta?
Ir a los colegios a dar charlas, igual en realidad yo todo lo hago entretenido, yo voy a un stand, cuando salgo yo tiro una talla. Voy a una reunión de junta de vecinos y también la talla, intentando hacer todo ameno; no andar amargada, yo soy así, alegre, siempre haciendo muecas.
¿Qué es lo que menos le gusta de ser carabinero?
Cuando te citan, te citan a horas que tú no quieres venir, o sabes que tienes que llegar a las cinco de la mañana, o se alargó el servicio como hasta las ocho o nueve, pero es como cuando te citan en horas que tú sabes que no es tu horario de trabajo, son pocas si pero te citan en tu día libre.
¿Cuántas horas a la semana trabajas?
Trabajo todos los días de lunes a viernes de 08:00 a 18:00 excepto los fines de semana, ahí trabajamos de 08:00 a 13:00 o también los días festivos.
La familia también tiene un lugar en Carabineros
La Sargento tiene dos hijos a los cuales les debe la vida, uno posee nueve años y el otro cinco años, ellos, según lo contado, son la razón por la que le gusta proteger a la ciudadanía, ya que se siente bien al ver como “sus regalones” se sienten seguros a su lado. A ella le importa mucho lo que opinan sus hijos sobre su trabajo, sin embargo, para su suerte, estos no se oponen, por el contrario, como su madre es tan famosa en la comunidad, es solicitada para realizar charlas en los colegios, asistiendo más de una vez al de sus hijos, en donde es acogida con un gran cariño y orgullo por ellos y por sus pares.
¿Les recomendarías a tus hijos ser carabineros?
Sí, es que como a mí me gusta, me gustaría que fueran, pero si en realidad a ellos no les gusta, ellos pueden estudiar lo que ellos quieran, pero me gustaría que uno por lo menos siguiera la línea mía.
Se ha mencionado a la familia más pequeña, pero ¿qué pasa con sus padres?
Resulta que a sus padres no les parecía una buena idea que su “niñita pequeña” cumpliera con las labores que debía ejercer un carabinero, ya que, les resultaba un trabajo de alto riesgo. Sin embargo, con el paso del tiempo, lograron entender la decisión de su hija, volviéndose una gran fuente de apoyo, sobre todo, cuando hay que cuidar a los nietos.
La justicia también forma parte de los colegios
Una de las funciones de la patrulla comunitaria consta en realizar diversas charlas en distintos colegios de la comuna.
Para llevar a cabo los conversatorios, los funcionarios de Carabineros deben coordinar estos talleres con los directivos o docentes de las entidades educativas, para luego presentarse con los alumnos, según explicó Quezada.
“Se comienza a dar la presentación, en donde estudiantes interactúan y preguntan sobre el tema, a lo que tanto mis compañeros como yo, les vamos contestando sus dudas, aclarando diversas inquietudes de forma amigable, así en un lenguaje como el que hablan ustedes, más loco, más sencillo, menos técnico; de esas forma creamos un entorno bastante cómodo y amigable, a tal punto, que al finalizar dicha charla, algunos alumnos se acercan a contarnos cosas más personales”, indicó la sargento.
Si bien, no pide que no lo contemos, este último punto relata que se da solo con ella, que a sus compañeros solo los miran respetuosamente y les preguntan por temas de la charla en si, y no se les acercan a pedirle consejos de pololeos o de amistades; “quizás” reflexiona “es porque me ven como una amiga o una hermana mayor o hasta como mamá”.
Las anécdotas y locuras de la muchacha verde oliva
¿Qué es lo más loco que le ha pasado siendo carabinera?
Caerme en servicio y pararme roja como un tomate, y detrás de un delincuente, y eso, pero más allá no, a veces se forma una rutina, pero como te decía, aquí y ahora estando en lo que estoy, pasan hartas cosas de repente, anécdotas en realidad que yo tengo 18 años ya de servicio, entonces han pasado muchas cosas.
¿Cuál anécdota en particular es la que más recuerda?
La que más recuerdo es cuando me caí en moto en plena alameda, en Bernardo O’Higgins al frente de la moneda y me caí en moto y en ese momento quería hacer un hoyo y que me tragara la Tierra y nada, tuve que parar la moto, no partió, tuve que empujarla, atroz, bueno esa es la vergüenza más grande que me ha pasado. Aquí en una reunión, se me rompió el cierre y yo que hago con el cierre roto, y nada, me tapé con una carpeta que andaba trayendo y ahí siempre digna.
¿Hay algo que te haya marcado más en tus dieciocho años en el servicio?
Cuando fiscalicé a un caballero y sintió confianza y me contó sus cosas, y terminamos llorando en el auto y ya le había sacado el parte, pero él me contó su historia, su vida, y empezó contando que estaba su papá al lado, siempre lo recuerdo. Me impresionó como me contó su historia tan tranquilo, a pesar del parte, creo que fue debido a que yo lo escuche con empatía y me causó tanta pena su vida, a pesar de que era doctor. Me emocionó estar con él y conversar de su vida.
¿Cuál crees que, según el criterio que has adquirido en tus años de servicio, que es tu mejor cualidad como carabinera?
La empatía, no sé me gusta ponerme en el lugar de las demás personas y escucharlas, conversar con la gente es lo que más me gusta ayudar a las personas, conversar, escucharlos y ponerme en su lugar. Siento que es mi cualidad en el trabajo que estoy haciendo.





















