Por: Monserrat Núñez Muñoz
Expreso Mutante, Colegio Divina Maestra (Villa Alemana)
El feminismo, como un movimiento que busca la igualdad entre géneros por sobre todas las cosas, ha sido malinterpretado por la población. Como persona ante todo, puedo decir que cada quien es libre de interpretar las cosas como desee, existe la capacidad de jactarse de la realidad como nuestros ojos la logran captar, pero, ¿hasta qué punto está permitida nuestra libertad de opinión, si el concepto sobre el cual dictaminamos está tergiversado?
Casos conocidos a nivel país como el de Nibaldo Villegas, profesor de la comuna que fue cruelmente asesinado, en un crimen planeado por la ex esposa y su pareja, están abiertos al juicio de la gente por los distintos medios sociales existentes.
“¿Qué dicen las feminazis ahora?”, “Una mujer mata y descuartiza a un hombre y todas las feministas calladas”. Fueron algunos de los dichos que pronunció la gente en Twitter que seguía el caso, exigiendo la pronunciación de las feministas en un suceso ajeno al movimiento.
¿Está bien aprovecharse de situaciones como esta para atentar contra el movimiento feminista? Atacan desde juicios ignorantes, aprovechando para darle un giro total al suceso.
Y es que las personas no saben lo que significa y se dejan influenciar por dichos populares que escucharon en algún lugar, “las mujeres quieren derechos solo para ellas”, es de lo más típico leer en alguna red social hoy en día.
El feminismo es un movimiento social, cultural, político y económico que nace por el cuestionamiento de las mujeres de su posición en la sociedad. Simon de Beauvoir (1908-1986), filósofa francesa y pionera de la ideología feminista redacta en su libro El Segundo Sexo, “No se nace mujer: llega una a serlo”, refiriéndose a que el concepto de mujer solo es una construcción sociocultural que las define según han sido educadas. La lucha feminista consiste en romper ese estigma y ser consideradas como iguales en una sociedad. Su libro es considerado la biblia del feminismo.
Me ha pasado varias veces que estoy con amigos y en la conversación surge el tema del feminismo. Yo me considero feminista. La mayoría de veces suelen burlarse de eso, o bien no se lo toman en serio. Me han dicho el famoso término “feminazi” en muchas ocasiones y hasta yo termino riéndome de esto. Sin embargo, a la hora de hablar en serio sobre feminismo se quedan callados y cuando les piden argumentar, no tienen idea que decir.
Esto es el reflejo de lo que pasa en nuestro país y el mundo. La gente habla, opina y juzga mucho, pero no le toma el peso a lo que realmente está diciendo y no se preocupa de tener bases a la hora de criticar. Mi caso puede resultar ser para algunos un simple jugueteo entre adolescentes, pero en realidad están transmitiendo la imagen que la gente en su vida cotidiana y en las redes sociales se ha encargado de producir.
El rol de la mujer hoy en día en la sociedad se lo debemos a una feminista que en su momento se cuestionó y luchó por un cambio. Hoy en día las mujeres podemos votar gracias a una feminista, podemos estudiar gracias a una feminista, podemos trabajar y muchas cosas más que años atrás no podíamos hacer. Me enorgullece saber que estamos en una lucha por nosotras mismas, no esperamos que nadie haga nada por nosotras, sino que nos levantamos y exigimos el cambio que tanto deseamos.
La gente tiene todos los medios a su disposición para aprender, es cosa que se propongan informarse y lo lleven a cabo, pero resulta que vivir en la ignorancia ha resultado mucho más fácil para las personas. Me gustaría que la gente tuviera esa fuerza de voluntad para salir y pelear por lo que quieren cambiar, tal como lo hace una feminista por sus ideales, aunque no los culpo, es fácil quedarse detrás de una pantalla comentando miles de cosas sin saber lo que ocurre realmente.





















