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El primer estudiante transexual del Colegio Alicante de Maipú muestra su arduo proceso de reasignación de género en la sociedad chilena.

Autoras: Antonia Altamirano Sepúlveda y Antonia Inostroza Rojas

Diario Maipú en Cordeles, Colegio Alicante (Maipú)

Un día viernes, ventoso de primavera, casi al terminar la jornada escolar se encuentra en el patio del colegio a Mathew, un adolescente con quince años de edad, el menor de seis hermanos, vegetariano, tez morena, altura media, sonrisa inquieta y una mirada que de alguna forma intenta expresar mil palabras calladas.

En el aula se conoce como un buen compañero, solidario y empático, su anhelo de estudiar medicina guía su rutina para cumplir con el objetivo propuesto, ayudar a personas trans en el camino de la transición.

Cuando se siente solo, frustrado o cansado recurre a sus cuatro mascotas, tres gatas y una perrita, quienes logran sacarlo incluso del lugar más profundo.

La danza contemporánea y el fútbol, polos opuestos para una sociedad hetero-normada, son sus dos grandes pasiones, siempre con sus audífonos, sonando desde Twenty One Pilot hasta Paulo Londra, comienza la entrevista señalando que su color favorito es el negro “aunque no sea un color” responde con cierto sarcasmo inocente. Con un tono risueño, cercano y amable, recuerda los comienzos de lo que es hoy su nueva vida.

Una de las cosas más difíciles durante los últimos años fue “no sentirme cómodo con mi cuerpo, se le dice disforia. Biológicamente tengo cuerpo femenino y salir a la calle era estar todo el día con la espalda encorvada para que nada se note. Igual hay muchas formas de esconder los pechos, pero todas son peligrosas. Ahora, ocupo solo ropa oscura para ocultar las caderas cuando salgo. No mando audios de WhatsApp por mi voz aguda, sé que es muy tonto, pero tampoco hago llamadas”, cuenta el alumno de 2° medio.

¿Cómo y cuándo te diste cuenta de quién eres?
Creo que siempre lo supe, desde que tengo memoria sé lo que soy, pero fueron muchos años donde lo negué. Siento que no te informan qué significa todo esto cuando eres chico. Lo alejan porque es “malo”, pensé entonces que lo que estaba haciendo y sintiendo estaba mal.
Nunca me sentí cómodo con mi cuerpo de mujer, recuerdo que tenía como dos polerones y dos pantalones que siempre ocupaba porque era ropa ancha y oscura que hacía que no se me notaran las caderas ni los pechos.
Uno de los recuerdos más vivos que tengo es cuando tenía 10 años y estaba en mi pieza, me miro al espejo y digo no, yo no quiero esto porque no soy así y al final terminé negándolo igual, empecé a cubrirme y tratar de ser lo más femenino posible, lo pasaba muy mal.
En el año 2017 le conté a mi sobrina, quien ha sido mi mayor apoyo en todo, recién ahí comencé a sentirme más yo mismo.

¿Cómo fue el proceso previo de contarle a tu familia?
Al principio comencé dándoles pistas, dejé de usar ropa de mujer, me cortaba el pelo corto, comencé a ocupar expresiones neutras, por ejemplo, en vez de decir “estoy cómoda” decía “estoy bien”. Un día mi mamá me dijo “¿te sientes hombre?” y yo entré en pánico, lo negué al tiro, temí de su reacción porque nunca fue alguien que hablara del tema, nunca me dijo si estaba de acuerdo o no, de hecho, mi hermana del medio que se declaró bisexual decía que mis papás no lo aceptaron, la llevaron al psicólogo familiar, siempre habían sido muy conservadores, hablaban mal de la comunidad LGBT. Por parte de mi papá ese pensamiento viene de generación en generación.
Finalmente, después de mucho lo aceptaron y hoy en día me apoyan en todo.

¿Cómo fue el momento en el que les dijiste?
Un día, mi mamá me llevó a comprar ropa y pasamos por varias tiendas donde me mostraba ropa rosada o jeans apretados, no me gustaba nada, de hecho, me dio una crisis de ansiedad.
En ese momento, mi mamá me dijo: ¿Qué quieres?, a lo que yo respondí: “ropa de hombre”. En ese momento todo comenzó a aclararse. Después me llevó a comer a un restaurante y me dijo: “¿Qué te pasa? hablemos las cosas claras”. Comencé a llorar, no podía controlarme y le dije que no me sentía cómodo con mi cuerpo, que no me sentía mujer, que no me gustaba mi nombre femenino, entonces empezó a juntar todo y nuevamente preguntó: “¿te sientes hombre?”. Recién en ese momento pude decir que sí, que iba a empezar a ser yo mismo y decreté mi nuevo nombre, Mathew Alexander Ayala Catalán.

¿Crees que un día logres sentirte conforme con tu cuerpo?
Si lo modifico como yo quiero, probablemente sí, por ejemplo, ahora estoy con bloqueadores hormonales cada tres meses, que es lo primero que te receta un endocrinólogo antes de tener la mayoría de edad, que te ayudan a dejar de fabricar hormonas femeninas. En un futuro, igual pienso inyectarme testosterona, eso hará que se me engruese la voz, que me salga vello facial y aumente el grosor del pelo de brazos y piernas, en definitiva, te empiezas a masculinizar.

¿Cómo ha sido el apoyo del colegio?
Muy bueno, me han apoyado mucho. Recuerdo que un día llegué con la falda del uniforme y hablé con el subdirector contándole que no me sentía bien ocupando la falda, él se dio cuenta que no era solo la vestimenta e infirió de algún modo lo que había tras este malestar, la siguiente vez que nos vimos le dije lo que me pasaba y ahí empezó todo.
De inmediato habló con la directora, las inspectoras y me dieron un permiso para poder venir con el buzo todo el año de 1° medio. Ellos supieron incluso antes que mis papás, me ayudaron en todo, incluso con la guía del sicólogo del colegio.
Siempre hubo un buen recibimiento, de hecho, me llamaban por mi nombre social, mucha gente se acercaba a mí y me decía “felicidades por atreverte, fue algo muy valiente” y después yo mismo le conté a mis compañeros. Nunca tuve problemas con ellos, al contrario, me hicieron sentir mucho más fuerte.

¿Qué piensas de las personas transfóbicas?
Considero que son personas a las que les falta informarse, la principal causa de esta aversión es la falta de información y de empatía, si ellos supieran lo duro que es el que no respeten tu decisión de ser quien eres y que a pesar de ver mi apariencia masculina me sigan tratando como mujer, porque en su pensamiento eso es lo correcto, quizás su pensamiento transaría.

A causa de ellos el 80% de los chicos trans han intentado suicidarse debido a que los molestan por ser ellos mismos, obviamente es parte del proceso que en un principio te afecten las cosas que dicen, pero te ayuda a aceptarte y ser más fuerte. Además, ahí te das cuenta de lo mal que está la sociedad y lo bien que estás tú por aceptar ser tú mismo.

¿Qué opinas del apoyo del Estado?
En el aspecto legal promulgaron una ley que dice que puedes cambiarte el nombre, pero para cambiar tu género tienes que hacer un trámite gigante, además igual esa ley tiene vacíos que no te protegen completamente.
La nueva ley de identidad de género que en diciembre entrará en vigencia, dice que mayores de 14 y menores de 18 pueden cambiar su nombre y sexo con la autorización de los dos padres, luego de un año de haberse declarado trans, muchas personas no se atreven a aceptarlo porque no sienten el apoyo. Yo creo que esta ley de protección podría animarlos a dar el paso.

¿Nunca te has cuestionado tu decisión?
Al principio por miedo a la reacción de mis padres, pero siempre supe quién era y aunque no quería asumirlo, tarde o temprano lo hice.
Yo creo que parte de ese miedo lo genera la sociedad, porque no se informan acerca de las redes de apoyo que existen, tampoco de todos los maltratos que recibe la comunidad LGBT y eso impide empatizar y generar conciencia. Además de los estereotipos sociales impuestos en los que erróneamente todos se basan para decidir cómo deben ser las personas.

¿Qué consejo le darías a quienes aún no se atreven a dar este gran paso?
Es importante informarse, si yo hubiese tenido la información que tengo ahora nunca me hubiera ocultado. Vayan tanteando el terreno con familia y amigos, para así saber en quienes te puedes apoyar y con quienes podrás contar, lo importante es ir de a poco y con paciencia. Nunca estarás solo, si no es tu familia serán tus amigos, siempre habrá alguien que sí entiende, que sí apoya, que sí acepta, hagan lo que hagan siempre busquen apoyo, porque es mucho más complicado ir en este camino solo.

 

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