Señor Director:
Yo, estudiante y transeúnte de Santiago centro, me enfrento a las consecuencias de la mala organización del comercio ambulante. Por ejemplo, al momento de circular por las veredas, se generan tumultos y robos. Además, los vendedores informales dejan sucio el lugar en el que trabajan. Por ello, es necesario establecer medidas a favor de los comerciantes y también de los ciudadanos que transitamos por el lugar.
La fiscalización del comercio ilegal provoca que los comerciantes salgan corriendo y choquen con los caminantes en cualquier momento. Esto no solo nos afecta a nosotros, sino a ellos, los vendedores, que trabajan por una necesidad mayor, y muchas veces deben aguantar situaciones deplorables. En ocasiones ni siquiera ganan dinero suficiente, pues es un trabajo inestable. Tampoco cuentan con un espacio adecuado ni servicios de higiene. Exijo que se les instale un lugar apropiado, para una mayor comodidad de todos.
Ignacia Mora




















