Atacama la tierra sedienta

Atacama la tierra sedienta

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Autora: Maura Contreras C.

Liceo Bicentenario Mercedes Fritis de Copiapó

Copiapó, mítica ciudad nortina que ha forjado su carácter en el alero de una siempre incipiente minería y todo lo que brote de las entrañas de la tierra. Construida en el azaroso “valle de posesión” en medio de un desierto de paisajes agrestes que ha provisto de vida, tradición y recursos a sus habitantes; sin duda la intervención minera ha sido tan poderosa que el paisaje y el carácter de los habitantes ha sido modificado gracias a ella.

Indudablemente la historia de la ciudad de Copiapó se encuerda girando en torno a la labor del minero; cuyas raíces datan de los periodos precolombinos y tuvo su apogeo durante el siglo XIX, cuando el mineral de Chañarcillo impulsó la economía del país y a su vez el desarrollo de la cuidad de Copiapó.

La incorporación de la locomotora “La Copiapina”, el incremento de la población debido a las nuevas oportunidades laborales y la apertura de diversos establecimientos educativos e incluso la incorporación de un hospicio destinado a albergar mineros y veteranos de guerra dan cuenta de cómo la industria de la minería adquirió un rol protagónico en la construcción de lo que hoy es conocido como la capital de la región de Atacama.

No obstante, dicho desarrollo fue a costa de la modificación del territorio atacameño que hoy en día se puede apreciar, reflejado en los relaves de Tierra Amarilla y Copiapó  y en la limitación de recursos acuíferos, la cual conlleva una restricción del acceso al agua y afecta directamente a la población de la región. Pese a que los cimientos de la ciudad estén concebidos gracias a la industria minera, se espera de ésta que adopte medidas que aseguren la disponibilidad del agua atacameña y su permanencia futura.

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