Cerca del campo, pero a un paso de la ciudad, nos encontramos con un paisaje mágico, donde se cruzan viñas, cultura y tradición espiritual, que el paso del tiempo no logran borrar.
Autora: Sigrid Soto
Diario La Voz del Cardenal Caro
Liceo Polivalente Moderno Cardenal Caro (Buin)
A solo 30 kilómetros de Santiago, en las cercanías de Buin nos encontramos con una gran cantidad de viñedos. Las viñas van pasando por hermosos procesos de cambios de colores, según la estación. El morado, el rosado, el verde, gama de colores que están presente en el entorno donde quiera que se mire; el amarillo del trigo y del maíz. Finalmente, las hojas de las parras, que captan durante el año la mayoría de estos colores.
El barril, que es símbolo de perduración, de espera para recibir lo mejor que nos ha entregado la tierra. En esta zona se estampa la identidad, que perdura con los años. Con mano sabia del campesino de la zona, nada queda en el olvido, nada se descuida.
Esto es una joya, aquí en la mitad de Chile, donde se conserva la tierra como fuente de trabajo e Historia.
Muchos de los hombres que participan en la producción de las viñas, son los propios habitantes, gente de esfuerzo y superación, que va moldeando la tierra del Maipo y extrae de ella el buen vino, que llega a la mesa de muchas familias en el mundo. Este paisaje es campo, pocos son los lugares en la Región Metropolitana, que se han mantenido intactos, conservándose la tierra como fuente de trabajo. Éste es su lugar y están orgullosos de él. Gran parte de esta zona es rural y se destaca por la agricultura, sus colores, su gente sencilla y de esfuerzo. Esta tierra que los ve crecer, los alienta y diseña su temple de superación.
Memoria e Identidad: Museo Andino
Nos trasladamos a la casa de Paula Jaraquemada, allí en medio de un paisaje campestre y de arquitectura colonial, se levanta el Museo Andino. El lugar está situado en la localidad de Alto Jahuel, comuna de Buin, en medio de la Viña Santa Rita, tradicional viñedo del valle del río Maipo. Al pie de la cordillera de los Andes y próximo al antiguo trazado del Camino del Inka, forma parte de un valioso conjunto patrimonial que incluye las antiguas casas, parque y bodegas de la viña. Elena Carretero, Gerenta de Asuntos Corporativos de la Viña, señaló al programa Hayqueir: «Siento orgullo y desafío, en Chile hay que aprender a valorar los lugares y poder posicionar esto, que es orgullo de todos los chilenos»
El Museo Andino se presenta como una gran oportunidad para que los estudiantes y el público, en general, se “imbuya” de la cultura precolombina. El museo perteneciente a la Fundación Claro Vial, permite un recorrido lúdico e independiente. Allí se puede apreciar, en los 1400 metros cuadrados, una colección de piezas que nos trasladarán al pasado precolombino de Chile, donde se exhiben piezas representativas de cultura atacameña, diaguita, inca, mapuche, huasa, extremo sur, rapanui. También es posible apreciar orfebrería y textiles precolombinos, provenientes del Centro y Sudamérica.
El Museo considera, además, la realización de exposiciones temporales. Para esta finalidad el edificio cuenta con una nave de 210 metros cuadrados de superficie, en la que se han presentado variadas muestras, vinculadas a los objetos, materialidad, historia y temática que desarrolla la colección permanente, la cultura y el arte, en general. Por allí han pasado exposiciones de artistas como Manuel Domínguez, Carlos Salazar, Juan Francisco Echeñique, Benjamín Lira, Patricia Velasco, Inge Dusi, Paola Moreno, Francisco Gazitúa, entre otros.
Tradición y religión
Y desde la mirada de la tradición religiosa – espiritual, nos adentramos al interior de Buin, en la localidad de Valdivia de Paine, al lado opuesto, cruzando la carretera Sur.
Allí nos encontramos con La Fiesta de la Virgen del Rosario, celebración del siglo XII, cuyo origen es italiano, del tiempo de Santo Domingo de Guzmán, quien creó una advocación de la Virgen del Rosario. Cuenta la historia que cuando los europeos llegaron a evangelizar América, dentro de los grupos de religiosos, agustinos, jesuitas, entre otros, venían también padres dominicos, quienes se dedicaron a enseñar a la gente a rezar el rosario. Trajeron también la advocación de la Virgen del Rosario, que viste por tradición su traje rosado, velo blanco, manto azul y el rosario en las manos.
La Fiesta de la Virgen del Rosario se celebra cada día 7 de octubre. La particular celebración, nace gracias a la Congregación de Santo Domingo de Guzmán, quienes antiguamente iban a misionar durante todo el mes de octubre a los sectores de Valdivia de Paine y a sus alrededores. Durante ese mes se hacían retiros espirituales, encuentros con la gente, misiones, etc. El día 7 de octubre se realizaba la fiesta mayor.
Actualmente la fiesta es ya parte del patrimonio de los lugareños, y todos se preparan para el ya tradicional encuentro espiritual. Las personas que por distintas circunstancias ya han partido de Valdivia de Paine, hacen una pausa en estas fechas, y vuelven al pueblo, durante esta semana, para poder participar en las misiones o en la procesión, la cual se extiende por aproximadamente tres horas. El párroco de la comunidad, Ennio Nalli, en entrevista con La voz del Cardenal Caro señaló: “Esta tradición perdura en el tiempo, ya han pasado cerca de 150 años, desde que se arraigó en esta comunidad, por eso debemos hacer que siga en el tiempo”.
De la fiesta participan cerca de 1500 personas, quienes con bailes religiosos rinden honores a la Virgen del Rosario: 200 huasos a caballo, 250 bailarines, hacen de esta fiesta solemne y campesina una manera tradicional y espiritual de vivir la religiosidad popular. Hasta aquí llegan feligreses de distintas sectores: Isla de Maipo, San Bernardo, Buin, Puente Alto, La Florida, Paine, entre otros, los cuales afirman: «lo que se ve en esta fiesta es particular de la zona, no se ve en ninguna otra».





















