Señor Director
Almorzar en el colegio era muy beneficioso para mí y mi familia. Por el ahorro y la comodidad. Pero ya no es posible. La calidad de la alimentación ha desmejorado tanto que es preferible hacer el esfuerzo y traer del hogar.
La comida tiene un mal sabor, le falta sal, es servida fría, a veces está cruda, el arroz duro, con exceso de aceite, la cantidad es pequeña, etc.
Se agradece la ayuda, pero se debe hacer bien o no se hace, pues humilla al que lo recibe.
Joaquín Lillo San Martín




















