
Autor: Victoria Quiñones Mora
Diario La Nueva Aurora de Chile, Liceo Camilo Henríquez (Temuco)
La Feria Aníbal Pinto es parte de la identidad, historia y cultura de la ciudad de Temuco, además de una importante fuente de trabajo para muchas personas. Hay diferentes historias de esfuerzo detrás y un patrimonio vivo, además de lo pintoresca que es la Feria.
Hace más de un siglo que nació nuestra gran Feria Aníbal Pinto, ubicada en el viejo ceno de la ciudad de Temuco, gran punto de encuentro y abastecimiento de la antigua capital regional. Más conocida como la Feria Pinto a secas, se trata de un lugar muy tradicional donde se puede encontrar desde una aguja, hasta un gran asado para el día domingo.
Sus locatarios nos cuentan que funciona no sólo de día, sino que la gran concentración de gente se produce durante la noche-madrugada, ya que es cuando llegan los camiones con la mercadería al por mayor, para distribuir a los compradores que se abastecen para surtir sus locales comerciales, repartidos por todo Temuco y sus alrededores.
Así es como se forma esta gran cadena, para que estas riquezas puedan llegar a nuestras mesas, con la confianza de comprar productos de calidad, con gran sabor y a buen precio. Varios locatarios cuentan su experiencia de cómo llegaron a este lugar.
Toda una vida
Don Luis Villagrán, propietario del Puesto 49 del Bandejón Nº1, lleva más de 45 años trabajando en este lugar y señala que llegó cargando camiones, hasta lograr tener su propio puesto y lugar de trabajo.
«Pese a todos los grandes supermercados, esto nunca se acabará, sino que al contrario, tiene para muchos años más», nos dice don Luis. Él no ve su vida en otro lugar que no sea la Feria Pinto, con sus grandes compañeros de Bandejón.
Fran Frut

Ubicado en la calle Basilio Urrutia, el puesto Fran Frut lleva más de 20 años trabajando con frutas y verduras, pero su gran particularidad, es que su propietario es una mujer. Su nombre es Lissete Nambrard, quien nos cuenta que por amor llegó a la Feria, cambiando su profesión por quedarse a trabajar aquí.
También nos dice que prefiere trabajar con hombres, porque es más cómodo para ella. Por su gran experiencia nos declara que después de tantos años en la Feria, hay mucha gente que depende de este lugar y por eso es muy difícil que este oficio se acabe.
Amenaza

En calle Bilbao con Pinto se encuentra la distribuidora comercial “S&T” de Germain Silva, quien lleva más de 15 años aquí. Él explica que en unos 15 o 20 años más, la vida como feriante podría verse muy afectada, ante la amenaza de las grandes cadenas de supermercados y los negocios de importación.
Sin embargo, este locatario confía en su gran clientela de micro y medianos empresarios, sabiendo que ellos no dejarán de abastecer al público final, que es la gente de Temuco. Por último, destaca el gran apoyo de su señora, quien día y noche lo acompaña en esta vida de feria.
Familia Quiñones

Asimismo, existen compradores repartidos por toda la región, como es el caso de la “Carnicería Estadio”, más conocida como Carnicería Quiñones, ubicada en avenida Pablo Neruda 01003. Este negocio familiar lleva más de 50 años en funcionamiento (desde 1965) en la Población Temuco, ampliando su giro actualmente también a frutería y verdulería.
Así lo señala Luis Quiñones, hijo de don Alfredo Quiñones, fundador del local. Padre e hijo se integraron a la vida de la Feria como clientes el año 1992 aproximadamente, para poder abastecerse y crecer como negocio.
Luis comúnmente va a la Feria los días martes y viernes de madrugada, ya que esos días tiene mayor movimiento de gente en su local y también porque son lo días en que llega la fruta y verdura fresca. «Difícil que se acabe la Feria, ya que hay mucha gente que vive y trabaja de esto, para que sus hijos puedan tener una mejor educación y calidad de vida», dice el empresario, agregando que ve un gran futuro aquí.
Son muchos los que luchan para que la Feria Aníbal Pinto nunca muera y perdure en el tiempo, en manos de esta gran familia guachaca que “no se achica ni se achaca”, para que tengamos lo mejor de Chile en nuestra mesa.




















