No perdamos las conexiones familiares

No perdamos las conexiones familiares

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Autora: Paula Ramos
Diario La Voz del Trueno, Liceo Abate Molina (Talca)

Familia, que palabra tan importante ¿Pero le tomamos realmente el peso? Los adolescentes pasamos por una época en que los amigos se transforman en algo más importante que la familia y muchas veces desvaloramos y desatendemos la propia. Por ejemplo ¿A Quién no le ha pasado que ante una actividad con los amigos y una con la familia, preferimos la primera?. Estas reiteradas situaciones produce un quiebre con nuestros padres y nos sentimos incomprendidos, nos aislamos dejando de compartir las pocas actividades que realizamos juntos.

Desde una perspectiva general, el cambio en el rol de la mujer en la familia ha provocado que ella salga del hogar a trabajar, lo que sumado al ya acostumbrado papá ausente desencadena una plena soledad en la crianza de los hijos. La soledad se ha convertido en compañera fiel de ellos desde la infancia y éste ha sido uno de los principales factores de la desintegración de la familia. Luego, con el pasar de los años, los padres quieren recuperar el tiempo perdido y es ahí donde entra lo material y lo tecnológico que en vez de aunarlos los segrega mucho más.

Antes la tecnología no dividía a la familia sino que la comunicaba, la acercaba desde una llamada telefónica hasta la conversación de un chat. Gracias a eso se producían juntas en donde parientes que no se veían hace mucho, ya sea, por la distancia u otras circunstancias, compartían agradables veladas. Ahora una reunión familiar se ha transformado en algo más bien individual, la dependencia de las redes sociales se ha propagado en niños, jóvenes e incluso en adultos, muchas veces dejando de compartir con los más cercanos. Ahora el niño no está entretenido si no está frente a una pantalla; el joven frente a un celular y hasta el adulto se absorta jugando candy crush.

Todos conocemos esta realidad pero ¿Qué hacemos para mejorar la vida en familia? Vivimos en un mundo que nos exige cada día más sin dejarnos tiempo de calidad con los nuestros. Nuestros padres agobiados y estresados por su trabajo llegan al hogar sin más deseos que descansar, dejándonos de lado y privándonos de su compañía. Antes, estar en familia era todo un arte: los preparativos, las comidas, las esperas ansiosas por ver a tíos, primos, parientes que sólo vemos en esas ocasiones.

Pero ¿Por qué solo verlos en esas instancias? ¿Por qué debemos esperar el cumpleaños o la muerte de un familiar para unirnos y compartir las alegrías y dolores? Debemos empezar a preocuparnos, no podemos perder este vínculo, debemos darle la importancia que se merece nuestra familia porque son ellos quienes nos apoyarán cuando cometamos errores, cuando tengamos un nuevo desafío o simplemente para consolarnos, porque por más que peleemos con ellos siempre estarán ahí y por más que intentemos alejarnos siempre volveremos a la familia como el hijo pródigo. Por último, internacionalmente el 15 de Mayo es el día de la familia, pero en Chile no se le da el auge que merece este día.

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