Un gran porcentaje de chilenos está hoy sobreendeudado: “Hoy en día vivimos en medio de una cultura materialista en donde “yo soy lo que tengo”, y por tanto debo buscar los medios para satisfacer esta necesidad”.
Escuela Villa Jesús de Coelemu. Diario Amanecer Coelemu.
Autora: Dafne Sepúlveda Zapata.
En un comunicado publicado en la web por el SERNAC (Servicio Nacional del Consumidor) se aclara que debido a los múltiples gastos que las muchas familias deben realizar, deben recurrir al llamado “dinero plástico” del sistema financiero, ya sea para realizar compras en cuotas o para obtener avances en efectivo.
Antiguamente el dinero en efectivo permitía que las familias ahorraran para adquirir algún producto y existían opciones de pago que permitían pagar en módicas cuotas sin afectar la economía del hogar. Sin embargo, con la aparición masiva de las tarjetas de crédito, el endeudarse comenzó a transformarse en un problema común y hasta en una enfermedad generalizada. Según la página web de DEmedicina, salud y bienestar, “consumir con desenfreno parece ser una de las principales consignas del siglo XXI. Los mensajes publicitarios, la insatisfacción personal o el simple afán de poseer, pueden llevarnos a la adicción al consumo, un trastorno de la conducta que requiere un abordaje psicológico serio”.
El doctor Javier Garcés, psicólogo, técnico del Programa de la Unión Europea sobre Adicción al Consumo y Sobreendeudamiento, citado en el estudio realizado por DEmedicina, salud y bienestar, señala que existen tres tipos de adicción: “adicción a la compra, que consiste en el consumo como pilar sobre el que se sustenta la vida diaria y que ocupa todo el tiempo disponible; adicción al consumo o afán continuo por efectuar nuevas compras, innecesarias y superfluas, que pierden interés después de haberlas realizado, y adicción al crédito, uso incontrolado de las tarjetas de crédito y la incapacidad de vivir con el propio presupuesto”.
Una profesora de 35 años accedió a contarnos su testimonio al respecto, pero por lo delicado de la situación, prefirió mantenerse en el anonimato. Reveló haber pasado años difíciles debido al sobreendeudamiento en el que se vio envuelta y manifestó que, primeramente, se debió al pago de sus estudios; pero luego, al entrar al mundo laboral, comenzó a adquirir productos y bienes, hasta el punto en que se dio cuenta que “al tener cada vez más, tenía cada vez menos”.
Mencionó sentirse afortunada por darse cuenta a tiempo de la situación que estaba viviendo, “las tarjetas me estaban dejando en la calle, llegué a deber cuatro veces más de lo que recibía de sueldo”, se lamentó. La docente, quien actualmente asegura contar sólo con una tarjeta, cuenta que tuvo que destruirlas y armarse de fuerza de voluntad para iniciar un estilo de vida diferente, hasta que poco a poco pudo salir de sus deudas.
“Hay gente cuya conducta hacia el consumo se convierte en algo enfermizo, conozco personas que adquieren objetos innecesarios y que cuestan el doble de su sueldo, todo para aparentar algo o suplir la necesidad de felicidad propia o de su familia”, relató la docente. La entrevistada opina que los bancos y tiendas entregan créditos de consumo, aumentos de cupos, tarjetas y avances sin preocuparse si la persona tiene la capacidad económica para responder a la hora de los pagos, lo que incluye a los estudiantes.
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RECUADRO Carla Hidalgo, perteneciente al equipo psicosocial del establecimiento educacional Villa Jesús de Coelemu comentó en entrevista con Diario Amanecer Coelemu, que hay que diferenciar un tipo de conducta “normal” del endeudamiento y otra patológica. La primera llega a ser necesaria en un momento de la vida, ya sea para satisfacer necesidades del hogar, familiar o personal, como adquirir una casa propia o estudiar. Respecto a la conducta patológica, se produce un descontrol, un deseo de adquirir cada vez más cosas, independientemente de lo necesarias que puedan ser, convirtiéndose en un círculo vicioso, porque muchas veces se gana mucho menos de lo que se debe. Por ende, para subsistir, las personas deben recurrir a créditos de consumo o avances en efectivo y así sucesivamente. Hidalgo también comentó que “hoy en día vivimos en medio de una cultura materialista en donde “yo soy lo que tengo”, por lo tanto, de esa necesidad deriva el éxito que pueda llegar a tener”, argumentó ante esto que “muchas veces se utiliza el endeudamiento de manera inconsciente e impulsiva, para llenar el vacío o dolor que se experimenta por no tener lo que los demás tienen o necesidades de afecto insatisfechas en épocas tempranas de la vida”. Recomendó que las personas con algún trastorno ansioso, deben acercarse a un profesional de la salud mental para poder comenzar a poner fin a la situación. |





















