Proceso de reconstrucción de la biblioteca de Coquimbo

Proceso de reconstrucción de la biblioteca de Coquimbo

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Autora: Viviana Luna Lamas
Diario Le Voci del Campanile. (La Serena). Colegio Elena Bettini

La Biblioteca Pública Municipal 354 “Guillermo Francis Jones”,  es la Unidad principal de La Ilustre Municipalidad de Coquimbo que tiene como misión y función el contribuir con el conocimiento  a través del aprendizaje, satisfacer las necesidades de la comunidad en el libre acceso de la información y expresión educativa  cultural de toda la comuna.

Hace un año la ciudad de Coquimbo sufrió una lamentable catástrofe natural, que destruyó gran parte de la edificación característica de la ciudad. Entre los edificios destruidos se encuentra la biblioteca “Guillermo Francis Jones” la cual fue la que mayor impacto tuvo debido al terremoto y posterior tsunami.

La biblioteca estaba ubicada en las dependencias de La Casa de La Cultura de Coquimbo, Avenida Costanera # 354 Barrio Inglés, del distrito Aduana en Coquimbo, sin embargo el tsunami arrasó de golpe con la casa de la cultura destruyendo todos los estantes, computadores, impresoras, libros, archivadores, documentos históricos, equipos de sonido y mobiliario. Dadas las circunstancias la biblioteca tuvo que trasladarse a la calle Aldunate #701.
La municipalidad encargada de la biblioteca les brindó toda la ayuda necesaria a los trabajadores y asistentes para que pudiesen sobrellevar de mejor manera la pérdida de su recinto de trabajo y apreciaron que sus trabajadores junto a sus familias no hayan tenido desgracias que lamentar.

Edward Olivarez Cortés encargado de la biblioteca pública municipal de Coquimbo nos cuenta cómo sucedieron los acontecimientos tras el terremoto y posterior tsunami: “Yo pasé este evento en mi casa y al día siguiente vine de inmediato a ver como estaba todo. Nunca dimensioné lo catastrófico que había sido todo, nosotros pensábamos que el agua había subido, pero nunca imaginamos el impacto que había tenido. Cuando me fui acercando en la micro podía ver autos, barcos y cosas así, pero una vez que llegué a la biblioteca fue algo impresionante, s eme vino el mundo abajo, o sea, ver tu biblioteca en ese estado, no lo podía creer, estaba todo destruido, en la biblioteca había mercadería, refrigeradores, distintos productos de los otros locales. Todo fue caótico, nadie podía creer lo que estábamos viendo. Al principio no había ningún tipo de conexión por lo que las demás ciudades no sabían los daños que se habían causado en la biblioteca, fue después de un tiempo que empezó a llegar ayuda; Nosotros al instante empezamos a intentar rescatar lo que más podíamos, lo que no estaba aún en el agua pero se perdieron muchas cosas.

Me gustaría destacar a toda la comunidad que inmediatamente y voluntariamente fueron a ayudar en lo que más pudieron, familias que venían a regalar libros, los niños de la INJUV que también ayudaron mucho, de verdad que quedé súper impresionado con toda la ayuda que llegó de los habitantes y lo agradeceremos siempre.

La nueva ubicación de la biblioteca está siendo más cómoda que la anterior, nos da independencia ya que en la otra no podíamos definir bien donde poníamos las cosas.fb_img_1476468669483

Ya ha pasado un tiempo y las cosas van mejorando, tenemos nuevos materiales, nuevos mobiliarios , incluso, el espacio que tenemos se nos está haciendo pequeño ya que la cantidad de usuarios se ha incrementado, esperamos que a medida que el tiempo pase vayan mejorando más las cosas y volvamos a ser la biblioteca de antes e incluso mucho mejor”.

El proceso de reconstrucción de la biblioteca no solo ha hecho partícipe a los empleados  de esta sino que también ha vinculado a su comunidad, quienes han visto como poco a poco la biblioteca vuelve a constituirse y a prestar todos los servicios a los que los tenia acostumbrado. Los usuarios expresan la experiencia satisfactoria en cuanto a la participación como miembros de la nueva biblioteca. Al respecto, Francisca Godoy, usuaria de la biblioteca desde el 2009 nos comenta: «Lo que le pasó a la biblioteca fue terrible. Mi amiga y yo frecuentamos la biblioteca desde hace un par de años y apenas supimos de la catástrofe a parte de ir a devolver los libros que teníamos, y fuimos a ver qué era lo que podíamos hacer. Cuando llegamos nos encontramos con que no había biblioteca. Prestamos la ayuda que pudimos y para como quedó es sorprendente como está ahora, porque mas allá de la infraestructura, que es toda nueva, la biblioteca ha ampliado la cantidad de títulos que ofrecen y a mantenido los servicios que siempre ha prestado. Estando siempre abierta a la comunidad».

La biblioteca siempre ha sido un lugar de encuentro de muchos ciudadanos de la ciudad que disfrutan de la lectura sin costos que ésta les ofrece, es por ello que para muchos de los usuarios era importante que la reconstrucción fuera inmediata.

Hoy en día es posible encontrarse con una biblioteca pública acogedora y dotada de nuevas acciones dirigidas a todos los periodos etarios, los cuales se destacan la sección juvenil que en este momento es la más importantes y que se nutre de numerosas sagas contemporáneas de su interés.
Es importante destacar el trabajo mancomunado de la administración de la biblioteca, la Dibam y el municipio de Coquimbo.

Recuadro: Guillermo Francis Jones

Guillermo Francis Jones nació en Guayacán, Coquimbo, el año 1861. Fue un  médico cirujano. Sus estudios los realizo  en Inglaterra y posteriormente en la Universidad de chile, donde se graduó de médico cirujano.

Entre los cargos que ostento fue el ser designado presidente del Consejo Departamental de Higiene en 1893. Fue el primer impulsor de la construcción del edificio del Hospital San Pablo que se inauguró en 1900. En 1902 pasó a formar parte de la Primera Compañía de Bomberos de Coquimbo como cirujano. Desde julio de 1915, miembro del consejo Departamental de Higiene. Fue presidente del Club Social, cargo que ostento por una década. En 1921, fue administrador del Hospital San Pablo.

El Dr. Francis Jones dedicó su vida a atender a los más indefensos. Silenciosamente iba a los cerros en auxilio de los enfermos, a los cuales atendía gratuitamente y con bondad.

En 1926, antes de dejar Coquimbo, el cuerpo municipal le rindió un gran homenaje, ocasión en que  puso a disposición del Municipio su biblioteca particular. La Biblioteca Municipal de Coquimbo recibió en 1941 el nombre “Biblioteca Dr. Francis” en honor a todas las buenas acciones realizadas hacia la comunidad. Tiempo después aquejado de una dolencia se retiró a Viña del Mar en busca de salud, falleciendo años después.

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