Autora: Ignacia Catalina Herrera Alcaíno
Diario Palquelé, Información que no se ve todos los días, Colegio Excelsior (Santiago Centro)
Recientemente en la comuna de Estación Central se ha prohibido el comercio, sancionando ahora no solo a los venderos sino también a la gente que compre en la calle, lo anterior, con el argumento de que esto contribuye a la delincuencia por el túmulo de gente que se forma en las calles alrededor de este tipo puestos.
Pero el grueso de estos comerciantes no son ladrones no los apoya. No son personas ignorantes o flojas que por no estudiar terminaron trabajando en la calle, pues muchos de ellos han completado al menos una etapa de educación, ya sea básica, media o superior. De hecho, un estudio hecho por la Cámara Nacional de Comercio habla de que el 41% de estos ha terminado la educación media o superior demostrando que los comerciantes son más “educados” o “civilizados” de lo que el prejuicio social cree.
Trabajar como vendedor ambulante es un trabajo como cualquier otro y, por lo tanto, merece respeto. Sin embargo, el sistema se los niega muchas veces, pues muchos quienes pretenden mejorar su situación buscando establecerse legalmente ven estorbados sus esfuerzos por lo engorroso de los trámites y el tiempo que estos demoran. Además, estos comerciantes son una ayuda para muchos trabajadores y transeúntes quienes por módicos precios pueden comprar diversas cosas o simplemente tomar un jugo natural
Las municipalidades, en vez de cobrar multas a quienes intentan ganar honestamente su dinero en la calle, debería preocuparse más de ayudar a estas personas a salir adelante y legalizar en su trabajo en vez de simplemente prohibirles obtener su sustento diario. Sería maravilloso que las autoridades escucharan lo que ellos tienen para decir en vez de dejarlos de lado.


















