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Autora: Daniela Martínez Ormazábal
Diario Le Voci del Campanile. (La Serena). Colegio Elena Bettini

Guillermo Mondaca Fibla es un joven Coquimbano de veinticinco año, licenciado en literatura y poeta. Es una persona muy peculiar tanto que hace unos años casi se queda sin su licenciatura de cuarto medio. El por qué es que junto a uno de sus mejores amigos y su banda quisieron tocar unas canciones para la ceremonia, algo normal dada la conmovedora ocasión. El detalle estaba en que ellos nunca avisaron que tocarían, debido que en su repertorio se encontraba el himno de su colegio los Carrera pero en versión punk, cosa que fue detestable para el colegio, tanto que los sancionaron sin poder ir a su licenciatura. Su madre Melida Fibla tuvo que ir al rescate teniendo que apelar para que los dejaran tener su licenciatura.

El joven fue muy creativo desde pequeño. Por ejemplo, el arte lo acompañó en su infancia, luego la poesía y la literatura lo fueron seduciendo hasta el día de hoy.

-¿Cuáles son sus primeros recuerdos de infancia?
 Mis primeros recuerdos, yo creo que son como de juegos, más que otra cosa, como sensaciones, olores, en fin estimulaciones.
-¿Tiene como una imagen mental de esas situaciones?
Sí, tengo las imágenes específicas, pero por ejemplo de lo que más me acuerdo son los juegos con mi hermana, cuando era más pequeño, ósea ya muy chico o con mis primos o los olores de la casa.
Por ejemplo los olores de la casa del Llano ese tipo de cosas. Después igual las cosas que uno hace en la infancia, que va aprendiendo, yo creo que también tiene mucho que decir con su persona del futuro, que son por ejemplo, los juegos que yo tenía con mi hermana de dibujar.
-¿Cuál era su actividad favorita de niño?
Recuerdo que me gustaba pintar, se me daba más o menos bien. Igual era súper chico entonces como para dibujar bien, pero yo avancé harto y de hecho, después mi papá me llevó a una academia de pintura, cuando tenía como 9 años. Entonces, después empecé a pintar al óleo y ahí ya era otra cosa. Ahí sí que igual estuve harto tiempo. Hasta que un día dije que no quería pintar más y nunca más volví a pintar.
Mis cuadros no eran muy pulcros eran como atiborrados, sucios, sobre cargados, con litros de pintura, como con unas partes  con espátula y como sin sentidos. Habían algunos cuadros que estaban como empezados en una calle, pintados al óleo, así como con pincel y de repente empezaban a estar como distorsionados, a estar pintados con la parte de atrás del pincel  y remarcados, sin perspectivas, sin nada. Todos los cuadros muy raros. Como una mente de un niño, igual un poco extraña creo.
-¿Donde desarrolló sus estudios?
Estudié en los Carrera de donde egresé en el año 2009, luego de eso me tomé un año sabático porque me fue súper mal en la PSU.
-¿Cuando le comenzó a gustar la poesía?
Es que siempre me interesó, siempre fue algo que me llamó la atención, incluso cuando era muy chico. Incluso en el tiempo en que dibujaba, me acuerdo que en la casa había un casete de Nerúda, en los que recitaba el mismo, y mientras que pintaba lo escuchaba.
-¿De quién era ese casete?
Era de mi papá, recuerdo que estaba en la casa,y era de una edición que se hizo del original que lo habían comprado. Entonces, yo me metí a rebuscar todos los casetes y ahí reproduciéndolos todos, una vez, apareció el de Nerúda, pero yo en ese tiempo no sabía quién era.
-¿Y qué le llamó la atención?
Lo encontraba muy enérgico, porque cuando lo puse, bueno, no era música, era alguien que estaba hablando y que estaba como refiriéndose a una historia, aunque yo no sabía si eran historias… bueno, después comprendí que era poemas. Después me dijeron que era un poeta el que los estaba recitando, y desde ahí recibí como esa estimulación, de muy pequeño. Eso, me producía una sensación placentera, que me acompaña o que me acompañó, como en la relación a la lectura y a la poesía igual. Después cuando tenía como 11 años más o menos y era más grande, uno empieza a escuchar más música, entonces, empecé a escribir, como en una forma de canciones, entonces, en la medida que iba como integrando la idea de escribir canciones, empecé a unir eso con mis gusto por la poesía y comencé escribir poesía.
-¿Cómo eran tus primeros poemas?, ¿por qué los hacía?, ¿cuál era el motivo que te inspiraba?
Creo que disfrutaba mucho haciéndolos, sentía que me gustaban también las cosas que hacía, que eran creaciones originales, propias. Claro que era como algo secreto y que me gustaba mucho hacerlo.
-¿No le gustaba mostrarlos?
No, no me gustaba mucho mostrarlos. Es que no tenía mucho sentido, ya que al final lo hacía porque me hacía feliz, yo los escribía, porque me hacía feliz, muy feliz.
-¿Que pasó con esos poemas, los desechó?                         
Los deseché, los apilé y los boté. Ahí dije ya, voy a empezar a escribir poemas con forma propiamente tal, de poemas. Y empecé una nueva serie, pero en ese tiempo cuando ya empecé a escribir más poesía formal y como que empecé a tener como un registro de lo que hacía fue como a los 15 años y en ese tiempo igual guardaba las cosas en computador solamente.
-¿De toda la poesía de los chilenos, cuál es la que más siente que le llega o el poeta que más te gusta?
Para mí el poeta chileno que más me impacta leerlo es Rosamel del Valle, Humberto Díaz Casanueva, Huidobro, obviamente Nerúda.
Cada cierto tiempo igual lo leo y siempre hay algo nuevo que veo en sus poemas. Igual me pasa con estos poetas, Rosamel del Valle, igual, cada vez que lo leo de nuevo o tomo un libro hay cosas nuevas que me llaman la atención y por las cuales me gustan más, cada día me parecen más como poetas mayores. Curiosamente son poetas que no se leen mucho ahora, hoy por hoy, entre los lectores, los escritores, críticos, y gentes de  la academia, no son poetas que tengan una gran recepción en el caso de Humberto Díaz Casanueva, o en el caso de Rosamel del Valle, son poetas casi inexistentes.
-¿En qué momento decidió estudiar literatura?
En realidad ya lo tenía pensado desde que tenía como 15 años más o menos el de estudiar literatura. Cuando llegue a la enseñanza media y tuve que pensar o imaginar que tenía que estudiar algo, porque no era una opción la de no estudiar, pensé en estudiar primero, filosofía, me acuerdo, como por unos par de meses. Después, dije no, en realidad lo que yo quiero no es filosofía, porque no me gusta tanto, lo que yo quiero es literatura. Pero no había literatura acá en Coquimbo, ni en Serena. Entonces, tenía que irme a Santiago y eso me detenía un poco, pero yo estaba seguro de lo que quería estudiar, entonces después, ya cuando llegué a cuarto medio y tenía 18 años, ya me había hecho la idea ya de que tenía que estudiar literatura, que tenía que viajar a Santiago, que tenía que dejar la casa, etc. Entonces, lo tuve como desde siempre seguro.
– ¿Le asustaba la idea de dejar la casa, el hecho de estar solo?
No, no me asustaba, pero cuando yo lo pensé, tenía 15 años e igual me parecía como  una idea más lejana que estudiar otra cosa acá en la Universidad de La Serena. Era una idea más arriesgada porque lo típico era lo que iban a hacer todos mis compañeros, que era como estudiar algo de acá no más, y quedarte piola. Entonces, por eso era como más arriesgado, pero después igual era lo que quería hacer, y cuando ya llegó el momento de hacerlo,  yo me acuerdo , que yo quería hacerlo y me sirvió caleta también haberme  ido a Santiago o que no haya existido Literatura acá en Coquimbo para que no pudiera estudiar.
-¿Por qué?
Porque yo creo que es como el viaje formativo que uno hace.
-¿Aprendió a hacer cosas nuevas?
En realidad era como abandonar un poco la zona de seguridad y la zona de placidez materna que representa como la casa familiar, que es como el lugar en el que uno de alguna manera siempre va a estar seguro, y que para poder transformarse en cualquier otra cosa en la vida tienes que salir de ahí, porque siempre estar seguro no te permite cambiar tampoco o hace que sea mucho más difícil cambiar, y además que en el caso mío yo igual necesitaba conocer otras cosas,  necesitaba salir en búsqueda de  otras cosas como el cuento del Romanticismo, cuando el poeta tiene que formarse y salir del pueblo natal en búsqueda de lo otro, yo creo que ese ejercicio se replicó en mí igual y se ha replicado y se va a seguir replicando, seguramente en muchos otros artistas porque es como una etapa arquetípica, yo creo, en la vida de las personas que se dedican a crear.
-¿Hace un tiempo se ganó una beca en una de las casas de Pablo Nerúda?
Eso fue de cuando fui becario en la Fundación Nerúda, para los talleres de poesía en 2015. Estuve en la Sebastiana, en Valparaíso, bueno, por eso igual llegué a Viña también, porque en 2015 empecé a ir a Valparaíso a la Sebastiana y empecé a viajar siempre allá, entonces me dieron ganas de quedarme allá.
-¿Dónde vivía se había convertido en un lugar muy complejo?
Sí, antes no era así, pero la gente empezó como a enloquecer y la buena gente se empezó a ir.
-¿Ahí decidió quedarse allá?               
Ahí me dí cuenta que era una estupidez estar en Santiago, malgastando dinero. Además que la vida allá estaba muy dura igual, en el departamento donde vivía yo, la gente se había vuelto loca. Te lo juro, un día salí a comprar, y así como en la esquina, onda a las doce del día iban saliendo como tres tipos corriendo y con una turba de otros atrás, así como sin polera y machetes persiguiéndolos. Y toda la gente muy, muy agresiva así que no. Muy loca, muy loca. Bueno igual, la droga pervierte las poblaciones.
-¿Entonces, su vida en Valparaíso es mucho más amena?
Sí, es mucho más calmada la verdad. La que tenía en Santiago era como más oscura, como acelerada, plástica, sintética, peligrosa también. En cambio, la de Viña es como más normal, sin esa carga plástica que tiene la vida en Santiago, pero tampoco hace que eso sea mejor, yo creo, depende de lo que uno busque.
Nocturna, el primer éxito
Nocturna es el primer libro del joven poeta el cual ha sacado varios aplausos por su discurso insospechado e inusual. El cual intenta alejarse de la retórica urbana y post moderna, del agotado sentir de la simulación.fb_img_1476468881504
-¿En esa salida a Santiago es en donde nace la idea de hacer Nocturna o ya estaba media hecha, la hizo una vez saliendo Coquimbo?
Claro, Nocturna la empecé a escribir en 2011, entonces sí, yo ya estaba en Santiago, fue el primer año que yo viaje a Santiago. En julio del mismo año lo empecé a escribir y sí estaba allá. Igual me llama la atención eso, porque Nocturna igual refiere mucho más a un mundo como natural, tranquilo, que a un mundo de la ciudad. Entonces es como todo lo contrario de Santiago, es como mucho más un mundo oceánico o un mundo como de la tierra, de los elementos, más que un mundo fabril, moderno, no sé. Como podría ser la influencia de Santiago, digo, en Nocturna, pero yo creo que justamente de la distancia también del mar y de la distancia de los espacios como que para mí habían sido importantes  acá en Coquimbo, especialmente el mar.
El Círculo Literario Carlos Mondaca
El Círculo Literario Carlos Mondaca Cortés fue fundado el 13 de agosto de 1953. Su primer presidente fue Alfonso Calderón, Premio Nacional de Literatura, 1998.
Desde el principio de su accionar hubo un gran énfasis en estimular la creación literaria y el fomento de la lectura.
-¿Sabemos que está el círculo Carlos Mondaca acá en La Serena, tiene alguna participación en él?
Hasta el momento ninguna. Una vez me habían invitado a leer como a un ciclo de lecturas que tenían ellos y después me invitaron igual una vez a la feria del libro de La Serena.
-¿Cómo supieron de su existencia? ¿Tienen que haber leído algo suyo o no?
Yo creo que sí. Yo creo que tienen que haber leído, yo igual he publicado en algunas revistas en La Serena, cosas así. Entonces quizás alguien las leyó y me invitó a leer para allá.
-¿Pero le escribieron, lo contactaron por teléfono?               
No, me habían escrito una vez. Es que yo una vez también les escribí. Hace mucho tiempo, diciéndoles que yo era el bisnieto de Carlos Mondaca.
-¿Con qué motivo les escribió?
Parece que quería saber si ellos hacían eventos o cosas, si tenían algunas páginas o algo así, quería pedir información sobre de si hacían lecturas o tenían algún tipo de actividad acá en Serena.
-¿Ahora, qué va a hacer?, ¿Qué le interesa hacer como desde la perspectiva académica?, ¿Más adelante tiene planeado volver a publicar?
Ósea refiriéndose a las publicaciones, he pensado publicar ahora, quizás la segunda edición de Nocturna, que va a ser una edición con ilustraciones que he estado trabajando con mi hermana, que es artista visual, y ha hecho unas ilustraciones con carboncillo y en pintura para el libro, entonces, la estoy terminando de armar ahora, yo creo que éste año quizás, pueda ser la publicación en Valparaíso de la segunda edición de Nocturna ilustrada.
Es importante destacar que la poesía joven que presenta Mondaca no es la que se acostumbra a ver entre los jóvenes poetas que se apegan a la urbe y desde ahí nos presentan el mundo con un lenguaje más cotidiano y simple, no obstante, existe un tratamiento del lenguaje muy cotidiano en su verso, lo que hace de su poesía un texto lírico de calidad, con múltiples posibilidades de lectura.

Recuadro: Nocturna

Nocturna es su primer libro, y para muchos podría ser un dato insignificante, no obstante el hecho de que sea el primer libro de un estudiante de literatura le concede un significado particular, no solo por el tratamiento del lenguaje, que es evidentemente elevado en esta obra, si no porque también paradójicamente a través del discurso de Nocturna se emprende un viaje que se acompaña de un verso que se resiste a una lectura simple pero que reconforta al lector transportándolo por el inframundo en búsqueda de su amada.
El poemario Nocturna parece intentar alejarse de la retórica urbana y posmoderna, del maltratado sentir de la simulación. Es un libro colmado por el espesor de su textualidad, por el tono de imágenes que provienen de otra escena textual que no lo emparenta con su generación, donde la urbe y su mundo truncado, quebrado, tribal, no tiene, aparentemente, lugar.
Guillermo quiere alejarse de escenas discursivas y mirar el mundo desde una perspectiva diferente. En su cuerpo textual se ubica un poemario cuya interpretación requiere retomar ciertas lecturas, que ya se habían cerrado para la joven poesía, donde la revelación y cierta filosofía, evitan quedarse en un estado nebuloso. Él es un poeta que asume todos los riesgos posibles de sus lecturas y sus vacios en su propia lírica.
El poemario pretende que se lea como un viaje cósmico, de ingreso en la materia que forma al mundo. No hay referencias ni angustias posmodernas, rocanroleras, tribales. Se encuentra un sujeto que habla de su génesis cosmogónica y su suceder cosmológico, y esta génesis, está situada en la materia del mundo, hallamos un psicoanálisis del fuego, del agua, del aire y sus sueños, de la tierra como elemento matriz, y sus relaciones con el hombre y su danzar con el Mundo. Guillermo se interna en la materia, indagando en el permanente abrazo de los elementos en una estética trascendente, sin olvidar que en el centro y en los rincones de la materia hay un sujeto que la padece y lo alegra a la vez, allí radica su sentimiento de vida y de muerte, su pasión y su calvario.
El ingreso en la materia y en el tiempo que se da en Nocturna, trata de dar un enorme paso al emprender un viaje celestial y épico más allá de nuestros sentidos, haciendo que el lector se encante e imagine con cada verso.

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