Ruka Lelfun: Invitación a vivir la experiencia del turismo Mapuche

Ruka Lelfun: Invitación a vivir la experiencia del turismo Mapuche

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La huerta provee de productos 100% orgánicos a la señora Eris Coronado, que luego van a la mesa del visitante en las distintas preparaciones de la gastronomía mapuche.

Ubicado a solo 8 kilómetros de la ciudad de Temuco por el camino a Chol Chol encontramos la ruka de la señora Eris, en el sector de Ruka Lelfun, emprendimiento mapuche que invita a vivir la experiencia del turismo originario y de conectarse con las raíces.

Autor: Lorenzo Fritz Figueroa
Diario La Nueva Aurora de Chile, Liceo Camilo Henríquez de Temuco

“Bueno, mi nombre es Eris Coronado Pinilla y vivo aquí, en Ruka Lelfun. Este lugar se llama así porque cuando nosotros llegamos, era un espacio abierto y ruka lelfun significa eso, “casa en campo abierto”, un lugar que no tenía nada de nada. Y nos tocó hacer un trabajo bastante complejo para tener lo que hoy en día tenemos”.

Palabras con las que inicia su relato esta emprendedora mapuche, quien cuenta que la idea del turismo y la ruka en sí, no nacieron con la intención de hacer turismo, sino que fue el espacio que ellos ocupaban para vivir, que por mera casualidad la gente comenzó a visitar con el tiempo, ya que rukas no quedan muchas.

Sus hijos comenzaron a llevar a sus compañeros para fin de año y con eso fue naciendo la idea de hacer turismo, ya que de principio la sra. Eris recibía a toda la gente que la visitaba para tomarse fotos junto a la ancestral vivienda o a comer algo, pero nunca cobraba.

“No ha sido fácil, porque hacer turismo requiere de muchas cosas, como permisos sanitarios y ofrecer un entorno adecuado y seguro para las personas. Con el tiempo hemos logrado hacer todo lo que se nos exige y estamos funcionando bien, con harta gente y trabajando todo el año”, relata la emprendedora.

Por requerimiento del Servicio de Salud tuvo que implementar otra cocina  (lo que no es lo habitual en una ruka, ya que se cocina todo en fogón) lo cual fue posible gracias a la Conadi. Después de esto, todo ha sido generado por la ruka, el dinero se invierte directamente en las actividades que se desarrollan dentro de la granja, para el mejoramiento de sus condiciones y así poder entregar una mejor atención al visitante.

Raíces

La Sra. Eris es casada con mapuche neto, no al igual que ella, que se describe como “champurria”, ya que alcanza apellido mapuche sólo por el lado materno. Es madre de tres hijos varones que van a trabajar los fines de semana a la ruka. Sus hijos ya están casados y ya son padres por lo que le han regalado nietos pequeños a la familia, en total ya son 11 integrantes en la estirpe. El mayor de los hijos es casado con familia mapuche, pero los otros buscaron mujer huinca, que significa “chileno” en lengua mapudungun (o mapuzugun).

La familia es evangélica, pero aseguran que su religión no cambia nada, ya que la cultura sigue siendo igual de importante, solo cambia un poco la doctrina. “El mapuche siempre ha creído en Dios y por ende lo demás, como el respeto por la tierra, la naturaleza, por el agua, por el aire, que son espíritus para la etnia, se mantiene todo intacto, independiente de su evangelización”, dice.

Turistas extranjeros y nacionales

El interior de la ruka conecta al turista con las raíces del pueblo originario.
El interior de la ruka conecta al turista con las raíces del pueblo originario.

El turista de afuera es quien más busca el tema de la cultura mapuche, comenta Eris, por lo cual se recibe más gente extranjera que nacional, “al chileno le gusta más el tema de los lagos y los ríos”.

Nos cuenta que la granja y el huerto interactivo son una verdadera atracción para los turistas, donde pueden conocer de cerca a los animales, sus hierbas medicinales o caminatas guiadas por el bosque nativo, el cual posee una gran variedad de árboles curativos. Todo esto acompañado de la narración de su dueña, para aprender sobre más la naturaleza.

“En la granja tenemos ovejas, chanchos, caballos, patos, un pavo, tórtolas, conejos, un llamo, gansos y una gran variedad de gallinas, como lo son las gallinetas y las gallinas colloncas, más conocida como gallina araucana de los huevos azules”, comenta Eris.

Redes

La ruka sigue siendo la principal atracción, la cual lleva ya quince años aproximadamente recibiendo la visita de quienes buscan esta cultura, para vivir la experiencia. Pero el público de Ruka Lelfun no es solo el turista nacional y extranjero, sino también empresas e instituciones educativas.

“En invierno trabajamos con universidades, principalmente estudiantes y agrónomos de la Universidad Católica de Temuco, Universidad Austral de Valdivia y Universidad de La Frontera. En junio celebramos el wetripantu o año nuevo mapuche, con niños más pequeños provenientes de colegios de enseñanza básica”.

¿Conflicto mapuche?

Estando ubicados en pleno territorio indígena, no pudimos evitar preguntar sobre el conflicto mapuche y cómo éste puede llegar a afectar el desarrollo del turismo, y no solo mapuche sino de la región  en general.

“Nuestra comunidad es muy tranquila y la componen en su mayoría gente adulta, abuelitos de mayor edad, por lo cual si tuviera que enviar un mensaje a quienes piensan en visitarnos y no se atreven por todo lo que se ve y se escucha, les digo que esas cosas no pasan en nuestro sector. Nunca hemos tenido ese problema, en toda nuestra historia, y pueden venir con toda seguridad”.

Por último, agrega la emprendedora, “la idea es invitarlos a que vivan la experiencia, a acercarse a las raíces, a conectarse con lo natural y a conocer cómo vive una familia mapuche”.

(RECUADRO)

Gastronomía:

Productos propios y 100% naturales

En la viviendo originaria encontrará la auténtica gastronomía mapuche campesina, que comida típica tradicional y lo principal, 100% orgánica, “porque en la ruka no se consume  ninguna comida chatarra, ni bebidas, todo natural, ya que ocupamos al máximo los frutos silvestres que provee el bosque, para vivir y comer lo más sano posible”.

El huerto es orgánico y en él no se emplea ningún tipo de insecticida, pesticida o abono químico, todo es natural y aquí se encuentra una gran variedad de plantas, como el yuyo (que en la antigua dieta mapuche reemplazaba a las hortalizas), la amapola silvestre (un analgésico muy poderoso y que se toma como infusión), la mostaza silvestre (condimento ácido) y lechugas (para acompañar las comidas y ensaladas), entre muchas otras especies.

La gastronomía mapuche se basa mucho en el tema del trigo y el grano, ya que de ellos se obtienen muchos productos. Uno de ellos es el mote, con el cual se prepara el “muday”, que es la bebida mapuche, además de guisados y el mote de maíz o “motemei”.

Está también el merkén, que es ají ahumado y tostado, que después se muele y se usa mucho, al igual que la quínoa, para la cazuela de gallina y de pava. La ruka ofrece también carne de cordero, y cerdo ahumado, y por supuesto las infaltables sopaipillas, tortillas y el pebre, que se pueden acompañar de jugos naturales a base de hierba o de frutas de la estación.

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