La vacuna contra el Papiloma Humano causa controversia

La vacuna contra el Papiloma Humano causa controversia

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Autora
Bárbara Berríos González
Diario El Quinto Ojo, Colegio Particular San José (San Pedro de la Paz)

En agosto de este año las alumnas de 4° básico de mi colegio recibieron la primera dosis de la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano y las alumnas de 5°, 7° y 8° la segunda dosis.

Las mamás habían firmado la carta tipo que el Minsal envió para distribuir entre los padres y apoderados a modo de «toma de conocimiento» e información, ya que la inmunización es obligatoria para todas.

Hasta ahí todo bien, pues ya nos habían explicado, que a diferencia de nuestras madres, nosotras no contraeremos cáncer cérvico uterino, enfermedad que cada año mata a cerca de 600 mujeres en nuestro país.

Debido a estas lamentables cifras es que desde 2014 existe una campaña de vacunación obligatoria que indica que las niñas deben recibir la primera de las dos dosis cuando estén cursando el cuarto básico.

Pero, al pasar de los días, la prensa ha ido dando a conocer lo que ha sucedido desde el mismo año 2014. Existen denuncias de efectos secundarios como fiebre, náuseas, cansancio, dolor de cabeza, hinchazón, etc. Todo esto por largos períodos de tiempo e incluso se ha dicho en algunos diarios y canales de televisión que hay niñas que presentado problemas de estrabismo.

Ante eso me puse a investigar y supe varias cosas. Entre ellas que el costo de la vacuna es altísimo porque se trae desde Estados Unidos. Se lama Gardasil y es considerada de alta eficacia en la prevención del cáncer cervical, vulvar y vaginal causado por el VPH 16 y 18, además de las verrugas genitales provocadas por el VPH 6 y 11.

Además me di cuenta que Gardasil y Gardasil 9 en España están ya están autorizadas para usarse en hombres y evitar que contraigan cáncer de ano, por lo que Gradasil fue aprobada para utilizarla en varones de  9 a 26 años y la Gardasil 9 se aprobó para hombres de 9 a 15 años.

Y ahí está instalado el debate. Por un lado, el mundo científico, que tiene muchos estudios que acreditan la efectividad de la droga que viene a disminuir la muerte por este tipo de cánceres, y por otro, los padres de las niñas que han presentado efectos adversos.

En todo caso, ya tengo todo un poco más claro, porque acá uno de los problemas es que poco y nada se informan los padres. Confían en el Ministerio de Salud que ha decidido vacunar obligatoriamente a todas las niñas para evitar que cuando sean adultas y tengan una vida sexual activa sean contagiadas de VPH.

Pero la reflexión que me ha mantenido atenta e inquieta es: Si el virus del Papiloma humano tiene origen dentro del hombre, que es quien lo transmitirá, y existe además otra probada vacuna que le evitaría el cáncer de ano a los niños , ¿por qué no se extiende la vacunación a los hombres?

La respuesta facilista me lleva a pensar que es de un machismo absoluto siempre orientar las estrategias de sexualidad hacia una perspectiva donde la mujer es quien tiene toda la responsabilidad.

Si se preocuparon de comprar una vacuna para las mujeres, por qué no para los hombres. ¿En Chile, las autoridades de salud no se han enterado que existen vacunas para los hombres? A mí me gustaría que las soluciones fueran más a la raíz del asunto.

Y, algo que no puedo entender es por qué si el Minsal está en conocimiento sobre la existencia de los efectos adversos que puede provocar la dosis en algunas de las niñas, no advierte esto a sus padres. Sin  embargo, lo indica en un documento que entrega en todos los policlínicos y hospitales del país para conocimiento de los doctores y funcionarios de la salud.

Entonces los padres que han reclamado hasta el extremo de hacer que un juez impida que la campaña de vacunación se ejecute en Talca tienen razón. Existen efectos indeseables, y ellos tenían el derecho de saberlo.

Y también me causa extrañeza que no todos los padres hayan podido escoger si desean que sus hijas sean inoculadas. En mi colegio, junto con la carta explicativa del Minsal, se adjuntó un documento en el que el apoderado firmaba su autorización para que ella recibiera o no la dosis.

Es lo mínimo, ya que la educación sexual debe ante todo ser de responsabilidad de los padres.

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