Autor: Gustavo Barraza
Diario El Diamante Escondido, Colegio Juan Luis Undurraga
Los jóvenes de hoy leemos literatura como Divergente o Los juegos del hambre, sin embargo algunos creen que la lectura actual perjudica en los estudios y nos aleja de los autores clásicos como William Shakespeare y Homero.
Hace unas semanas, en numerosos medios de comunicación masivos se comentó que gracias a las lecturas vigentes, el rendimiento del alumnado ha disminuido, mientras que el ministerio de Educación quiere acercar a los estudiantes hacia «otra» literatura.
En comprensión lectora, los resultados del Sistema de Medición de la Calidad de la Educación (SIMCE) del año 2016 mostraron los puntajes más bajos de la última década, supuestamente demostrando que los jóvenes se distraen y se alejan de los aprendizajes por los temas mencionados.
Pero en realidad, el SIMCE tampoco demuestra el conocimiento del alumnado ni la calidad de la educación en nuestro país por diversas razones, por ejemplo: en muchas ocasiones los alumnos faltan a clases, tienen sueño, contestan las evaluaciones al azar o simplemente no la realizan, lo que demuestra que el aprendizaje también depende del interés del alumno hacia el tema, y no siempre las notas reflejan que entendieron bien la materia, sino cuánto les importa.
Me pregunto entonces ¿necesitamos leer solamente títulos como La odisea o Historia de Chile para aprender más? ¿Dónde quedan nuestros intereses?
Los títulos que leemos hoy en día tratan sobre nuestros gustos, pues estar todo el día estudiando y leyendo temas obligatorios puede volverse agotador y muy aburrido.
Jorge Madrid, profesor de Lenguaje del Colegio Juan Luis Undurraga, con el propósito de incluir en sus clases lecturas juveniles, ha incorporado a Pepi la fea de Josefa Wallace, como título alternativo del plan lector, y asegura que ha sido una bonita experiencia. Esto lo ha llevado a una práctica constante, agregando cada mes un título alternativo al correspondiente. Una lectura muy beneficiosa para todos los estudiantes.
Sin embargo, no solo la literatura actual es criticada, sino que también la tecnología, señalando que este tipo de dispositivos nos aleja de la lectura y nos traslada en un mundo virtual, muchas veces sin aprendizaje alguno.
Si bien es cierto que en la generación 4G ya no toma los libros de la biblioteca, sino que compra los dispositivos móviles de las grandes tiendas, también tenemos que preguntarnos: ¿habrá una forma de usar la tecnología de manera productiva?
Actualmente las tiendas virtuales ofrecen múltiples beneficios, por ejemplo, hay aplicaciones para aprender idiomas extranjeros y tablas de multiplicar, como también cursos vía online sobre matemáticas, lenguaje, inglés, biología, etc, además de un aprendizaje colaborativo, pues mediante las redes sociales los amigos podemos ayudarnos unos a otros.
Por lo tanto, la pregunta no debe apuntar a si los intereses nos alejan del aprendizaje, sino en cómo se incluyen nuestros gustos en él y la tecnología nos puede ayudar como una herramienta de acceso a mayor conocimiento.


















