Autor: Abdías Zambrano
Diario La Concepción del presente, Colegio Santa Luisa de (Concepción)
El Gran Concepción es una de las ciudades más grandes de Chile y desde hace algún tiempo está sufriendo constantes cambios que cada vez asemejan más a esta hermosa ciudad a su hermano grande: el contaminado Santiago. Podemos ver bastantes zonas afectadas por el invencible y ruidoso fenómeno denominado «urbanización», que es entendido por muchos como el desarrollo de una ciudad, pero para nosotros es otro de los procesos del gobierno con el cual se está borrando la identidad de una de las ciudades más hermosas del sur de nuestro país
Las zonas más afectadas por este fenómeno son los ojos azules de esta bella ciudad, con esto nos referimos a sus lagunas. Actualmente Concepción posee siete lagunas entre las cuales destacan la Laguna Redonda, Laguna Tres pascualas, Lo Galindo y la ya extinta Laguna de los negros, actualmente rellenada. Esto último muestra claramente el descuido y poco interés de las autoridades locales por convertir la totalidad de estas lagunas en puntos culturales de nuestra ciudad y que no se mantengan sólo como los antejardines de grandes universidades privadas, como es el caso de la Laguna Tres Pascualas. No obstante lo anterior, otras lagunas son receptoras de una importante cifra de eventos de la comunidad como algunos conciertos o ferias artesanales, las cuales son de gran importancia cultural y económica por el reconocimiento a los artistas y/o emprendedores, respectivamente, además de otorgar una identidad propia a cada sector y comuna.
Por esto podemos afirmar que, lastimosamente, muchas de estas lagunas se están transformando en lugares desolados, cambiando el pasto por el cemento, los árboles por juegos de fierro, pasando de ser lugares para disfrutar de un tiempo agradable a lugares usados para cometer delitos, consumir drogas o simplemente, intimidar a quienes van a disfrutar de estos lugares. Estas situaciones nombradas pueden ser solucionadas con medidas que van desde lo simple como promover el reciclaje o realizar discursos para educar a la comunidad, hasta las soluciones más complejas pero no imposibles como mejorar la seguridad mediante el uso de los «retenes móviles» o contratando un servicio de seguridad privado para generar un sentimiento de seguridad a la población y así, incentivar el uso de estos llamados «ojos de Concepción».
La principal idea de incentivar el uso de estas lagunas es que la población disfrute de estos lugares, que puedan visitarlos y que no tengan que sentir ese olor que, claramente, no es el fresco y natural olor a pasto, que puedan trotar o correr tranquilamente para una vida sana y no para salvarse de ser asaltados. Por eso creemos que el gobierno tiene que utilizar sus recursos en mantener la identidad de la población y no hacer gastos innecesarios como lo es el Monumento al 27 de Febrero, una estructura que no tiene sentido ni siquiera para los damnificados del terremoto y su costo podría haberse utilizado en reafirmar una identidad que poco a poco se va deteriorando y perdiendo.





















