Autora: Aanisa Amín
Diario La Luz del Tiempo. Colegio Montessori Millantú ( Villa Alemana)
Habrás oído hablar de la polémica serie 13 Reasons why que transmite Netflix. Cuenta la historia de una adolescente que toma una decisión drástica con su vida, dejando trece grabaciones dirigidas a alguien en específico que influyó en su desesperada determinación.
Conversando con mis compañeros surgió el tema, y nos preguntamos: ¿por qué nuestros padres nos prohíben verla?
Lo hablé con mi mamá, y me comentó que según “expertos”, la serie idealizaría este tipo de actos ya que en la escena final, la protagonista es explícita y detalla más de lo necesario, mostrando estas decisiones como la única solución. Me pareció un comentario superficial, basado en el temor y el desconocimiento.
Vuelvo a preguntarme, ¿por qué nuestros padres nos prohíben verla? El rol que juegan los adultos en la serie, los muestra despreocupados de la vida de sus hijos y sumidos en sus trabajos. Con la prohibición, lo único que logran es alejarse más de la realidad nuestra y repetir el patrón de la serie
Creo que 13 Reasons Why es una serie que va más allá de algo recreativo para momentos de ocio. Sus temáticas abordan más que simples temas de adolescentes. Muestra realidades difíciles, el acoso escolar, el abuso de drogas e incluso la influencia del patriarcado en la sociedad.
Si tenemos por una parte a adolescentes curiosos por la serie, y por otra a sus padres temerosos de la exposición de sus hijos frente a temas polémicos. ¿Cómo formar un punto de unión entre ambas partes?
Pensándolo bastante, encontré una solución que tal vez considerarán muy aburrida: ¡Verla con los padres!
Quizás no es muy llamativo. No es la primera opción que se me ocurriría al momento de ver una serie porque ciertamente habrá una diferencia de percepción de la situación en nuestros padres y en nosotros: ¡Viva la diferencia!
Tal vez así las mamás entenderán que si nos gusta el “bad boy” del colegio, en el fondo puede ser una excelente persona escondida en un “look” de chico rebelde y hay que darle una oportunidad al instinto de la hija. ¿Punto para mí o no?
La idealización de este tipo de decisiones de la que me hablaba mi mamá en un comienzo, se descarta al entender que si la protagonista y el resto de los personajes de la serie hubieran tenido mayor comunicación con sus padres, no habrían pensado en esta alternativa como última opción o en las drogas como salida para evadir una realidad hostil.
La serie presenta una real oportunidad de comunicación de adultos con sus hijos. La adolescencia puede volvernos frágiles y moldeables, nuestro entorno puede ser destructor, facilitador o amable, depende del camino que elijamos nosotros.
Si viste la serie a espaldas de tu familia, desde el celular, con audífonos y cubierto con la ropa de cama como si estuvieras cometiendo el más grande de los pecados, mírala de nuevo. Invita a tu mamá y hazte el sorprendido con cada episodio como si fuera la primera vez. Verla en pantalla grande y con comentarios de un adulto sobre la juventud actual, será hasta divertido.


















