Autora: Claudia Ávila
Diario El Mavico, Colegio Universitario El Salvador
Miro mi entorno y me decepciono. Me doy cuenta de que la cultura de hacer deporte solo está en algunas familias chilenas, cuando debería estar en todas. Leyendo artículos me entero de que en Chile el 63% de la población adulta y el 31% de la población infantil menor a 10 años presenta sobrepeso u obesidad y que ocupamos el 3° lugar de Latinoamérica en el ranking sobre obesidad.
Aunque consideramos que tener buena salud, alimentación sana y ejercitarse es bueno no tomamos conciencia de ello ni lo practicamos. Claramente estas cifras son alarmantes ya que nos sugiere que la población esté sujeta a un mayor riesgo de enfermedades.
Personalmente el hacer algún deporte nunca fue una obligación, simplemente lo inculcaron en mi familia desde muy pequeña. Pero al compararme con el resto de mi entorno puedo ver que mucha gente no hace ejercicio. Porque no le gusta, no tiene tiempo o simplemente está sumergido en la modernización. Yo considero que el peor mal de esta nueva generación es sentirse dependiente de la tecnología. Generalmente los niños prefieren jugar videojuegos y no salir a la calle con un balón o simplemente andar en bicicleta.
El uso de aparatos tecnológicos nos está llevando al sedentarismo extremo y esto es totalmente negativo para nosotros, lo que es refirmado por mi profesor de fútbol, Felipe Chávez, quien asegura que cada persona le da la importancia que quiere al deporte, ya que no es una necesidad. Apasionarse por una disciplina te motiva a practicar de forma amateur, y así tomar conciencia de que es positivo para nuestra salud y además nos lleva a conductas positivas como dormir bien y alimentarse bien.
Hacer algún deporte nos ayuda a todos. En etapas de muchos trabajos o de estrés, es un gran relajante, ya que nos ayuda a liberarnos. Y si es algo que nos apasiona logramos disfrutarlo con más fuerza. Todo esto implica crear un círculo mayor de sociabilidad, cosa que hoy en día hay que sembrarlo puesto que la ciudadanía está perdiendo la humanidad de antes a causa de la frialdad que nos provoca la modernización.
Paralelamente otro factor que influye es nuestra alimentación. Hoy en día es mucho más barato ir a un carrito de comida rápida.
Muchas juntas son para comer completos o sopaipillas ya que solo cuestan $1.000. Pero ¿vale realmente eso lo que nos da energía el día a día? Yo prefiero mil veces ir al supermercado y cocinar algo saludable a ir a un lugar para comer cosas que le harán mal a mi organismo. Siempre trato de llevar una dieta equilibrada, pero esto significa una alimentación correcta.
La nutricionista de la Universidad Católica, Mariela Cáceres, describe una alimentación equilibrada como aquella que contenga las suficientes calorías, vitaminas, proteínas, lípidos y minerales que nuestro cuerpo necesita para un óptimo crecimiento en las etapas diferentes de la vida.
Realmente considero que todos debemos tomar conciencia y empezar con nuestro aporte hacia el cambio y así tener una sociedad sana en todos los sentidos.


















