Es una fiesta muy importante que se celebra cada año y participan miles de personas con un gran compromiso.
Autora: Josefina Carvajal Álvarez
Diario La Perdiz, Colegio Pucalán Montessori (Colina)
A partir del origen de la Gran Hacienda en Chile, en el año 1830, las clases sociales empezaron a ser cada vez más desiguales. Las personas de clase alta poseían grandes porciones de tierras, las cuales eran trabajadas por personas que en la época, eran consideradas de «bajos recursos» o «trabajadores». Aquellos que seguían las órdenes de los hacendados, generaban en sí mismos un odio tan profundo hacia estos, causando el nacimiento del bandolerismo en Chile.
La Fiesta de Cuasimodo es una celebración religiosa católica única en Chile, y fue calificada por el Papa Juan Pablo II, en su visita a Chile en 1987, como un «verdadero tesoro del pueblo de Dios». El peculiar nombre de esta ceremonia está formado por dos palabras iniciales de la antífona de entrada de la Misa de ese día: «Quasi modo geniti infantes», que significa «como niños recién nacidos».
Esto consiste en que el cura debe llevar la comunión a los enfermos que no pudieron recibirla en Semana Santa, el siguiente domingo, ya que la mayoría no tiene la capacidad de levantarse, y así dirigirse a la Iglesia. Debido al bandolerismo, el cura debía ir acompañado de miles de jinetes para proteger y prevenir cualquier asalto.
En colina es una fiesta muy importante que se celebra cada año y participan miles de personas con un gran compromiso con esta fiesta. El día del huaso en cuasimodo empieza muy temprano; a las 4:30 de la mañana ya están despiertos para arreglarse y ponerse la vestimenta típica de esta fiesta. Después salen galopando con su caballo hacia la misa que comienza a las 6:00 am.
Vestimenta especial
La vestimenta que deben usar los cuasimodistas consiste en una chaquetilla corta adornada con hileras de botones en las mangas y en los costados de la espalda. A la cintura una faja de varios metros de largo, comúnmente de lana roja, terminada en una artística punta de flecos que cae a lo largo de las piernas. Un pantalón castellano, negro con líneas blancas, y polainas para proteger al jinete de los roces en las largas cabalgadas. Zapatos negros de tacón alto, y sobre ellos, la espuela de plata adornada de grandes rodajas, las que son agitadas por el huaso con habilidad y maestría, produciendo sonidos melodiosos que son típicos al escucharlos andar.
Por respeto al santísimo, el huaso no lleva sombrero, a cambio, cubre su cabeza con un gran pañuelo de raso blanco y ornamentos dorados. Una capa corta adornada con el Escudo de Chile o los símbolos de la Sagrada Eucaristía, de los mismos colores, cae sobre el pecho y la espalda. Los colores y el diseño de la vestimenta pueden variar según la tradición familiar.
Jorge Rivas es cuasimodista desde hace 47 años. Corre para la agrupación llamada esmeralda, y participa todos los años en los tres cuasimodos, y además participa en otros eventos como en San Isidro, la virgen del Carmen y Santa Teresa de los Andes.
Lo que más le gusta es darle la comunión a los enfermos, y disfruta mucho de la misa del inicio y de cierre.
“Todo” fue su respuesta al preguntarle cómo definiría cuasimodo en una sola palabra, y la fe fue su motivo de participar en esta fiesta religiosa.
Cuasimodo en Colina
En abril se celebró el cuasimodo de Colina, que al mismo tiempo, es el más grande e importante de Chile. Durante este cuasimodo se establecen varias ferias a los alrededores de Batuco, las cuales bloquean las calles al igual que los miles de caballos que acompañan al cura. Esta celebración dura aproximadamente 14 horas, y aunque el cansancio los trate de alcanzar, los cuasimodistas no se rinden en su misión, ya que su pasión y amor hacia el cuasimodo los motiva a seguir adelante junto a su caballo.
En el cuasimodo pueden correr personas de todas las edades, el único requisito es estar comprometido a este. Se pueden observar desde niños a ancianos, celebrando cada uno a su manera, la fe al santísimo.
En la corrida de Cuasimodo no solo se acompaña al cura a caballo, sino que también las personas participan en carretas, bicicletas, e incluso corriendo, sumando un total de alrededor de 4.000 personas, en la corrida de este año.
Valentina Fuenzalida, una estudiante de segundo medio del Colegio Pucalán Montessori, cuenta su experiencia corriendo el cuasimodo.
“Es una tradición familiar. Comencé hace tres años. y cada vez que finaliza, me siento conforme por poder acompañar un año más al Santísimo”, describió esta joven de estatura normal, delgada, de piel morena y que tiene una gran sonrisa bajo sus brillosos ojos cafés.
Lo que más le gusta de correr el cuasimodo es compartir con amigos, familia y que es una tradición que se hace con el fin de que los adultos mayores que están enfermos, puedan comulgar.





















