Las Totoras: Una historia, un campamento y un conflicto sin final

Las Totoras: Una historia, un campamento y un conflicto sin final

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A fines de los años noventa, surge con un grupo de chilenos que por necesidad, comenzaron a trabajar la totora. Hoy son 52 las familias que habitan el lugar, la mayoría de ellos inmigrantes.

Autora: Laura Decker Ros

Diario El Colinómetro, Fundación Educacional Montessori Pucalán

Si buscas en Google “las Totoras”, probablemente lo único que encuentras son noticias sobre el devastador incendio que dejó a 57 familias sin hogar. Esto es lo único que se conoce sobre las Totoras, pero hay mucho más que vale la pena saber acerca del campamento ubicado en el sector Caupolicán con Cañaveral, en la comuna de Quilicura.

Cuando llegas al campamento, antes de ingresar, con lo primero que te encuentras son pequeñas casas hechas de latas y maderas. También es fácil notar que la basura sobra y el agua falta. Los habitantes del lugar cuentan que el viento arrastra la basura de la carretera a sus casas, eso sumado a la que ellos producen, hace de las totoras un basural.

La situación es precaria, no cuentan con alcantarillado o agua suficiente para abastecerse.

“Nos traen agua una vez a la semana”, dice Viviana, “con esto debemos cocinar, lavar, asearnos, regar y tomar agua. En el verano no nos alcanza ni siquiera para lavar nuestra ropa, y regar se transforma en una tarea imposible”.

Esta historia se remonta a fines de los años noventa, cuando un grupo de chilenos, que por necesidad, comenzaron a trabajar la totora (del quechua t’utura), una planta que se encuentra comúnmente en esteros y pantanos, su crecimiento es bastante rápido, lo cual facilita el trabajo. Su principal uso es la construcción de techos y mobiliarios.

Los trabajadores que recién comenzaban este oficio se instalaron en un terreno vacío que solía ser un humedal, a un costado de lo que hoy es la autopista Los Libertadores.

En un principio eran solo chilenos, luego se instalaron más personas, algunos ni siquiera totoreros, pero todos chilenos.

“Todo partió cuando ese cabro se casó con una peruana, ahí quedó la pata”, dijo Julio Curiqueo, dejando escapar una risa juguetona.  Después ocurrió el incendio y más conflictos se sumaron.

Familias inmigrantes

Hoy en día, 52 familias habitan las Totoras, de las cuales 40 son familias de inmigrantes, solo una de estas es colombiana, todo el resto son peruanas.

La razón de la llegada de inmigrantes a esta zona es por el ahorro que implica, en cuanto a arriendo y la cercanía con los lugares de trabajo.

Por otra parte, la comuna de Quilicura es la segunda más inclusiva con los inmigrantes, debido a las políticas públicas que aplica el municipio.

Debido a la diversidad de culturas que habitan un solo lugar, es imposible evitar roces, distintas opiniones, discusiones y desacuerdos, generando conflictos entre distintas nacionalidades.

En declaraciones entregadas a este diario, Maria Carhuatanta, de nacionalidad peruana, expresó que “Hay algunas personas que no quieren a los peruanos. Hay una señora, que es muy racista, siempre nos echa a los carabineros, es re conflictiva e incluso tiene problemas con sus compatriotas”, agregó.

Dos visiones en un mismo campamento, ya que “Hay dos comités, uno de chilenos con peruanos y otro formado por peruanos solamente. No tenemos problemas con ningún peruano que este dentro de nuestro comité, pero los otros… nos roban las ayudas” dice molesta, Lucilda Antimilla.

Esto muestra las dos caras de la moneda existentes en el lugar. Un sitio que también fue afectado por un incendio, hace menos de un año, un siniestro que más allá de los daños materiales dejó la llama de la avaricia encendida entre ambos bandos, porque la ayuda recibida es un nuevo punto de conflicto y no hay quien pueda mediar en estos momentos.

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