Votar con los pantalones puestos

Votar con los pantalones puestos

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En los últimos años las autoridades se han preocupado por la baja participación y gran abstención de parte de la población en comparación con sufragios anteriores. Principalmente jóvenes han decidido renunciar a su derecho a voto, ya que creen que así manifiestan su rechazo y descontento con el sistema. Lo contradictorio es que al no votar, esta clase política se mantiene y una minoría  toma decisiones.

El gran problema recae en el casi nulo conocimiento de la población en cuanto a la importancia de votar y lo que la abstención provoca. Además de ser el sufragio un deber cívico totalmente necesario en nuestra actual sociedad, acarrea una gran historia. Es fruto de un proceso de maduración social y lucha de cientos de compatriotas para lograr lo que hoy es voluntario, universal, e igualitario entre hombres y mujeres.

En este mismo sentido, debemos recordar que hace solo unas pocas décadas, las mujeres no  tenían derecho a voto ni a vestir pantalones, no eran reconocidas en el ámbito jurídico-político y eran discriminadas en muchos aspectos, considerándolas el sexo débil y subordinado. En la actualidad esto se ha olvidado. No se reconoce el esfuerzo, la valentía ni la dedicación de decenas de mujeres a un proyecto que rompía con los estándares de la época y sería el primer eslabón en la búsqueda de una sociedad más igualitaria y participativa.

La paulatina emancipación de la mujer es un proceso que debemos valorar, ya que  gracias a éste, hoy podemos hacer valer un derecho que nos da la posibilidad de decidir sobre el destino de nuestra nación.

El movimiento sufragista femenino en Chile se inició en los años veinte. Su objetivo recaía en la obtención de derechos civiles, políticos y sociales para las mujeres. Entre sus principales referentes están Elena Caffarena y Olga Poblete, reconocidas como las primeras feministas en Chile.

No fue hasta 1935 que se aprobó el voto femenino en las elecciones municipales y recién en 1952, las mujeres participaron en una elección presidencial, en la que resultó electo Carlos Ibañez del Campo. Luego de este hito histórico y a pesar de hombres y mujeres tener los mismos derechos cívicos, la representación en cargos políticos no era equivalente. Aún así las mujeres fueron alcanzando mayores cuotas de representación.

En el año 2008, fue electa Michelle Bachelet para ejercer como primera mandataria, marcando un hecho histórico en Chile y abriendo mayores espacios para la participación femenina en la política.

Sufragar es importante, es la única instancia que tenemos los ciudadanos para expresar nuestras opiniones e ideales, en donde hombres y mujeres tenemos los mismos derechos.

La ciudadanía sabe que Chile ha evolucionado y que aún queda mucho camino por recorrer. También reconoce que las mujeres son muy importantes en las decisiones políticas, por algo son más de la mitad de la población de nuestro país. Aunque todavía son muchas sus demandas insatisfechas: igualdad de salarios para el mismo cargo, respeto a la maternidad, terminar con la violencia de género, entre otras. Es aquí donde radica la importancia de la participación de las mujeres en las elecciones.

Hoy existe la posibilidad de votar en conciencia, tanto hombres como mujeres con los pantalones bien puestos.

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