Mi muñeca es de carne y hueso

Mi muñeca es de carne y hueso

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Autor: Scarlet Mendez Rickemberg
Diario Minchekewün (2014), Colegio La Dehesa (Cunco)

Si observamos a nuestro alrededor podemos ver cada vez más a niños educando a niños y es que las tasas de embarazos adolescentes aumentan de manera alarmante y como sociedad en los últimos años solo nos hemos dedicado a buscar culpables, ¿será el colegio, los padres, la condición socio-económica, nosotros mismos los jóvenes?, lo único importante es encontrar un responsable sin analizar la verdadera raíz del problema.

Hace poco mientras veía un programa de televisión, observé atentamente el caso de una niña de mi edad, 13 años, quien para ser más popular se propuso convencer al mayor número de jóvenes de su escuela para que quedaran embarazadas, con el pretexto de que así nunca estarían solas, al escucharla defender tan fehacientemente su teoría me llene de nostalgia al pensar en lo sola que se debía sentir. Y pensé es que estamos tan mal como sociedad que llegamos a estos extremos, se que son múltiples los factores de riesgo que influyen, pero sin duda la falta de apoyo, la soledad en que vivimos el día a día y una mala base ayudan a que estos hechos ocurran.

Es importante estar más atentos a lo que ocurre con nuestra sociedad, es hora de crear conciencia, de ser más partícipes de la vida de los niños, no basta con dejarnos en la puerta de la escuela, o echarnos nuestra colación, es importante un abrazo, un ¿cómo estás?, un simple ¿conversemos?. El embarazo juvenil se ha transformado en un problema a nivel global, un tema valórico y de responsabilidad social que parte desde nuestro propio grupo familiar. Es necesario que los padres estén más presentes, sin importar el nivel socio económico, ya que se tiende a pensar que los índices de embarazo son mayores en los sectores más pobres y vulnerables de la población, pero no es así puesto que los factores de riesgo existen en todas las clases sociales, en especial por la falta de conciencia de lo que significa ser padre o madre.

Otro factor influyente son los medios de comunicación, quienes constantemente nos están bombardeando con imágenes que distorsionan la realidad, donde a menudo se observan programas que en nada favorecen a la formación valórica, motivando muchas veces al desarrollo de una sexualidad temprana y paternidad irresponsable.

Si bien hoy en día existen diversos programas de sexualidad en las escuelas, complementados con gestiones de orientación, campañas, entre otras actividades, las cifras de embarazos no disminuyen y cada vez son a más temprana edad, es por esto que considero importante que empecemos a discutir el tema, a conversarlo en la mesa mientras almorzamos en familia, a discutirlo con las amigas, a generar nuevas ideas, porque como mencioné esto es una problemática social de todos, por lo que es hora de trabajar en conjunto, ayudar a nuestras jóvenes, a nuestras niñas que hoy en día ya no juegan con muñecas, estas se han transformado en sus hijas, ya no basta con apretarles un botón y que dejen de llorar, porque estas son de carne y hueso.

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