Producción de sal de costa, un trabajo con tradición

Producción de sal de costa, un trabajo con tradición

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Las salinas de Cáhuil se ubican en el sector de Barrancas, cercano al balneario de Pichilemu y su explotación data desde la época prehispánica. 

Autor: Raúl Muñoz

Diario Sin Fronteras, Liceo Santa Cruz

En la costa de la sexta región podemos encontrar las salinas de Cáhuil y Lo Valdivia en las que se sigue produciendo la “sal de costa” a la antigua usanza, pero han sabido reinventarse para poder vender su producto en los espacios gourmet, el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes ha reconocido este oficio como un “tesoro humano vivo” que junto con el ciboulette, el merquén y orégano están dando un nuevo aire a la sal de costa.

La sal es un producto utilizado en la alimentación humana y en la medicina popular, por eso cuando todo se industrializa aquellos productos que siguen fabricándose de manera artesanal se convierten en algo valioso.

Procesando la sal

El proceso es muy sencillo en todas las partes del mundo en que se realiza la extracción de sal mediante el uso del agua de mar, se hace que ésta ingrese a unos estanques muy bajos en los que hay caminos, luego el sol evapora el agua y quedan los gránulos de sal que son cosechados por los salineros.

Los sitios salineros son terrenos bajos, los cuales están divididos en calles, las que están compuestas por hileras de piscinas. Depende de la enseñanza que el salinero obtuvo directamente de su padre o amigo, como también de la experiencia personal que ha adquirido durante los años, la estrategia de explotación que desarrolla. En palabras del salinero  Juan Moraga “cada uno arma sus naipes. Y lo más importante, es un procedimiento completamente artesanal y natural en el que interactúan el mar, el sol, el viento y el hombre».

Conociendo los beneficios de la sal marina

La sal marina tiene numerosos beneficios que podemos tener presente a la hora de consumirla.

Uno de ellos se debe a su menor contenido de sodio y su proceso de refinado, lo que permite ser recomendada para aquellas personas con problemas cardiacos, de obesidad, con retención de líquidos o simplemente para los que desean cuidarse todos los días.

También es beneficiosa para los músculos, para el crecimiento y desarrollo del cuerpo. Es un aporte ideal de magnesio y entrega los minerales esenciales para el cuerpo

Los expertos indican que permite dormir mejor, favorece el rendimiento cerebral, evita la retención de líquido, mejora la salud del intestino. Es un antihistamínico y antiséptico natural.

Cáhuil

Las salinas de Cáhuil se ubican en el sector de Barrancas, cercano al balneario de Pichilemu. Se presume que su explotación data desde la época prehispánica, allí se ha desarrollado una trayectoria de larga duración constituyéndose en un patrimonio vivo que abarca aspectos sociales, económicos y mineros. Aunque el terremoto de 2010 puso en peligro la producción  han logrado rearmarse con más fuerza y empuje que antes.

Son pocos los habitantes de las zonas rurales situadas alrededor de la Laguna de Cáhuil que aun producen sal de costa, ellos son los herederos de una tradición que no es una práctica sobreviviente del pasado, sino una labor que a lo largo de los años ha servido como sustento para sus familias, las faenas comienzan en septiembre y terminan en marzo y  la red de turismo rural tiene como principal activo turístico la visita a los sitios salineros para hablar acerca del trabajo.

En este rubro destaca el emprendimiento de  la señora Elsa Pavez, quien heredó de sus padres la producción de este condimento y se ha dedicado a producir la sal gourmet “Los Cisnes” que en el año 2014 recibió el premio PYME, además de aportes del Estado como el capital semillas y abejas. La señora Elsa ofrece en su local de ventas sal de mar al natural o mezclada con hierbas como ajo, ciboulette, finas hierbas y otros, artesanía en arcilla, greda y mimbre y frutos del país como quínoa y porotos.

En julio del 2016, en su serie Calidad de vida, en el noticiario de Megavisión realizaron un reportaje sobre la sal de Cáhuil enfatizando el proceso natural que se realiza, el chef Carlo Von Mühlenbrock la recomienda,  promociona y cocina con ella según lo que él mismo señala, de hecho la llevó a la Expo Milán.

Conversando con un salinero

Aurelio es un hombre de esfuerzo que nos da a conocer su historia: “toda la vida nos hemos levantado temprano antes de las 05:00 de la mañana, ya que mi papa nos llevaba a trabajar a mí y a mis cuatro hermanos, él trabajaba en la salineras y nosotros íbamos de ayudantes. De vuelta del trabajo íbamos a buscar leña para hacer las tareas y para la cocina, tras muchos trabajos con él yo adquirí los conocimientos de un salinero, ahora trabajo en nombre de él ya que se sacrificaba para darnos de comer y estudios, pero yo preferí seguir este camino, ya que me gustaba y ahora quedan pocas personas que se dediquen a  las salineras”, agregó con emoción.

Efectivamente hombres como Aurelio, que han aprendido el oficio desde la infancia, no quedan muchos y tanto su niñez como su vida han sido de mucho sacrificio y esfuerzo.

Al observar cómo se realiza el proceso es importante decir que esta tradición es muy importante y no debe perderse. La sal es un condimento infaltable en todos los hogares, por lo que podemos viajar a la costa de Pichilemu, conocer las salinas y llevarnos unos cuantos kilos, de este modo inspirar a los jóvenes a tomar este rumbo.

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